Deportes

Gustavo Dudamel actuará en la final del Mundial de Fútbol: “Para mí estar presente significa representar a Venezuela, esperanza, optimismo”

Si a alguien le parecía poco juntar a Shakira, Madonna y BTS en la final del Mundial de Fútbol masculino de 2026 —que se celebrará el próximo domingo 19 de julio en Nueva York—, ahora hay todavía más. La FIFA, junto a la iniciativa Global Citizen (un poderoso fondo que busca recaudar 100 millones de dólares para fomentar la educación infantil en todo el mundo), ha anunciado hoy que al plantel de estrellas que actuará en el medio tiempo del partido se les suman nada menos que Justin Bieber y Gustavo Dudamel, así como Burna Boy y el coro PS 22 junto a Coldplay (cuyo vocalista, Chris Martin, está a cargo de la producción artística del evento). También estarán presentes los Muppets, como la cerdita Peggy, la rana Gustavo o Gonzo.

La ocasión es perfecta para Dudamel, de 45 años, en un momento de cambio vital, pero también en el que su país, su Venezuela natal, es su máxima prioridad. En videollamada desde Madrid, donde pasa unos días, el todavía director de la orquesta filarmónica de Los Ángeles —que, tras 17 años al frente, en unas semanas se mudará de costa para estrenarse como director de la Nueva York— explica la importancia de estar presente en este evento. El venezolano nacido en Barquisimeto, no lejos de La Guaira (apenas a una hora y media de distancia, como cuenta), está profundamente afectado por el doble terremoto ocurrido en su país hace dos semanas, que deja ya cerca de 4.000 muertos. “Saldremos adelante”, repite, con la tristeza en la mirada. Las palabras “empatía” y “generosidad” son las que más repite el célebre músico, que dedica los días y las noches a que esa ayuda salga adelante. De hecho, cuenta que “en las próximas semanas” él mismo viajará a Venezuela para echar una mano, aunque no desvela si tocará allí.

De ahí que su presencia en la final del torneo de la FIFA sea clave. Como es habitual en él, Dudamel ha unido esta experiencia cultural con su vertiente solidaria. Primero, con la de ayudar a Venezuela, pero también con ser parte de Global Citizen, que recaudará un dólar de cada entrada del Mundial vendida, y que busca subvenciones para la educación a través de eventos y donantes particulares. Pero para él, poner en valor a su país y darle la visibilidad necesaria ahora, justo ahora, es fundamental.

Por tanto, el venezolano se ha aliado también con dos gigantes: el programa de la ONU para el desarrollo (PNUD) y con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Juntos han creado una iniciativa por la que el 23 de agosto, en la que será su última vez al frente de la Filarmónica de Los Ángeles, dará un concierto solidario en el Hollywood Bowl —la sede de verano de la orquesta, un enorme y centenario recinto al aire libre, excavado en la montaña y con capacidad para 17.000 espectadores— para recaudar fondos para Venezuela. La Filarmónica ya ha donado 50.000 dólares y los músicos, su tiempo para la actuación; es decir, lo harán gratis. Cuenta el director que tiene muchas sorpresas y ases en la manga, que irá desvelando en las próximas semanas.

Imagen promocional del concierto por Venezuela que dará Gustavo Dudamel en el Hollywood Bowl el 23 de agosto de 2026, el último al frente de la LA Phil.

A ello se une la importancia —y su alegría— por formar parte de ese gran espectáculo deportivo, esa especie de Super Bowl futbolística que ha creado el que llama su “hermano”, Chris Martin, líder de Coldplay. Se une el hecho de saber que es un momento único: para la música clásica, para los latinos y para poner a Venezuela en la palestra. “Está la expresión más bella del ser humano, que es el arte, que se junta con algo tan hermoso, otra expresión, como es el deporte. Imagínate todo esto, todos estos símbolos de la humanidad unidos en un momento tan especial. Significa mucho. Es un mensaje que va más allá del espectáculo como tal”.

Dudamel busca dar un mensaje claro, tanto con su participación en la final del torneo como con su concierto solidario, así como con la Fiesta, como la ha llamado, con la que celebrará su marcha de Los Ángeles en otro gran concierto el 21 de agosto… pese a que ahora esa palabra, fiesta, sea difícil para él. Lo que quiere es simple, y muy complejo: “Seguir construyendo ese mensaje de que no existen muros entre nosotros, no existen fronteras, lo que hay es unión, unión en pro de todos”.

Para el venezolano, que Martin haya pensado en él para la final del próximo 19 de julio es parte de ese “camino de generosidad y empatía”. “Para mí es un honor y un privilegio. Todo este trabajo hermosísimo que se está haciendo, que está haciendo mi querido hermano Chris Martin, a la cabeza de todo esto, significa mucho. El hecho de que la música clásica esté representada en un momento tan importante es hermoso, pues esa es la conquista de esos espacios, necesarios y merecidos”, reflexiona. Eso le hace sentirse “ilusionado, honrado”. “Sobre todo en un momento como este, tan complejo por lo que está viviendo nuestro país. Yo creo que la visibilidad de nuestro país ahí presente también es muy importante”, reconoce.

A lo largo de muchos partidos ha visto muestras “de cariño, de solidaridad” por parte de muchos países, pero estar presente en la gran final es algo incluso más poderoso. “Todo el mundo está mirando allí, y para mí estar presente significa eso, la representación de nuestro país, de lo que somos. Que signifique ver esperanza, optimismo, empatía, un mundo más empático, un mundo que se encuentra… Pues es un honor y un privilegio. Es difícil elaborarlo con palabras, porque es un momento muy especial”, afirma, recordando a su maestro, el fallecido José Antonio Abreu.

La educación de los niños, especialmente de su región, siempre ha estado en su agenda, después de criarse musicalmente él mismo en El Sistema, el programa de coros y orquestas juveniles creado por su maestro, Abreu, y al que él ha dado continuidad durante toda su carrera, tanto en América Latina como en Estados Unidos (en Los Ángeles fundó en 2007 YOLA, la prestigiosa Orquesta Joven de la ciudad). De hecho, explica que muchos de los locales de El Sistema se han convertido en estas semanas en centro de refugio para sus alumnos pero también para la población en general, y que la organización se ha unido para movilizar recursos.

“Inmediatamente estuvieron bajando desde Caracas hasta La Guaira, llevando todos estos insumos que se fueron recolectando, todos los días. Hasta hoy siguen bajando camiones de El Sistema, llevando comida, llevando todos los insumos necesarios”, relata. “También en las comunidades se han comenzado a hacer refugios, donde hay muchos niños con sus familias, y también han bajado músicos para hacer música. Se han creado eventos donde la música ha estado presente, porque, como bien sabemos, la música es un elemento sanador de la humanidad”.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba