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Luca Hoek: “El récord de España es algo secundario; yo voy a lo máximo” | Deportes

Luca Hoek tiene el cuerpo de un adolescente y la musculatura longilínea y fluida de los peces. “Mi gran virtud”, dice, “es que si me pongo un objetivo siempre lo mejoro; nunca me paro. Es una fuerza más mental que física”.

La mirada atenta, brillante, del muchacho de 18 años, refleja el reverso espiritual del evidente prodigio biológico. Todos lo vieron. El 27 de junio en la piscina Son Hugo de Palma de Mallorca, en la final de 100 metros de nado libre del Open de España, este nadador nacido en Sitges salió del poyete como se catapultan los deportistas que levantan tres veces su peso en una sentadilla: potencia para empujar casi 300 kilos, saltar y romper el agua en posición de flecha. Casi 12 metros de nado subacuático en 4 segundos, 29 brazadas para ir, 22,63 segundos en el primer 50, y 35 brazadas para regresar en un total de 47,72 segundos. Récord nacional. Tiempos que colocan a España en una situación inédita en su historia.

El Open de Palma puede ser recordado como un hito. Es la primera vez que los velocistas españoles del equipo masculino conforman un cardumen suficientemente poderoso como para aspirar a nadar una final mundialista de relevos de 4×200. El líder es Hoek. Esta semana, en el Europeo de natación que se celebrará en París hasta el 16 de agosto (Teledeporte y TVE PLay), el equipo tendrá ocasión de consolidarse mientras apunta al horizonte: los Mundiales de Budapest del año que viene y los Juegos de Los Ángeles de 2028.

“Bajar de 48 segundos y participar en una final olímpica es algo muy asequible para Luca”, observa Ben Titley, responsable técnico del grupo de nadadores del Centro de Alto Rendimiento de San Cugat. “Lo conseguirá rápido si sigue entrenándose con la misma mentalidad. Mi ventaja como entrenador es que he hecho estas cosas muchas veces antes. He entrenado a 23 medallistas olímpicos en natación, chicos que han conseguido récords júnior en estilo libre y récords mundiales en otros estilos… Luca probablemente se beneficie de no tener que pasar por los errores que yo ya cometí en la primera parte de mi carrera”.

La coordinación de los centros nacionales de alto rendimiento son la especialidad de Titley, de 49 años. En Loughborough, en Reino Unido, fue responsable de la preparación de los nadadores británicos en los ciclos olímpicos de Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012. Luego emigró a Canadá, a las piscinas del centro nacional de Toronto, y desde allí protagonizó la dirección de la mayor revolución que ha producido la natación canadiense. Los Juegos de Río 2016 y Tokio 2021 le proporcionaron un prestigio como desarrollador de jóvenes talentos. Con ese caché le fichó la federación española en plena crisis, tras el vacío dejado por el declive de Mireia Belmonte. Desde los paupérrimos Juegos de París, las buenas marcas logradas por los nadadores españoles en 100 y 200 libre coinciden con la maduración de su proyecto, que cumple cuatro años desde que aterrizó en San Cugat en 2022.

“Mi impacto en la evolución de Luca es del 1%”, dice el inglés; “el 99% es producto de su talento natural. El trabajo que hizo con Emilio Huete, su entrenador formativo en el Club Natació Sitges, le dio un gran fundamento para ser rápido. Históricamente, a todos los nadadores jóvenes les meten muchos kilómetros de nado. Todos trabajan duro. Pero su calidad se define cuando cumplen 15 años. Ahí se ve si además de trabajar duro han desarrollado los tres factores determinantes: buena técnica, capacidad para ser realmente rápidos, y habilidad para aprender. Luca adquirió todo esto en su etapa júnior. A mí me lo puso muy fácil”.

Luca Hoek ha despegado. Desde el año pasado, este catalán hijo de padre holandés y madre francesa ha saturado los registros de plusmarcas españolas. Tiene el récord nacional de nado libre en 50, 100 y 200 metros: 21,93s; 47,72s y 1m 46,10s respectivamente. Seis de las mejores 10 marcas españolas de 50, siete de las mejores 10 marcas de 100, y tres de las mejores marcas de 200 son suyas.

“En esta situación exactamente no me veía hace dos años”, admite el nadador. “Me veía mejorar mucho pero no tenía nada en mente. Tener el récord de España es un logro que me hace feliz pero lo veo como algo secundario. Es un escalón más para ir encaminado a lo más alto. Igual la gente se pone objetivos bastante alcanzables y cuando llegan ya no luchan más. Yo voy a lo máximo”.

El joven líder se impulsa gracias a cualidades extraordinarias. Pero él lo admite: “Tenemos un grupo muy fuerte”. La base de velocista puro que cultivó en Sitges se ha expandido de los 50 metros de su época juvenil a las pruebas de 100 y 200 gracias al entorno. Sus marcas serían impensables sin el empuje del equipo que se conforma a su alrededor, la mayoría compañeros habituales de entrenamientos en el CAR. Miguel Pérez Godoy, César Castro y Carlos Garach han nadado por debajo de 1m 48s en 200 hasta fraguar el primer equipo de relevos de la natación masculina española con posibilidades de nadar una final mundial en el próximo lustro. Las series y la final del relevo de 4×200 cerrarán este lunes la primera jornada de competiciones en París.

Hoy, el relevo

Titley admite que el 200 libre de su pupilo es todavía una incógnita en el máximo nivel. “Luca”, explica el técnico, “ha trabajado el 200 para ganar resistencia para sostener la velocidad en el segundo 50 del 100, y ahora tenemos que estudiar si añadimos el 200 a su programa para 2027. En estos Europeos no nadará la prueba individual de 200. Solo nadará el 200 si el equipo llega a la final del relevo”.

El nadador se interna en el verano como en un laboratorio. Su estatura aumenta. Cada día es más potente y más resistente. Su organismo es una caja de sorpresas. “Estamos explorando”, dice Titley; “hasta que su cuerpo no se desarrolle por completo no sabremos si se convierte en un especialista del 50, abarca el 200 o se concentra en el 100”.

De momento, a partir del martes en París le espera una batería de carreras de 100 que incluirán a algunos de los 10 nadadores más rápidos del planeta desde 2025. Los rusos Egor Kornev (46,96s) e Ivan Girev (47,63s), el británico Matthew Richards (47,53s) y el rumano David Popovic (47,26s) encabezan el ranking. El español se encoge de hombros. “El año pasado en el Mundial de Singapur hice mi mejor marca nadando con los mejores y no tenía nada de presión”, dice. “Soy más eficiente sin estrés”.

Los Europeos representan el escalón que conecta el aprendizaje con la lucha por las medallas. La natación española está pendiente de Luca Hoek.


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