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con muy poco dinero, Angie Nixon arrasó en la interna demócrata y buscará llegar al Senado en noviembre

Su sello es el fucsia. Vestida día y noche de ese tono brillante, el mismo de su furgoneta y el de sus afiches de campaña, Angie Nixon recorrió mil rincones de Florida, se sentó en pequeñas salas para hablar cara a cara con la gente, escuchó las preocupaciones y se enfocó en los precios de la comida, la vivienda y la salud. Pocas redes sociales, todo a pulmón con una vibrante comunidad de activistas, con apenas 974.000 dólares para gastar en la contienda: una suma mínima comparada a la de su rival, que invirtió más de 16 millones.

Sin embargo, Nixon, de 42 años, definida como socialista demócrata, dio la gran sorpresa en Estados Unidos el martes al arrasar la interna del Partido Demócrata en Florida para el Senado Nacional, frente a un oponente muy conocido y más moderado, Alex Vindman, que era favorito.

«Este es un movimiento impulsado por el pueblo», dijo Nixon a sus seguidores, «que se construye sobre los hombros de las familias trabajadoras, sobre los hombros de los trabajadores sindicalizados, sobre los hombros de personas que han sido marginadas durante tanto tiempo».

La de Nixon es una victoria resonante para el ala más progresista del partido pero, más allá de Florida, el triunfo contundente de esta afroamericana nacida en Jacksonville, amplía el debate de la oposición sobre cuál es el tipo de candidato y la mejor estrategia para vencer a los republicanos de Donald Trump, no solo en las legislativas de noviembre, sino dentro de dos años, cuando él se vaya de la Casa Blanca.

En la primaria demócrata, Nixon derrotó cómodamente a Vindman, un teniente coronel retirado del Ejército y testigo principal en el juicio político del presidente Trump en 2019, por 12 puntos, 56% frente a 44%. Ganó en casi todo el estado, incluso en el condado más populoso como Miami-Dade y en Broward, donde vive su rival.

Nixon competirá en noviembre para intentar desbancar a la senadora republicana de Florida Ashley Moody, a quien el gobernador republicano Ron DeSantis nombró para el escaño que dejó cuando el senador Marco Rubio se convirtió en secretario de Estado de Trump.

“La victoria de Nixon demuestra que el dinero y la visibilidad nacional no siempre se traducen en votos. Ganó de forma contundente a pesar de que Alex Vindman recaudó dieciséis veces más dinero”, dijo a Clarín Kevin M. Wagner, codirector del Laboratorio de Comunicación Política de la Florida Atlantic University.

La legisladora demócrata Angie Nixon criticó la ley sobre organizaciones terroristas./Angie Nixon, Facebook

La victoria de Nixon sobre Vindman, un postulante que era ampliamente conocido en el estado, fue una también sorpresa precisamente por el lugar donde ocurrió. Los candidatos progresistas o los alineados con el movimiento socialista democrático han acumulado victorias en primarias en los últimos tiempos en EE.UU, pero casi todos han sido en estados donde generalmente ganan los demócratas (estados azules) o moderados (los violetas, donde habitualmente alternan republicanos y demócratas).

Florida no es ninguna de esas alternativas. El que antes era un estado pendular, que oscilaba entre un partido u otro, se ha vuelto sólidamente republicano (rojo) en los últimos años, y precisamente por eso el partido de Trump ya está considerando la victoria de Nixon como un regalo: creen que es una candidata débil que les da la ventaja de vincular a los demócratas con el ala izquierda del partido de cara a noviembre.

Trump y los republicanos buscan descalificar a estos candidatos llamándolos “comunistas”, o de “izquierda radical”, aunque están lejos de serlo. La mayoría, como Nixon, proponen mayor acceso al sistema de salud y bajar los costos de los alimentos y las viviendas. Son las principales preocupaciones de los votantes, señalan las encuestas, que también afirman la idea de que Trump no gestiona bien la economía y se enfoca en una guerra impopular como la de Irán.

Angie Nixon competirá en noviembre para intentar desbancar a la senadora republicana de Florida Ashley Moody. Foto AFP

Poco después de que se diera por terminada la contienda, Trump celebró la derrota del candidato que había sido testigo en su contra en un impeachment. “Vindman pierde esta noche contra una lunática de la izquierda radical. ¿No es genial???» escribió el presidente en Truth Social, marcando ya cómo será el tono republicano.

El experto Wagner señaló a Clarín que “Nixon tiene profundas raíces en la política de Florida y llevó a cabo una campaña centrada en el contacto personal y las preocupaciones económicas actuales. En unas primarias con un electorado relativamente pequeño, una campaña organizada sobre el terreno puede ser más valiosa que un enfoque amplio centrado en los medios de comunicación”.

“Su gran ventaja fue que los votantes la percibieron como una candidata local y una líder comunitaria, en lugar de presentarse como una figura política nacional”, agregó.

El experto destacó que “Nixon demostró el valor de la credibilidad local y emitió un mensaje claro. También demostró que el contacto con los votantes aún puede ser importante. Al mismo tiempo, otros candidatos progresistas perdieron las primarias de Florida, por lo que esto no debe interpretarse como una prueba de que todo el electorado demócrata se haya inclinado bruscamente hacia la izquierda”.

En las primarias para representantes demócratas se impusieron dos candidatos moderados y pro-israelíes como Debbie Wasserman Schultz y Jared Moskowitz.

Una de las preguntas más recurrentes en estas horas es si el perfil de Nixon beneficia o perjudica sus posibilidades de ser elegida en noviembre, un dilema que también afrontan otros candidatos progresistas en otros estados que podrían ofrecer un blanco de ataque fácil desde las filas republicanas.

Wagner señala que por un lado tiene un beneficio, pero por otro puede resultar perjudicada. “Su perfil progresista podría motivar a los votantes demócratas que no siempre han participado de forma constante. Sin embargo, los republicanos utilizarán ese mismo perfil para argumentar que ella está fuera de la corriente política principal de Florida”, que es un estado mayoritariamente conservador.

Respecto a las legislativas de noviembre, donde Nixon competirá por un cargo en el Senado nacional contra la republicana Ashley Moody, Wagner señaló que “las elecciones generales siguen siendo difíciles para cualquier demócrata, ya que los republicanos tienen una ventaja sustancial en el registro de votantes y Moody cuenta con las ventajas de ya estar en el cargo y también mayores recursos. Las perspectivas de Nixon dependerán de si logra expandir su campaña más allá de los votantes de las primarias demócratas y recaudar fondos suficientes para llegar a ese público más amplio”.

Florida ofreció un resultado mucho más predecible en las primarias para gobernador, ya que el representante republicano Byron Donalds y el demócrata David Jolly ganaron sus respectivas elecciones, como vaticinaban las encuesta. Ambos se enfrentarán en noviembre para reemplazar al gobernador republicano Ron DeSantis, que termina su segundo mandato con una fuerte impronta conservadora.

Sin embargo, hay algunas alarmas en el partido republicano. Donalds, un afroamericano apoyado por Trump, se impuso a sus rivales en la interna, aunque no alcanzó el 50% que esperaba el partido y no ganó en algunas áreas rurales y de mayoría blanca de Florida, lo que encendió la preocupación de que algunos republicanos no querrían votar a un afroamericano y podrían quedarse en sus casas en noviembre.


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