Raúl Castro reaparece en público en La Habana, en el homenaje a su hermano Fidel por el centenario de su nacimiento


Hay carteles con su rostro en hospitales y vallas con sus consignas en las calles, incluida la legendaria “Patria o muerte”. Es tan familiar en los hogares como un pariente y muchas personas se refieren a él sólo por su nombre de pila.
Fidel Castro hubiera cumplido 100 años este jueves y su figura todavía se sigue proyectando en Cuba pese a que antes de morir pidió que no se le hicieran homenajes ni se le rindiera culto con estatuas o imponiendo su nombre a lugares públicos.
En medio de los homenajes al fallecido líder de la Revolución, su hermano y ex presidente Raúl Castro, de 95 años y quien no había sido visto en público desde hacía varios meses, reapareció este jueves en un acto en La Habana por el centenario de Fidel.
Vestido con su uniforme verde olivo, Raúl, inculpado en mayo por la justicia estadounidense, fue ovacionado al entrar al teatro Karl Marx de La Habana, sede del acto, según contaron testigos.
Los homenajes en realidad comenzaron hace varios días. Esta semana se dedicó a la memoria de Fidel Castro la Feria Internacional del Libro, que reúne exposiciones de arte, conciertos y encuentros de delegados de organizaciones de izquierda que viajaron a la isla.
“Creo que (Fidel Castro) le lega a Cuba un ejemplo de dignidad, de moral, de trabajo constante y de preocupación por los pobres”, dijo a The Associated Press el escritor y ensayista Miguel Barnet. “Y un pensamiento que se concretó en acciones como son una política cultural o como es la educación o la salud pública”.
Castro gobernó Cuba durante casi cinco décadas, pero desde comienzos de los años 50 ya era un líder influyente y lo fue después de su retiro.
“De Fidel nos ha quedado todo, todo lo bueno que pudo vivir el proceso revolucionario cubano”, dijo a AP Argelia Mustelier, una jubilada de 61 años residente en La Habana Vieja. “Su enseñanza, su entrega… En estos momentos tan duros que estamos viviendo, él habría buscado cómo alegrar a su país y a su pueblo”, agregó con lágrimas en los ojos.
El centenario del nacimiento de Castro coincide con un bloqueo energético impuesto por el presidente estadounidense Donald Trump en enero que ha agravado la larga crisis económica de la isla y provocado apagones, desabastecimiento de combustible y medicamentos, paralización de la industria y el turismo y caída de todos los servicios.
“Si Fidel y todos los que lucharon en su tiempo vieran la situación en la que está Cuba ahora mismo, se sentirían muy mal”, reflexionó Cristian Cohello, de 27 años, quien trabaja en una cafetería.
Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 en el oriente de Cuba y era hijo de un terrateniente gallego. Poco después de graduarse de abogado comenzó una activa militancia política.
En 1953 junto a más de un centenar de hombres asaltaron el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba con la intención de deponer al dictadior Fulgencio Batista, pero fueron capturados. Liberados y exiliados en México volvieron a la isla para organizar una guerrilla que finalmente impuso la revolución socialista en 1959.
Castro asumió el poder y transformó radicalmente a Cuba mediante reformas agrarias, una campaña de alfabetización masiva y la nacionalización de empresas privadas, lo que le ganó la animadversión de Estados Unidos.
Para América Latina y el entonces llamado Tercer Mundo, Castro se volvió un referente de las luchas anticoloniales. En 2006 enfermó gravemente y en 2008 dejó el poder en manos de su hermano, Raúl Castro. Falleció el 25 de noviembre de 2016.
Sus políticas radicales le ganaron grandes adversarios en la clase acomodada cubana, que se exilió en Estados Unidos, y posteriormente entre aquellos que rechazaban la idea del Partido Comunista como única opción en la isla.
“Es una figura controversial”, dijo a AP Manuel Cuesta Morúa, presidente del opositor Consejo para la Transición Democrática en Cuba e historiador de formación.
“Sacrificar las libertades no tenía justificación… La imposibilidad de que el resto (de los cubanos) y la diversidad y la pluralidad política en el país se expresara, no tenía justificación”, se lamentó Cuesta Morúa. “Eso supuso una fractura que todavía estamos sufriendo”.
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