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Trump preserva el acuerdo con Milei: 1675 productos argentinos mantendrán el arancel cero

La Argentina conservará un resquicio abierto en el muro arancelario que Donald Trump reconstruye tras el revés judicial: los 1675 productos incluidos en el acuerdo bilateral con EE.UU seguirán con tasa cero y quedarán fuera del nuevo gravamen general. El resto de los productos tendrán una tasa general del 10% a las exportaciones argentinas.

La confirmación despejó la principal incógnita que había dejado el anuncio inicial de la Casa Blanca. Aunque Washington aplicará un arancel del 10% a la mayoría de los bienes argentinos, ninguno de los productos alcanzados por las exenciones pactadas en febrero perderá ese beneficio.

Las exenciones siguen intactas

El acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproco fue firmado en Washington por el canciller Pablo Quirno y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. El entendimiento contempló la eliminación de aranceles para 1675 productos argentinos y permitiría recuperar exportaciones por USD 1013 millones.

Dentro de ese universo aparecen 93 posiciones nuevas, entre ellas aceites de jojoba y argán, animales vivos, flores, corcho, maderas y piedras preciosas.

Fuentes del Gobierno destacaron que el nuevo esquema no modificará lo firmado en febrero. “A la Argentina no le cambia nada porque tiene un acuerdo que sigue vigente”, sostuvieron funcionarios al tanto de las negociaciones.

La continuidad de las exenciones había quedado bajo interrogantes después del fallo de la Corte Suprema estadounidense que anuló buena parte de la política arancelaria original de Trump. La resolución de la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR) permitió restablecer el esquema mediante otra base legal.

Una tasa general del 10%

Para el resto de las exportaciones argentinas, EEUU fijó una tasa del 10%, el nivel más bajo dentro del nuevo régimen aplicado a 60 socios comerciales.

El USTR estableció ese porcentaje para los países que prohíben la importación de bienes fabricados mediante trabajo forzoso, asumieron ese compromiso a través de un acuerdo comercial o cuentan con mecanismos parciales para impedir su ingreso.

La Argentina quedó dentro de ese grupo por las obligaciones incorporadas en el entendimiento bilateral. También aparecen Canadá, India, México, el Reino Unido, Bangladesh, Camboya, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Sri Lanka y Trinidad y Tobago.

A las economías que no cumplen con esas condiciones se les aplicará un arancel del 12,5%. Brasil quedó dentro de esa categoría y deberá afrontar, además, una tasa adicional del 25% sobre parte de sus exportaciones.

Acero y aluminio, fuera del alivio

La reducción no alcanza al acero ni al aluminio argentinos. Ambos productos conservarán el arancel del 50% impuesto por Trump bajo un régimen vinculado con la seguridad nacional.

La Casa Blanca considera estratégicas esas industrias para la economía estadounidense. Por ese motivo, el acero y el aluminio permanecen fuera de las disposiciones generales que alcanzan al resto de las exportaciones.

El acuerdo bilateral también prevé concesiones de la Argentina. El país eliminará aranceles para 221 posiciones, entre ellas maquinaria, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos. Además, reducirá las tasas al 2% para otras 20 posiciones, en su mayoría autopartes, y establecerá cuotas para vehículos, carne y distintos productos agrícolas.

La vía legal que encontró Trump

La administración republicana recurrió a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer restricciones económicas contra países considerados responsables de prácticas comerciales “injustificadas”, “irrazonables” o “discriminatorias”.

Trump utilizó esa herramienta después de que la Corte Suprema anulara en febrero los aranceles globales aplicados mediante poderes económicos de emergencia. Como respuesta transitoria, el Gobierno estadounidense había establecido una tasa mundial del 10% bajo la Sección 122, pero esa norma sólo autorizaba su vigencia durante 150 días.

La investigación del USTR se concentró en la falta de controles eficaces contra el ingreso de mercancías elaboradas mediante trabajo forzoso. En el caso argentino, las fuentes vinculadas con las negociaciones aclararon que el planteo no apuntó a la producción nacional, sino a la posible importación de bienes fabricados bajo esas condiciones.

“EEUU mantuvo una prohibición a la importación de productos fabricados mediante trabajo forzoso durante casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, sostuvo Greer.

El funcionario afirmó que la medida busca corregir “un abuso de los derechos humanos” y una práctica que distorsiona el comercio global.

El factor político

En el Gobierno argentino atribuyen la posición alcanzada al acuerdo firmado en febrero y al vínculo entre Javier Milei y Trump.

La relación bilateral también se reflejó en la ampliación del cupo para las exportaciones argentinas de carne bovina. Para este año, el volumen llegará a 100.000 toneladas: 20.000 del contingente tradicional y otras 80.000 anunciadas por Trump durante un encuentro con Milei en la Casa Blanca.

Según las estimaciones, esa ampliación permitiría sumar cerca de USD 800 millones en exportaciones de carne hacia EEUU.

Bae Negocios


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