Nadie ama al balón como España


España llega embalada a la final de la Copa del Mundo después de negar al mejor surtido de delanteros solistas de Francia, finalista de las dos últimas ediciones y campeona en 2018, abatida sin discusión después de pasear como una reina por los estadios del Mundial 2026. El partido fue un acto de afirmación universal del fútbol coral y armónico del equipo español, especialmente sensible, delicado incluso en los goles e impermeable en defensa, imposible para el desquiciado Mbappé. Ninguna selección ama tanto a la pelota como España. Tanto que se la quedó para desespero de Francia. Nadie trata mejor al balón, desde el portero hasta el extremo izquierdo, de principio a fin, de área a área, cada vez más entonada y afirmada a partir de aquel sorprendente estreno ante Cabo Verde.
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