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Estados Unidos, ante el desafío de elevar el fútbol a deporte de masas tras el éxito del Mundial | Mundial 2026 de Fútbol


Dos días antes de la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina, Donald Trump ofreció un cóctel en el rascacielos que lleva su nombre en Manhattan, en pleno corazón de Nueva York. Allí, junto a su amigo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, celebró el éxito de organización del mayor campeonato de fútbol de la historia, con la participación de 48 selecciones nacionales que disputaron 104 partidos, más que nunca. Y allí, medio en broma, medio en serio, le dijo a Infantino que Estados Unidos tendría que volver a organizar “de forma inmediata” otro mundial. “Basándonos en las cifras, lo solicitaremos de inmediato”, dijo.

Las cifras han sido espectaculares, pero también ayudan a entender la importancia del fútbol en Estados Unidos. La final del Mundial que coronó a España como campeona del mundo registró una audiencia de 61.5 millones de espectadores en Telemundo y Peacock, los canales que emitieron el partido. Fue el partido de fútbol más seguido en la historia de la televisión estadounidense. Pese a ello, la cifra palidece en comparación con la SuperBowl. La final del campeonato de fútbol americano entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, celebrada el pasado febrero, atrajo a 125,6 millones de espectadores, el doble que el encuentro de España contra Argentina.

El balompié aún tiene mucho camino por recorrer en un país donde, aunque ha dejado de ser un deporte minoritario, no está entre las prioridades de los estadounidenses. Una encuesta de YouGov, la plataforma de sondeos, publicada la víspera de la final del Mundial, reveló que el fútbol es el tercer deporte favorito de los estadounidenses por detrás del fútbol americano (NFL) y el baloncesto (NBA). El béisbol (MLB) y el hockey sobre hielo (NHL) también despiertan gran interés. La encuesta muestra que el soccer, como se conoce al fútbol en este país, es especialmente popular entre los ciudadanos de origen latinoamericano y el segundo favorito entre los adultos más jóvenes (hasta 35 años). El fútbol americano es el rey indiscutible en Estados Unidos.

La pregunta que muchos se formulan estos días es si este Mundial ayudará a relanzar definitivamente el fútbol en un país adicto al balón ovalado. “Creo que cuando empiece la temporada de la NFL en septiembre, los aficionados volverán a olvidarse del soccer hasta dentro de cuatro años”, sostiene Stacy, una chica que ha participado como voluntaria de la FIFA en algunos partidos del Mundial. “Es difícil mantener la pasión por un deporte en el que hay muchos partidos en los que solo hay pases durante 90 minutos o solo hay un gol. En la NFL o la NBA todo es más dinámico”, añade la joven de Kansas City.

Otra encuesta de Ipsos, elaborada tras el final de la fase de grupos del campeonato, muestra que el 57% de los estadounidenses creen que la Copa Mundial de 2026 aumentará el interés general del país por este deporte. “No estamos tan rezagados en cuanto a popularidad de este deporte como se suele decir, y creo que este Mundial lo ha demostrado”, afirmó Brendan Hunt, productor y protagonista de la serie Ted Lasso, que cuenta las aventuras de un entrenador estadounidense de fútbol americano dirigiendo un equipo de la liga inglesa. La serie, aunque parezca mentira, también ha contribuido a propagar el interés por este deporte. “Lo ha hecho más popular”, coincidió Jason Sudeikis, el actor protagonista, durante un encuentro con periodistas antes del partido entre Argentina y Suiza en Kansas City.

Las autoridades sacan pecho por el éxito del Mundial, mientras que los responsables de las ligas estadounidenses quieren aprovechar el tirón que el campeonato de selecciones ha despertado en el país para consolidar el fútbol como un deporte popular y explotar las oportunidades de negocio en el país más rico del mundo. “El crecimiento que estamos experimentando esta temporada refleja la consistencia y el impulso que la MLS ha construido durante los últimos tres años”, explica Camilo Durana, director de Negocios de la MLS.

El fútbol profesional en Estados Unidos es un fenómeno reciente. No despertó hasta el Mundial de 1994, cuando la pareja formada por Romario y Bebeto lideró a una Brasil repleta de estrellas. Para muchos estadounidenses fue la primera oportunidad de ver el fútbol por televisión. Muchos niños comenzaron entonces a dar patadas a la pelota. Dos años después se creó la MLS, la competición nacional. Pero el crecimiento del fútbol en este país ha sido lento y repleto de vaivenes. Sin embargo, el crecimiento ha sido exponencial a raíz del desembarco de figuras como David Beckham, presidente del Inter Miami, y, sobre todo, Leo Messi, la figura que más ha impulsado la competición en el mercado doméstico.

“Desde 2018, la asistencia total de la MLS ha aumentado un 33%, pasando aproximadamente de nueve millones de aficionados anuales a más de 12 millones”, destaca un informe interno de la liga estadounidense. Esa cifra sitúa la asistencia total de público de la MLS como la segunda más alta del mundo, solo por detrás de la Premier League. Durana, ejecutivo de la MLS, insiste: “Desde el continuo aumento de la audiencia hasta las asistencias récord registradas por múltiples clubes, así como la expansión de la interacción digital y en redes sociales, los aficionados están conectando con la liga a niveles sin precedentes, mientras la atención global sobre el fútbol ha seguido creciendo con la Copa Mundial de la FIFA de este verano”.

Las cifras que maneja la organización que coordina la liga profesional son reveladoras. La popularidad del fútbol nunca ha sido tan alta en Estados Unidos y Canadá. El problema es que los verdaderos aficionados están casi más interesados en las ligas internacionales como la Premier League o La Liga española que en su propia competición doméstica. Maher, un taxista de origen etíope, se declara fan del Real Madrid. Ve todos los partidos de sus ídolos Kylian Mbappé y Vinicius a través de una aplicación móvil. Conoce la liga española mejor que la estadounidense, pero apenas presta atención a la MLS.

Por eso, los equipos estadounidenses están tratando de atraer a las estrellas. Este verano han fichado a jugadores como Antoine Griezmann o Robert Lewandowski, quienes tienen el tirón para atraer al público, aunque estén al final de sus carreras.

El país más rico del mundo es un terreno fértil para el fútbol. Los ciudadanos se gastan más dinero que en otros países en vivir experiencias en torno a los deportes. En la última década, los grandes clubes europeos han multiplicado los partidos de exhibición en este país para conquistar el mercado y tratar de fidelizar a los aficionados. La celebración el año pasado del Mundial de Clubes buscaba asentar el deporte y abrir la puerta a un suculento mercado potencial de más de 300 millones de aficionados.

“He visto que mucha gente dice querer seguir el fútbol tras este Mundial, especialmente los estadounidenses, que lo llaman soccer. Me alegra que muchas personas a las que antes no les interesaba este deporte ahora estén entusiasmadas con él. El verdadero reto es que, para ser un aficionado de verdad, hace falta seguir al menos algunos partidos de liga y tener un equipo al que apoyar; puede ser cualquier liga», escribió Orielle un usuario de Reddit, en un mensaje que generó cientos de reacciones. “Sinceramente, creo que hay muy pocas probabilidades de que estos nuevos aficionados al fútbol mantengan su interés una vez que comiencen las temporadas de sus otros deportes. Aun así, espero que sigan siendo aficionados, aunque tengo mis dudas”.

El problema es que las grandes televisiones nacionales prefieren emitir los partidos de NFL o la NBA antes que los de la liga de fútbol profesional americana. Y así es difícil crear un vínculo con los aficionados. Sin embargo, hay un movimiento subterráneo que se está extendiendo entre el público joven y está llenando los estadios. La pasada temporada, cinco clubes establecieron récords de asistencia a un solo partido. Un total de 75.824 aficionados del Colorado Rapids agotaron las entradas el pasado 18 de abril para ver enfrentarse a su equipo con el Inter de Miami de Leo Messi. Tres partidos de la pasada temporada superaron los 72.000 espectadores, lo que refleja que el fútbol, pese a todas las dificultades, poco a poco se va asentando en un país que ya quiere organizar otra competición de fútbol.

“Tenemos que volver a hacerlo, y tenemos que hacerlo mientras yo esté aquí; ¿me oyes, Gianni?”, le dijo Trump a su amigo Infantino hace una semana al darse cuenta de que el fútbol es una gran plataforma publicitaria en un mercado creciente.


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