Caña con ruda: la tradición invita a cumplir el ritual del 1 de agosto

Este sábado 1 de agosto, el Museo del Hombre Chaqueño «Profesor Ertivio Acosta» abre sus puertas desde las primeras horas de la mañana para invitar a la comunidad a cumplir con uno de los rituales más arraigados del nordeste argentino: beber los tradicionales tres sorbos de caña con ruda para alejar los males del invierno y atraer salud, protección y buenos augurios para el resto del año. Además del convite gratuito, quienes lo deseen pueden adquirir la preparación elaborada por el propio museo, tanto en su versión tradicional como en la variedad dulce.
La propuesta, organizada por el Instituto de Cultura del Chaco, busca mantener viva una costumbre que cada año convoca a cientos de chaqueños y visitantes. «Pueden venir a tomar acá los tres sorbitos de caña. Por ahí no tienen para comprar o para llevar a la casa; pueden venir a compartir con nosotros y a vacunarse acá en el museo», invitó la directora del Museo del Hombre Chaqueño, Yamila Romero, al destacar que el convite permanece abierto durante toda la jornada.
Como ocurre cada 1 de agosto, el museo también puso a la venta las dos variedades de su tradicional preparación: la clásica, elaborada con caña y ruda, y la versión dulce, una receta propia que incorpora quemadillo de azúcar, cáscaras de naranja, ambay y aloe vera, entre otros ingredientes. «La vedette del museo es la versión dulce porque se cocina acá y es la que prefiere la mayoría», explicó Romero.
Además, la celebración tuvo su momento central anoche con la tradicional vigilia, que reunió a vecinos, artistas y visitantes en una jornada dedicada a las raíces culturales de la región.
«Estamos muy contentos porque estamos recibiendo muchísimas visitas durante todo el mes. Estos últimos días repuntó con el tema de la caña con ruda, éxito total como todos los años», afirmó la directora del Museo, al destacar la convocatoria alcanzada por esta edición de la propuesta.
La directora señaló además que el trabajo comienza varias semanas antes del 1 de agosto. «Nosotros preparamos un mes antes. Los primeros días de julio ya empezamos con el preparado porque no sólo se hace la versión tradicional sino también la versión dulce, que lleva un proceso un poco más largo», indicó. Agregó que la producción anual ronda los 500 litros, ya que además de la venta al público el museo realiza un amplio convite destinado a instituciones y visitantes.
Identidad chaqueña
Más que una bebida, la caña con ruda constituye una expresión de la identidad cultural del nordeste argentino. Su origen se remonta a las comunidades guaraníes, que incorporaron la ruda —planta llegada desde Europa durante la conquista— a sus prácticas medicinales y rituales, combinándola con aguardiente de caña para afrontar las enfermedades que antiguamente se intensificaban durante los períodos de mayor frío y humedad.
Con el paso de los siglos, aquella práctica trascendió su función medicinal para transformarse en un ritual simbólico que hoy se mantiene vigente en gran parte del NEA, Paraguay y el sur de Brasil. La tradición indica que el preparado debe beberse el 1 de agosto, preferentemente en ayunas, en uno o tres sorbos, aunque cada familia conserva variantes propias transmitidas de generación en generación.
«Eso somos los chaqueños», resumió Romero al explicar que existen múltiples maneras de preparar y consumir la bebida. «Algunos la preparan con ruda macho, otros con ruda hembra; algunos la hacen siete días antes, otros un mes antes o incluso un año antes; algunos toman tres sorbitos el primero de agosto, otros la siguen tomando durante todo el mes. Todas esas formas conviven y hablan de nuestra identidad», expresó.
Para la directora, esa diversidad refleja precisamente la riqueza cultural de la provincia. «El Museo del Hombre es un museo de ciencias sociales que habla de cómo fuimos formados los chaqueños, de esta mezcla de raíces indígenas, influencia guaranítica, inmigrantes, correntinos y paraguayos que construyeron nuestra identidad. Esa es también la impronta que tiene la caña con ruda», sostuvo.
Del fogón
al convite
La vigilia realizada anoche volvió a recrear ese espíritu comunitario que caracteriza al ritual. La propuesta incluyó música en vivo, intervenciones artísticas y un espacio para que los propios asistentes compartieran recuerdos y anécdotas vinculadas con la costumbre.
«Queríamos que la gente también nos contara cómo la preparaban en sus casas, cómo los despertaban cuando eran chicos para tomar esos tres sorbitos de caña amarga. Nos interesa recuperar esas historias porque también forman parte del patrimonio cultural», explicó Romero.
Lejos de limitarse a una celebración folklórica, el encuentro buscó fortalecer la transmisión de conocimientos entre generaciones y mantener vigente una práctica que continúa ocupando un lugar destacado en el calendario cultural chaqueño.
Por toda
la ciudad
Como ocurre cada año, el Museo del Hombre Chaqueño no es el único escenario donde la tradición encontró espacio. Durante esta jornada, numerosos bares, restaurantes y emprendimientos gastronómicos de Resistencia también ofrecien a sus clientes un vaso de caña con ruda como gesto de bienvenida al mes de agosto.
En algunos casos, el convite se realiza de manera gratuita como parte de la atención habitual, mientras que otros establecimientos elaboraron sus propias recetas inspiradas en la preparación tradicional. La costumbre también se replica en comercios, e instituciones públicas y hogares particulares, donde el ritual volvió a reunir a familiares, compañeros de trabajo y amigos alrededor de un pequeño vaso que, más allá de sus ingredientes, representa un fuerte vínculo con la memoria colectiva.
Así, una práctica nacida hace siglos entre los pueblos guaraníes volvió a renovarse este 1 de agosto, confirmando que la caña con ruda sigue siendo mucho más que un brebaje: es una celebración de la identidad, un puente entre generaciones y una de las expresiones culturales más perdurables del Chaco y del nordeste argentino.
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