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Pogacar quiere cerrar el círculo con la Vuelta a España | Ciclismo | Deportes


Hizo un poco de teatrillo porque sabía lo que le aguardaba a la vuelta de la esquina. Hizo, Tadej Pogacar, un canto de sirena que pasó de esperanza a desaliento para el pelotón, un ya veremos qué pasa a ya estoy aquí. “Hoy diría que no estaré en la Vuelta porque estoy muerto. Pero en dos semanas puedo decir lo contrario”, resolvió el esloveno tras convertirse en Pogacar V de Francia como antes lo hicieran, todos ciclistas de época, Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. Pero la realidad es que ni se planteó no estar en la Vuelta, la única grande que le falta (logró el Giro 2024).

  • “Mantenemos el programa, ¿sí?”, le preguntó Joxean Matxín, director general del UAE, unos días más tarde del Tour.
  • “Sí, ok, adelante”, respondió Pogacar. Y sanseacabó.

Tenía el esloveno la Vuelta dentro de la hoja de ruta desde el inicio de la temporada, una fecha subrayada en rojo. Pero también la tenía en 2022, cuando tras anunciarse su presencia con un vídeo que le pidió la organización al UAE, renunció sobre la bocina tras quedar exhausto con la derrota ante Vingegaard en la ronda gala. Un error que ya no cometieron el curso anterior, pues el esloveno también quería estar en la salida de la ronda española, pero también se bajó de la bici –esta vez con triunfo en Francia- porque no estaba entero, porque el cuerpo le pedía descanso, fatiga excesiva. Aunque a la tercera va la vencida y Tadej sí estará en la salida de Mónaco, su país de residencia, ese en el que convive con muchos ciclistas profesionales y rueda por las montañas colindantes con su amigo Roglic, ahora su gran rival en la Vuelta, el mismo que en 2019 –la única participación de Pogacar- junto a Valverde le privó del cetro, pero no del podio.

Llega Pogacar con las piernas descansadas, pues se tomó unos días de asueto para después apoyar a su pareja, Urska Zigart, en el Tour femenino. “Ha habido poco tiempo para recuperar, pero el suficiente”, siesó ayer Pogacar. “La preparación ya la tenía”, resuelve Matxín. Y está con la flecha hacia arriba. “No, no estoy más fuerte que en 2024 y 2025”, reflexionaba Tadej desde Francia; “los números son los mismos, pero soy mejor ciclista. Todo es pequeños detalles. Y el estado emocional”. Y casi nada se le resiste, como explica una temporada en la que ha ganado cuanto ha corrido salvo la París-Roubaix, en la que fue segundo: Strade Bianche, Milán-San Remo, Tour de Flandes, Lieja, Tour de Romandía, Vuelta a Suiza y quinto Tour. No es casual, en cualquier caso, que se estrenara y ganara en Romandía y Suiza, pues esa es la táctica del UAE. “Enfocamos el calendario con la perspectiva de buscar el rendimiento junto a la victoria. Por eso, en vez de ir a otra Tirreno, buscamos carreras nuevas para motivarle y, de paso, para que lo tenga en su palmarés”, conviene Matxín. Pero, cuentan, no le obsesiona ganar todas las carreras, pero sí intentarlo siempre. “Todos quieren ganar todo. Pero él es el mejor del mundo y te da una garantía de que puede ganar en cualquier sitio”, deslizan desde su equipo. “Es el mejor”, responden todos los ciclistas, como ayer Van Aert, Roglic, Mas… “Bueno, yo daré lo mejor para ganar aquí, es un gran objetivo tener las tres grandes”, respondió Tadej.

Ya con el dossier de carrera que le entrega el equipo a los corredores, UAE tiene clara la estrategia: todo a Pogi. Ni siquiera se plantean tener a un verso libre como Almeida, segundo el año pasado en la carrera. “Cuando hay un líder claro, uno así, se corre para él. Todos lo entienden”, suelta Matxin. “Estoy aquí para ayudarle en lo que haga fata y dar lo mejor”, se suma Almeida, segundo en la Vuelta del curso pasado. Aunque a Pablo Torres, debutante en una grande, no se le exige tanto, más allá de que disfrute y aprenda del mejor. Un Pogacar que hace unas pocas semanas desmontó el Tour en el Tourmalet y lo finiquitó en el Alpe d’Huez. “Es el que más he disfrutado. Ni una duda, ni un día malo”, reflexionó. Y si eso sigue así, esta Vuelta será un viaje de tres semanas con spoiler, con un final ya conocido que le valdría para unirse a Anquetil, Gimondi, Merckx, Hinault, Contador, Nibali, Froome y Vingegaard en el club de los ciclistas que han ganado las tres grandes carreras por etapas. Suya es la palabra.


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