Deportes

Cómo la menestra en texturas de El Bulli ayuda a multiplicar la energía de los campeones del Tour de Francia


Juan Carlos Arboleya, a la izquierda, y Dani Lasa, en su cocina.

Una gotas de ácido láctico en un pliegue de la mano, sin más, es en el paladar un chillido, un estremecimiento como el que se siente al comerse la rodaja del limón después de beberse el gintonic. Una sensación instantánea tan fuerte que hacía imposible convertirlo en bebida o emulsión digerible o bebible. La intuición del fisiólogo George Brooks de que el lactato exógeno sería un fuel energético excepcional para los deportistas de resistencia parecía imposible de verificar. Un callejón sin salida.

Seguir leyendo

Los dos cocineros moleculares, durante una cata de texturas y sabores.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba