Arabia Saudita lanza un bombardeo coordinado con Estados Unidos contra milicias proiraníes asentadas en Irak


La guerra en el Golfo se expande en una peligrosa escalada. Aviones de combate estadounidenses y sauditas atacaron en forma conjunta milicias ligadas a Irán y a sus asesores iraníes en Irak, mientras Teherán bombardeó bases militares y refinerías en Jordania.
El ataque cruzado amenaza con agravar aun más el conflicto incorporando a la guerra a países que hasta ahora se mantenían más bien al margen, como los sauditas, iraquíes y jordanos. Asimismo, grupos aliados de Irán en Irak y Yemen, y posiblemente también en Líbano, se sumaron a los combates.
Al principio de la guerra, los ataques de Irán se habían dirigido principalmente contra los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Barhrein. Pero los bombardeos de ayer adquieren otra dimensión, subrayada incluso por los gobiernos de Irak y de Irán, que acusaron a Washington de buscar extender el conflicto cuando fracasaron otra vez las chances de una negociación entre EE.UU. e Irán.
“Les vamos a pegar duro. Van a recibir una paliza”, dijo el presidente Donald Trump según un corresponsal de la cadena Fox News que habló con el mandatario tras el bombardeo iraní sobre bases militares de Washington en Jordania. Esta advertencia sacudió las esperanzas de que un cese de las hostilidades que se mantuvo desde el sábado pudiera permitir que se reanudaran las negociaciones.
Arabia Saudita y Estados Unidos, en un hecho inédito, lanzaron sus ataques sobre los proiraníes en Irak dos días después de que las autoridades sauditas reportaran ataques de drones contra sus instalaciones petroleras. Las nuevas hostilidades dispararon los precios del crudo por temores de que los combates afecten el suministro mundial.
Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero contra Irán, Arabia había evitado convertirse en un combatiente abierto. Pero esta semana enfrentó al menos treinta ataques con drones contra sus refinerías petroleras, y la milicia hutí, aliada de Irán en Yemen, afirmó haber atacado un petrolero saudita en el Mar Rojo, otra vía vital para el suministro de energía, el martes. L
La cancillería de Riad declaró que el país no buscaba una escalada, pero que respondería a cualquier agresión. Según informó The New York Times citando fuentes del gobierno de EE.UU., los ataques en causaron la muerte de unos 20 militares y asesores técnicos iraníes.
El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, calificó la ofensiva estadounidense y saudita como una “agresión inaceptable”. Las Fuerzas de Movilización Popular, una coalición de milicias iraquíes, muchas de las cuales mantienen estrechos vínculos con Irán, declararon que al menos 20 de sus combatientes murieron en los ataques y prometieron una represalia.
Con lo que aparece como un tardío ingreso formal en la guerra, a seis meses del inicio del conflicto, Arabia muestra la difícil situación a la que se enfrenta al responder a ataques sin verse arrastrado a una guerra abierta y total.
Si bien Arabia Saudita ha mantenido durante mucho tiempo relaciones antagónicas con Irán, Riad llevaba años buscando estrechar lazos como la forma más pragmática de gestionar la amenaza que representa Irán. La guerra frustró esos esfuerzos diplomáticos. En represalia por los ataques de EE.UU e Israel de febrero, Irán lanzó miles de misiles y drones contra estados del Golfo Pérsico que albergan bases militares de Washington, incluida Arabia Saudita.
Este mes, el reino también se vio inmerso en un nuevo choque en Yemen con la milicia hutí, respaldada por Irán, la cual se atribuyó varios ataques en territorio saudí y declaró un bloqueo contra los petroleros saudíes en el Mar Rojo, una vía de salida al crudo de Riad ante el bloqueo que atraviesa el estrecho de Ormuz por la presión iraní.
Los analistas señalan que la guerra supone para Riad grandes riesgos para sus planes de convertir el reino en un centro de negocios y turismo. Además tiene un alto costo económico al restringir rutas de exportación de petróleo, su principal fuente de ingresos. Además, a medida que la guerra se prolonga, las relaciones del reino con la Casa Blanca de Trump se han tensado con litigios sobre cómo abordar la seguridad en la región.
Los ataques conjuntos saudí-estadounidenses de ayer marcaron la primera vez que Riad reconoció su participación directa en la ofensiva de EE.UU., aunque Arabia ya había ejecutado ataques encubiertos contra Irán al inicio de la guerra. Según Abdulaziz Alghashian, analista del Gulf International Forum, el reino parece dar un mensaje a sus vecinos luego de meses de reticencia: “Atacar a Arabia Saudita tiene consecuencias”.
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