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David Valero logra, a sus 37 años, el Campeonato de Europa de Bike Marathon | Deportes


En Ramales de la Victoria, sede del campeonato de Europa de XCM (bici de montaña en su versión maratón), no brilla el sol pero el bochorno y la humedad exagerada tejen una manta cálida que baña en sudor pegajoso a los bikers, y a muchos consume. En la vecina Pared del Eco, templo casi sagrado para los escaladores de roca de la zona, el calor convierte los agarres de caliza en pastillas de jabón. Pedalear también parece un suicidio. Aquí no hay bidones tendidos a gogó desde el coche del equipo, como en el Tour, litros y litros de agua vertida sobre cascos, muslos y nuca. Aquí hay un avituallamiento cada 50 minutos y solo la posibilidad de beber ya es un triunfo. David Valero, granadino del equipo Klimatiza Orbea, esboza una media sonrisa en la línea de salida: se han juntado todos los factores que le permiten soñar con su primer título europeo en la categoría en la que acaba de debutar y arrasa. El bochorno, el trazado técnico, las ascensiones largas y tiesas, todo parece ideado a su antojo y solo espera que sus ganas desmedidas de seguir haciendo historia no arruinen sus opciones. Así que el exbronce olímpico de 2020 en XCO, feliz de haber abandonado una categoría “de locos y para jóvenes”, se promete guardar fuerzas, no multiplicar los ataques, esperar y lanzar un bofetón en la última ascensión. Así ocurre, y poco antes de cruzar la línea de meta mira hacia atrás por si acaso, por si alguien hubiese sido capaz de seguir su estela, vatios desatados hacia arriba y una enorme destreza en el sendero rápido, traidor, botes hacia todos los lados, roca caliza asomando con ganas de arruinar cubiertas y llantas de carbono. El italiano Gioele de Cosmo llega a casi minuto y medio, segundo y el polaco Lukasik completa el podio.

Ramales de la Victoria es parte de la Cantabria más salvaje, verde, paredes de caliza desafiantes, tierra severa y paradisíaca, un lugar donde desaparecer aunque esté a un salto de Santander y Bilbao. “Esto es tan auténtico, mountain bike de verdad, y en casa, que me encanta. Fui segundo en 2024, y me tocaba ya ser primero”, reconoce antes de subir al podio, y su discurso solo refleja la felicidad de haberse reencontrado con la ilusión perdida. No reniega Valero del cross country olímpico (XCO) que tanto le ha dado, pero sí se atreve a reconocer que la gloria olímpica se ha cobrado un peaje severo desvirtuando, encasillando en circuitos prefabricados una disciplina que nació para disfrutar de los espacios abiertos en montaña. Y es aquí donde el nuevo campeón de Europa se siente vivo y con fuerzas para seguir a un nivel que pocos imaginaban que pudiese recuperar.

En meta, Valero quiere descansar apoyado sobre su nueva Oiz, mostrarla, y no puede: su familia está ahí para abrazarle y al hombre se le acumula el trabajo tras 74 kilómetros, 3.000 metros de desnivel positivo y 3 horas y 45 minutos de suplicio y calor. Por muy romántica que resulte la descripción que hace Valero del XCM, la categoría también vive sujeta a las evoluciones tecnológicas, a la transformación constante de unas bicicletas que rozan la perfección. Valero pedía una bici reactiva en las subidas, que no desperdiciase su potencia, y fiable en los descensos: aquí no se trata de limar gramos, como en la carretera, sino de lograr un equilibrio que permita al competidor optimizar su esfuerzo.

Valero es un tipo nuevo a sus 37 años, alguien que necesitaba reinventarse, asumir que si el deporte no te divierte, te mata poco a poco. Entre pistas, rampas de hormigón, subidas empedradas, senderos traidores, descensos ratoneros y atención al límite, el andaluz se divierte, compite, se ilusiona y sueña con añadir otro maillot más a su colección: campeón de España, de Europa, líder de la Copa del Mundo y, por qué no, campeón del mundo, título que estuvo cerca de obtener en 2022, en la categoría de XCO (plata).

En categoría femenina, Natalia Fischer ha logrado la plata, tras una prueba dominada sin dudas por la suiza Anna Weinbeer, quien se ha presentado en meta con cuatro minutos y medio de ventaja sobre Fischer, autora de un final soberbio que le ha permitido remontar y clavar un segundo puesto en el podio.




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