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Europa construirá con Ucrania su propio sistema antimisiles para no depender de Estados Unidos


La cumbre de la semana pasada de la OTAN en Ankara se consideró un éxito porque al menos el presidente estadounidense Donald Trump no rompió los platos. Pero apenas se tomaron decisiones.

Por eso pocos días después, los principales países europeos se reunieron en París este lunes para empezar a tomar decisiones sobre la defensa europea sin Estados Unidos. Entre ellas la formación de una coalición de nueve países que desarrollará capacidades europeas contra misiles balísticos independientes de las estadounidenses.

Alemania, Dinamarca, España, Francia, Italia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Ucrania firmaron una declaración conjunta para poner en marcha ese sistema antimisiles. Aseguran en un texto común que “conscientes de la amenaza creciente que suponen los misiles balísticos y de la importancia de las capacidades de defensa para la seguridad del continente europeo, anunciamos la creación de una coalición puramente defensiva contra los misiles balísticos”. La noticia no es que vayan a desarrollar esas capacidades, sino que lo hagan sin Washington.

La participación de Ucrania en el grupo es el reconocimiento al desarrollo militar del país durante la guerra. Ucrania se ha convertido en estos años en la primera potencia militar europea si no se tienen en cuenta las capacidades nucleares de Francia y el Reino Unido. El país tiene en armas y entrenados a más de medio millón de hombres cuando nadie en Europa llega a 300.000, la inmensa mayoría si el entrenamiento de los ucranianos. El desarrollo es tal que hay fila de la industria militar europea para firmar acuerdos de colaboración con la ucraniana.

El texto de este acuerdo asegura que “poniendo en común nuestra base industrial de defensa, nuestra investigación y nuestra experiencia operativa, nuestro objetivo es construir una capacidad compartida contra los misiles balísticos para Europa. Esta acción no va contra nadie, sino para nuestra defensa”. El texto “saluda la experiencia única de Ucrania, adquirida por su defensa frente a la guerra de agresión de Rusia”.

El cónclave en París sirvió para que la Unión Europea y el Reino Unido firmaran el acuerdo para la participación británica en el préstamo de 90.000 millones de euros que la UE aprobó a principios de la primavera boreal. Un tercio va a sostener los gastos del Estado ucraniano y dos tercios para que Kiev compre armas.

El Reino Unido había exigido participar porque la plata se le presta a Ucrania con la condición de que las armas que compre sean europeas y Londres no quería dejar a su industria militar fuera del negocio. A Europa también le interesaba el pacto por la industria militar británica complementa a la europea.

A cambio, asegura la carta de intenciones que da pie al acuerdo, “el Reino Unido contribuirá con una parte justa y proporcional de los costes del endeudamiento, que tendrá en cuenta el valor de los contratos que se lleven las empresas británicas”. Nadie espera que Kiev devuelva ese dinero. Sólo lo haría si Rusia pagara reparaciones de guerra.

La reunión de este lunes en París debió servir también para que varios gobiernos europeos se comprometieran con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski para enviarle parte de sus baterías Patriot antimisiles balísticos. Son de fabricación estadounidense y muy preciadas, pero Washington ya dijo a los europeos que no enviará más, que envíen ellos las suyas. La mirada se posa sobre todo en Grecia (reticente por su sempiterna rencilla con Turquía) y en España, que tendría varias unidades disponibles. Precisamente una batería Patriot española protege el flanco suroriental turco.

Esos compromisos son discretos porque nadie quiere desvelar el número real de esos instrumentos en sus arsenales.

El Kremlin criticó esa reunión alegando que sólo busca alargar la guerra. Los reunidos alegan desde hace cuatro años que lo que buscan es que Ucrania se defienda de una agresión no provocada y que apoyarán lo que Ucrania apoye.

Europa también señaló este lunes a los servicios de inteligencia rusos como organizadores desde hace años de multitud de ciberataques contra objetivos europeos. La UE apunta al FSB (antiguo KGB), anunció sanciones contra individuos y entidades. A la vez, el Reino Unido anunciaba medidas similares. Varias capitales convocaron a los embajadores rusos y la OTAN aseguró que responderá a las amenazas.

La canciller europea, Kaja Kallas, dijo en Bruselas: “Los ciberataques rusos están aumentando en magnitud y gravedad. Por primera vez, la UE y el Reino Unido imponen simultáneamente sanciones al ecosistema más amplio que permite estos ataques, incluidos delincuentes, hacktivistas y empresas que operan a instancias de Moscú”.


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