El fenómeno de El Niño ya está consolidado y prevén lluvias por encima de lo normal desde la primavera

El observador meteorológico Luis Romero aseguró que el fenómeno climático ya ingresó en su fase cálida y advirtió que el norte argentino, especialmente la región del Chaco, podría registrar precipitaciones superiores a los valores habituales durante la primavera y el verano. Aclaró que no hay motivos para alarmarse, aunque sí recomendó prepararse y seguir únicamente la información de fuentes oficiales.
El fenómeno climático de El Niño ya se encuentra consolidado y comenzará a hacerse sentir con mayor fuerza en los próximos meses. Así lo afirmó el observador meteorológico de InfoMet, Luis Romero, quien explicó que los principales centros meteorológicos del mundo coinciden en que existe una probabilidad superior al 90% de que se desarrolle un evento de intensidad fuerte o muy fuerte.
En declaraciones a CIUDAD TV, Romero señaló que el norte argentino forma parte de una de las regiones donde históricamente El Niño genera un aumento de las precipitaciones, especialmente durante la primavera y el verano.
“Estamos dentro de una de las zonas donde la señal de El Niño siempre nos lleva a prestar más atención porque es una de las regiones donde pueden darse más precipitaciones”, explicó.
En ese sentido, indicó que el escenario previsto “no es para alarmarse, pero sí para ocuparse”, ya que las lluvias podrían ubicarse por encima de los valores normales durante gran parte de la temporada cálida.
Riesgo de crecidas e inundaciones
Romero advirtió que uno de los principales riesgos para la provincia será el posible incremento del caudal del río Paraná, además de las inundaciones urbanas provocadas por lluvias intensas.
Explicó que, a medida que la atmósfera termine de acoplarse al calentamiento del océano Pacífico, aumentará la frecuencia de los días con precipitaciones en gran parte de la Cuenca del Plata, lo que repercutirá también en los cursos de agua.
En cuanto a la intensidad del fenómeno, sostuvo que todavía existe cierta incertidumbre, aunque la mayoría de los modelos internacionales proyectan un evento fuerte.
“Los principales centros meteorológicos están hablando de un Niño fuerte a muy fuerte”, afirmó.
Qué es El Niño
El especialista recordó que El Niño forma parte del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), un proceso oceánico-atmosférico que tiene tres fases: La Niña (fase fría), fase neutral y El Niño (fase cálida).
Durante esta última, las aguas del Pacífico ecuatorial presentan temperaturas superiores a lo normal, favoreciendo un mayor transporte de humedad hacia distintas regiones del planeta.
En Sudamérica, ese exceso de humedad suele traducirse en un incremento de las lluvias, mientras que también pueden registrarse temperaturas superiores a los valores normales.
Más calor en los próximos días, pero sin relación directa
Respecto del ascenso de temperatura previsto para las próximas semanas, Romero aclaró que no debe atribuirse automáticamente al fenómeno de El Niño.
Explicó que el invierno comenzó con temperaturas inferiores a lo habitual y que el período cálido que se espera responde principalmente al ingreso de una masa de aire cálido y húmedo.
No obstante, señaló que hacia septiembre comenzarán a observarse con mayor claridad los efectos propios del fenómeno sobre el clima regional.
Un fenómeno que podría extenderse hasta el otoño
Según indicó, El Niño ya se encuentra instalado y todo apunta a que mantendrá su influencia durante la segunda mitad de 2026, el verano de 2027 e incluso parte del otoño.
Precisó que habitualmente el fenómeno alcanza su máxima intensidad durante el verano y comienza a debilitarse entre marzo y mayo.
Recomendaciones para la población
Frente al escenario previsto, Romero recomendó no dejarse llevar por versiones falsas o publicaciones alarmistas que circulan en redes sociales.
Pidió seguir únicamente la información del Servicio Meteorológico Nacional, del Instituto Nacional del Agua, de la Administración Provincial del Agua y de especialistas en la materia.
Además, remarcó la importancia de mantener limpios los desagües y colaborar con las tareas de prevención para reducir el impacto de las lluvias intensas.
“Cuando el suelo ya no pueda absorber más agua, ese excedente empezará a escurrir y ahí será fundamental que los desagües funcionen correctamente. La prevención también depende de los vecinos”, concluyó.
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