Lamine Yamal desafía a las grandes leyendas | Mundial 2026 de Fútbol


Lamine es taxista. Tiene 42 años. Yamal significa belleza en árabe. Lamine Yamal es futbolista. En 2007, cuando Sheila Ebana estaba embarazada, su pareja Mounir Nasraoui le propuso un nombre para el niño que venía en camino. Quería llamarlo como su mejor amigo, Lamine. Y le añadió un segundo nombre que hoy suena casi premonitorio: Yamal. 19 años después, aquel niño jugará la final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
“¿Dónde estaban Messi y Cristiano a la edad de mi hijo?”. La pregunta la hace Mounir. No en Nueva York, en la víspera de una final mundialista, sino en el aeropuerto de Granada. Acababa de terminar el segundo partido de Lamine con la selección española. Apenas unos días antes, ante Georgia, se había convertido en el futbolista más joven en debutar y marcar con España: 16 años, un mes y 26 días. “Mira dónde está Yamal. Le gusta jugar al fútbol. Nada más”, remataba Nasraoui.
Tres años después, su padre parece tener razón. Lamine Yamal ya figura entre los diez futbolistas mejor pagados del mundo, según Forbes: 43 millones de dólares (37,6 millones de euros) entre salario y publicidad. Lleva el dorsal 10 del Barcelona y Estados Unidos aparece empapelado con su rostro; basta pasear por Times Square para comprobarlo. Es una star system, quizá el primer futbolista español en alcanzar ese estatus. Pero, volviendo a la pregunta de su padre: ¿qué hacían las grandes leyendas del fútbol cuando jugaron su primer Mundial?
Todo comenzó con una discusión. “Es un crío. No tiene espíritu de lucha”. “Puede que tengas razón. El problema es que tú no sabes nada de fútbol”. La primera frase la pronunció João Carvalhaes, psicólogo de la Confederación Brasileña de Fútbol, en la víspera del Mundial de Suecia de 1958. La segunda, Vicente Feola, seleccionador de la Canarinha. La conversación terminó con una sentencia: “El chico se viene con nosotros”. El duelo en los despachos estaba ganado. Ahora faltaba ganar el del campo. Brasil estaba obligada a derrotar a la Unión Soviética para pasar de ronda. Pelé saltó al campo. Tenía 17 años y marcó seis goles en cuatro partidos, incluidos dos en la final frente a Suecia. Y un récord de precocidad que todavía sigue en pie. Nacía un rey.
Tras él, llegó el mejor finalista de la historia: Johan Cruyff, que tuvo que esperar hasta los 27 años para jugar su primer Mundial. ¡Y qué Mundial! Cruyff tomó el revelo de Pelé, en una mesa con pocas plazas: futbolistas que dejaban de ser deportistas para convertirse en símbolos. Con tres Copas de Europa y dos Balones de Oro en el bolsillo, Cruyff aterrizó en Alemania para disputar la única Copa del Mundo de su carrera. Marcó tres goles, repartió tres asistencias y condujo a Países Bajos hasta la final. Le esperaba Beckenbauer. Ganó Alemania, pero no importó demasiado. Aquella tarde nacieron dos leyendas. La de Cruyff. Y la de la Naranja Mecánica.
Unos años después llegaría el Diego, más tarde de lo que él hubiera deseado. Maradona tenía 17 años la tarde del 19 de mayo de 1978, cuando Menotti lo dejó afuera del Mundial de Argentina. Carlos Ares, periodista de El Gráfico, se encontró con una escena conmovedora: Maradona, sentado al lado de un árbol, llorando desconsoladamente. El Pelusa, cargado de una angustia infantil y feroz, repetía: “¿Cómo le digo a mi papá? Nunca lo iba a perdonar a Menotti”. Argentina levantó su primera Copa del Mundo y Maradona no lo entendía: “Lloré mucho, lo sentí como una injusticia. Ese día, el más triste de mi carrera, juré que iría por la revancha”. Esa revancha no llegó en España 82. En su primer Mundial, Argentina cayó en un histórico grupo frente a Brasil e Italia. Llegó en México 86: Maradona regaló la mejor actuación individual en un deporte colectivo. Todo había empezado en el 78; en realidad, en el marginal barrio de Villa Fiorito: “La bronca era un combustible para mí”.
2007: a bath-time photoshoot. 2026: a World Cup final. ✨
A 20-year-old Lionel Messi once posed for a charity calendar with a baby: Lamine Yamal. Tomorrow, 19 years later, they meet on the pitch for the World Cup final.
Full circle.
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— Ballon d’Or (@ballondor) July 18, 2026
“Observé y absorbí todo lo que pude”, diría años después Ronaldo. Tenía algo especial. Y Parreira, entrenador de Brasil en Estados Unidos 94, lo sabía. El tema fue que no jugó ni un minuto. Tenía 17 años. La Canarinha levantó la Copa. “Si ponía a Ronaldo, ¿a quién quitaba? ¿A Bebeto o a Romário?”, replicó años después Parreira. Brasil fue subcampeón en el 98 y Ronaldo fue la figura del pentacampeonato en el 2002. Marcó ocho goles, dos en la final.
En 1966, Portugal firmó la mejor actuación de su historia en un Mundial. Tercero. Al frente estaba Eusébio. 40 años después, la selección lusa volvió a rozar la hazaña. Con Luís Figo como bandera, Portugal terminó cuarta en Alemania 2006. A la sombra del exjugador del Barça y el Madrid emergía un joven: Cristiano Ronaldo tenía 21 años. Marcó un gol.
Aquel mismo año, ese Mundial alumbraba otra estrella en el banquillo de Pékerman. La imagen es recordada en Argentina: un Messi con cara de niño contrariado miraba cómo la Albiceleste se quedaba fuera en el 2006. A diferencia de Menotti con Diego, Pékerman si optó por llevar a Messi al Mundial. Su protagonismo, sin embargo, sería escaso. Marcó un gol y solo fue titular en el tercer partido de la fase de grupos, cuando Argentina ya estaba clasificada. “Nosotros veíamos lo que Messi iba a ser en el futuro, pero no de presente”, justificó, tiempo después, Pékerman. Messi lleva 21 goles en Mundiales.
Y convive con los nuevos astros del fútbol en este Mundial. Como con Kylian Mbappé, que se marchó de su primer torneo con una estrella, como Pelé. Griezmann era el referente de Les Bleus, mientras que Mbappé, con 19 años, se quedó con el premio al mejor jugador joven del torneo. Ambos terminaron el Mundial con cuatro goles. “No veo a Kylian como un joven de 19 años. Lo veo como un futbolista capacitado para ganar un Mundial”, explicó Deschamps. Mbappé fue finalista en 2022 y perdió ante España en semifinales en Estados Unidos.



