Con una inversión de 10.000 millones de euros, Europa abre un agujero de 64 kilómetros bajo los Alpes para unir Italia con Austria


Austria, Italia y la Comisión Europea celebraron este martes bajo tierra la conexión, a 1.400 metros de profundidad bajo el paso del Brennero, en los Alpes, de los túneles de 64 kilómetros que construían desde hace años desde la ciudad austríaca de Innsbruck y la italiana de Fortezza.
La obra es la mayor infraestructura en construcción en Europa ahora mismo y, pese a los años de retraso que acumula (el primer proyecto esperaba ver el paso de los trenes en 2016 y difícilmente pasarán esta década) es un hito técnico que debe facilitar el transporte de personas y mercancías desde Italia hacia el centro del continente sin bordear los Alpes o tener que pasar por puertos de montaña. Cuando esté en funcionamiento será la mayor conexión ferroviaria subterránea del planeta.
A las 10:35 del martes las obras de los dos lados se encontraron con una precisión exquisita pues los técnicos hablan de “centímetros” de desvío tras decenas de kilómetros excavados. En el acto participaron la primera ministra italiana Giorgia Meloni, su homólogo austríaco Christian Stocker y el comisario europeo de Comercio Apostolos Tzitzikostas.
Austríacos e italianos crearon una empresa pública binacional para enfrentar el proyecto (BBT SE). Pero decidieron emplear dos métodos diferentes para horadar las montañas. Desde el lado austríaco las empresas implicadas usaron métodos de voladura de rocas convencionales. Desde el lado italiano se utilizaron máquinas tuneladoras. La obra tiene en realidad dos túneles, uno de ida y otro de vuelta. Al estilo del túnel que cruza entre Francia y Reino Unido bajo el Canal de la Mancha. Las dos vías están conectadas por pasillos de evacuación cada 350 metros.
Pese a los retrasos, que cuando empiecen a circular los trenes acumularán unos 15 años, desde Bruselas se ve como un éxito porque va a desatascar el transporte ferroviario y por carretera entre Italia y el centro del continente. Millones de camiones cruzan cada año por pasos de montaña o por el paso sobre el Brennero, donde una autopista de montaña cruza entre los dos países.
El problema es que por ahí no pueden cruzar trenes con mucha carga. La nueva conexión bajo tierra permitirá desviar ahí buena parte del transporte de mercancías. Además, habrá conexiones ferroviarias de alta velocidad para pasajeros a 250 kilómetros por ahora que unirán las ciudades austríacas (y más al norte las alemanas) con las ciudades del norte de Italia.
La obra seguirá en los próximos años para poner el revestimiento definitivo a los túneles, instalar las vías férreas, electrificarlo, instalar los sistemas de ventilación y de extracción de humos y poner detectores de incendios.
Los retrasos elevan los costos. Un informe del Tribunal de Cuentas europeo, del pasado mes de enero, certificó que el coste ha subido un 40% desde la última estimación (de 2019) para pasar a unos 8.500 millones de euros. Sumando los accesos desde Austria e Italia y las nuevas conexiones con las líneas férreas de los dos países, el costo total se irá a entre 10.000 y 11.000 millones de euros. La financiación se divide a partes iguales entre la Comisión Europea y los gobiernos de Italia y Austria.
A pesar de esta colaboración entre Viena y Roma, los países están litigando en los tribunales europeos por las restricciones que Austria aplica a la circulación por carretera desde Italia. Austria alega medidas técnicas, como prohibiciones nocturnas e invernales, pero a nadie se le escapa que son medidas para intentar evitar el paso de inmigrantes desde Italia.
La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea se espera favorable a Italia, pues las conclusiones del abogado general (trabaja para el tribunal y sus informes son casi siempre tenidos en cuenta por los jueces) aseguran que la mayoría de las restricciones austríacas son ilegales.
La puesta en marcha del túnel del Brennero permitirá aumentar el tráfico ferroviario de los 260 trenes diarios a más de 650 trenes. Y, sobre todo, sacar de la carretera a más de 1,2 millones de camiones al año. El trayecto Innsbruck-Forteza pasará de 80 minutos (por el paso montañoso del Brennero) a 25 minutos (por el futuro túnel).
Esta obra es una de las principales del corredor Escandinavia-Mediterráneo, el eje que debe atravesar a altas velocidades ferroviarias desde Finlandia hasta el sur de Italia y que tendrá un desvío importante que recorrerá el sur de Francia y la costa española.
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