Una Segunda División conquistada por el capital extranjero | Fútbol | Deportes

El impacto de la covid-19 en el fútbol español fue letal. No tanto en esa primera temporada 2019-2020 que fue interrumpida en marzo, si no especialmente en la siguiente. Con un cierre de estadios al público durante todo el año que hizo descender los ingresos tanto de los clubes como de la propia competición. Los clubes tuvieron que tomar medidas, entre ellas recortar gastos —como fue en el caso de los fichajes— y algunos incluso tuvieron que ampliar capital. Unos pocos años atrás el capital extranjero ya había llegado a LaLiga, pero la pandemia hizo que subiera como la espuma y poco a poco, especialmente la Segunda División, el fútbol español ha pasado a estar, en gran parte, en manos de inversores foráneos.
El informe presentado por la entidad dirigida por Javier Tebas en mayo de 2022 fue demoledor. El análisis económico del curso 2020-2021 advierte de 892 millones de euros de pérdidas entre los 42 clubes que conformaban LaLiga. Eso sí, el Barcelona fue responsable del 58% de esas pérdidas. Las pérdidas por ingresos televisivos, la poca venta de merchandising y la ausencia de aficionados en los estadios provocaron ampliaciones de capital en los clubes e incluso ventas prácticamente completas de las acciones. “El esfuerzo que ha hecho el fútbol profesional español para sanear sus balances, la reducción de deuda en la gran mayoría de los clubs, el control financiero instaurado de común acuerdo entre los clubs de LaLiga, había producido grandes resultados. La pandemia económica que parece que nos espera, puede poner en jaque una parte de lo conseguido”, analiza Carlos García Pont, profesor de IESE Business School y exvicepresidente del RCD Espanyol en el libro El deporte tras el coronavirus (José Luis Pérez Triviño), que realizó una evaluación del impacto económico a futuro que podría tener la pandemia en el deporte y especialmente en el fútbol español.
Si bien es cierto que ya antes de la pandemia había cierta tendencia en España a la compra de clubes por parte de capital extranjero, este movimiento ha crecido exponencialmente, especialmente en la Liga Hypermotion. En la temporada 2019-20 en Segunda División apenas había ocho clubes de los 22 pertenecientes a dueños o grupos foráneos: Almería, Girona, Elche, Oviedo, Numancia, Albacete, Alcorcón y Málaga. Los petrodólares llegaban cada vez más a Europa, como en el caso del Almería con Turki Al-Sheikh o del Girona, comprado por el grupo City Football Group, dueños del Manchester City. Grupos inversores norteamericanos o multimillonarios como el mexicano Carlos Slim también se animaban a comprar en España.
Pero el agujero económico de la pandemia ha acabado haciendo que la Segunda División pase de ocho clubes con capital extranjero a 15 de los 22 equipos que la disputan, 20 si se quitan de la ecuación los dos filiales de este año —Real Sociedad B y Celta B—. Las cinco excepciones son Tenerife, Las Palmas, Ceuta, Eibar y Andorra. Los tres primeros son propiedad de empresarios locales, el conjunto andorrano es de Gerard Piqué y el equipo armero, pese a que tiene un capital muy dividido para que no haya un control predominante, está dirigido por la empresaria Amaia Gorostiza.
Entre esos 15 controlados por dueños foráneos, EE UU, México y Canadá predominan. El mencionado Carlos Slim abrió la puerta del fútbol español al empresario azteca con la compra del Real Oviedo en 2012 y una década después pasó a manos del Grupo Pachuca, quienes a su vez controlan el Pachuca mexicano. En 2022 también se unió el grupo Orlegi Sport con la compra del Sporting de Gijón y el año pasado Ignite Sports adquirió el Real Valladolid tras la venta de Ronaldo Nazario. El último en hacerlo ha sido el mexicano Christian Septien, que este verano relevó a Manuel Vizcaíno al frente del Cádiz CF.

Entre los equipos con dueños estadounidenses se encuentran el Mallorca —que fue comprado en 2016 por Andy Kohlberg—; el Sabadell, adquirido por Adam Rothstein el año pasado y, aunque no es oficial aún, el ex jugador de béisbol estadounidense Michael Schwimer afirma en sus redes sociales ser el máximo accionista del Granada CF. Para completar el accionariado extranjero norteamericano está el greco-canadiense Haralabos Bob Voulgaris, líder del CD Castellón.
El resto, un popurrí de equipos con capital extranjero de países como Argentina (Burgos CF), Venezuela (Albacete), Colombia (Eldense), Bahréin (Córdoba), Arabia Saudí (UD Almería) o Emiratos Árabes Unidos (Girona y CD Leganés).
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