Provinciales

Piñero: «La crisis económica también se refleja dentro de las aulas»

El secretario general de Amet Chaco e integrante de la Coordinadora Docente, Norberto Piñero, cuestionó con dureza las políticas educativas implementadas por los gobiernos nacional y provincial, al sostener que el deterioro del sistema responde a una sostenida falta de inversión en infraestructura, capacitación docente, salarios y acompañamiento social.
Además, advirtió que la crisis económica impacta de lleno en el aprendizaje de los estudiantes, denunció el incumplimiento de compromisos salariales con los trabajadores de la educación y alertó sobre el estado crítico que atraviesan las escuelas técnicas.
El deterioro de los resultados educativos no puede analizarse únicamente a partir de los números que arrojan las evaluaciones estandarizadas. Detrás de los bajos desempeños académicos, sostiene Norberto Piñero, existe un problema mucho más profundo: una política de desinversión que, desde hace años, afecta al sistema educativo argentino en todos sus niveles.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, el dirigente sindical afirmó que el retroceso observado en áreas fundamentales como Matemática no constituye un hecho aislado ni casual, sino la consecuencia lógica de un proceso que combina dificultades económicas, pérdida del poder adquisitivo de los docentes, falta de infraestructura escolar y un progresivo abandono de las responsabilidades del Estado.
Para Piñero, cualquier intento de explicar los resultados educativos sin considerar el contexto social resulta incompleto. «Todo obedece a un mismo origen: una profunda desinversión en educación, en todos los aspectos. No solamente se deja de invertir dinero; también se deja de invertir tiempo, formación, capacitación y planificación.»
El referente de Amet sostuvo que esa falta de inversión repercute directamente tanto en el trabajo cotidiano de los docentes como en las posibilidades reales que tienen los estudiantes para aprender.
Según explicó, cuando el Estado deja de fortalecer la formación docente, limita los recursos disponibles y exige cada vez más resultados sin brindar herramientas adecuadas, termina debilitando todo el sistema educativo.
«No alcanza con incorporar herramientas digitales o anunciar mejoras parciales si no existe una política integral que fortalezca la educación», señaló.

«Los discursos oficiales no coinciden con la realidad»
Piñero cuestionó el optimismo expresado desde distintos sectores oficiales respecto del desempeño educativo.
Si bien reconoció que determinados indicadores pueden mostrar mejoras circunstanciales, advirtió que esos avances no representan una transformación estructural. «Nos dicen que mejoramos en Lengua, pero después empeoramos en Matemática.
Dentro de algunos años podemos estar peor en ambas áreas si seguimos aplicando las mismas políticas», dijo.
Para el dirigente, los resultados educativos presentan oscilaciones que responden a circunstancias coyunturales y no a una política sostenida de fortalecimiento del sistema.
En ese sentido, sostuvo que el verdadero problema radica en la ausencia de una decisión política que coloque a la educación como prioridad.
«No existe un interés real del Estado por invertir seriamente en la formación de los chicos ni en la capacitación permanente de los docentes», relató.
A su entender, la situación educativa guarda una estrecha relación con otros problemas estructurales que afectan al país. «La educación no puede analizarse aislada de la salud, la vivienda, el empleo o la pobreza. Todo forma parte del mismo escenario», dijo.

El impacto de la crisis económica en las aulas
Uno de los aspectos sobre los que Piñero hizo mayor hincapié fue la incidencia que tiene la situación económica sobre el proceso educativo.
Según explicó, las dificultades económicas que atraviesan miles de familias terminan afectando directamente el aprendizaje de los estudiantes. «Cuando una familia está pensando cómo llegar a fin de mes, cómo pagar la luz o cómo poner un plato de comida sobre la mesa, resulta muy difícil que pueda acompañar los procesos educativos de sus hijos», aseveró.
El dirigente afirmó que la realidad cotidiana condiciona tanto a las familias como a los propios docentes.
Relató que muchos trabajadores de la educación deben desempeñar múltiples actividades para completar sus ingresos, situación que inevitablemente repercute en su tarea pedagógica: «La educación necesita docentes tranquilos, con tiempo para preparar sus clases, capacitarse y enseñar.
Hoy muchos están preocupados por cómo sostener económicamente a sus familias».
Asimismo, remarcó que la escuela tampoco puede reemplazar todas las funciones que corresponden al Estado: «No podemos hablar de calidad educativa cuando todavía hay chicos que llegan a la escuela sin haber comido o cuando muchas familias viven una situación de enorme vulnerabilidad social».

«La responsabilidad es del Estado»
Consultado acerca de las causas específicas del retroceso observado en Matemática, Piñero evitó atribuirlo exclusivamente a cuestiones pedagógicas.
Por el contrario, insistió en que el problema responde a decisiones políticas que se vienen acumulando desde hace varios años: «Puede haber cuestiones coyunturales, pero la responsabilidad es pura y exclusivamente del Estado».
El dirigente sostuvo que las mejoras educativas requieren inversiones sostenidas en formación docente, infraestructura, materiales didácticos y acompañamiento social.
Sin esos pilares, afirmó, cualquier resultado favorable será apenas transitorio.

«Los docentes están sosteniendo el sistema educativo»
Piñero sostuvo que la situación salarial constituye uno de los principales factores que afectan el funcionamiento del sistema educativo. Según indicó, la pérdida del poder adquisitivo, el incumplimiento de acuerdos salariales y las nuevas modalidades de pago implementadas por el gobierno provincial generan un profundo malestar entre los trabajadores de la educación.
En ese contexto, cuestionó especialmente el incumplimiento de la cláusula gatillo y aseguró que los salarios docentes quedaron muy por debajo del costo de vida: «Tenemos un problema que atraviesa prácticamente a todo el país: los salarios están reprimidos. Hoy hay docentes que cobran alrededor de $700 mil, mientras enfrentan tarifas de luz que llegan a los $300 mil, $400 mil o incluso $800 mil».
Para el dirigente sindical, esta situación repercute directamente en el estado de ánimo de los educadores y termina afectando el normal desarrollo de las actividades escolares.
«Si el Estado incumple las obligaciones que asumió y, al mismo tiempo, exige cada vez más, está dando un muy mal ejemplo. El docente siente que le prometieron una cosa y cuando llegaron al Gobierno hicieron exactamente lo contrario», aseveró.
Piñero afirmó que el trabajador de la educación soporta una presión creciente no solo desde el punto de vista económico, sino también laboral.
«Al docente se le pide cada vez más. Se le exigen resultados, informes, capacitaciones y nuevas responsabilidades, pero no se le brindan las condiciones necesarias para desarrollar su trabajo», comentó.

«Las políticas terminan golpeando a la educación»
Durante la entrevista, el secretario general de Amet realizó una fuerte crítica al rumbo económico del país y consideró que las políticas de ajuste impactan directamente sobre los servicios públicos.
Según expresó, la educación vuelve a convertirse en una de las principales áreas afectadas: «Son políticas que ya vivimos otras veces. Son políticas neoliberales que terminan ajustando sobre el trabajador y sobre los sistemas públicos».
A su entender, existe un patrón que se repite cada vez que se aplican programas de reducción del gasto estatal: «Se ajusta sobre la educación, sobre la salud y sobre quienes sostienen diariamente esos servicios».
Además, lamentó que una parte de la sociedad responsabilice a los trabajadores estatales por las dificultades económicas: «Hay sectores que creen que los trabajadores somos los responsables de que las cosas hayan salido mal, cuando en realidad somos quienes sostenemos el funcionamiento del Estado».

«Las escuelas vienen deteriorÁndose»
Otro de los ejes de sus críticas estuvo centrado en el estado edilicio de los establecimientos educativos.
Según manifestó, la infraestructura escolar atraviesa un proceso de deterioro que no comenzó recientemente, aunque considera que en la actualidad la situación se agravó por la escasa inversión pública.
«Veníamos mal y seguimos mal. Las escuelas se están deteriorando lentamente porque no existe una inversión sostenida para mantenerlas», aseveró Piñero.
Además, recordó distintos episodios ocurridos en establecimientos educativos de la provincia que evidencian la precariedad de las condiciones edilicias.
Mencionó escuelas con paredes electrificadas, problemas de suministro de agua, filtraciones, instalaciones eléctricas deterioradas y edificios que requieren reparaciones urgentes.
«Hemos visto escuelas donde las paredes estaban electrificadas, otras sin agua potable y otras con problemas estructurales muy serios. Todo eso se resuelve con inversión», dijo.
El dirigente sostuvo que, aunque ocasionalmente se anuncian obras puntuales, las respuestas oficiales resultan insuficientes frente a la magnitud del problema: «Si existen 50 escuelas con dificultades y solamente se arregla una, el problema sigue existiendo para las otras 49».

«Parece que los docentes no
tienen derecho a enfermarse»

Otro de los puntos que cuestionó fue la incorporación del presentismo como parte de la política salarial.
A su entender, este mecanismo termina castigando al trabajador que atraviesa problemas de salud y transforma un derecho laboral en un condicionamiento económico.
«Lo poco que aumentan el sueldo lo terminan mandando al presentismo. Entonces pareciera que los docentes ni siquiera tienen derecho a enfermarse», dijo.
Piñero sostuvo que este tipo de medidas deteriora aún más la relación entre el Estado y los trabajadores de la educación: «En lugar de reconocer el esfuerzo cotidiano que realizan miles de docentes para sostener las escuelas, se los somete permanentemente a nuevas exigencias».
«Los docentes sienten miedo, pero siguen denunciando»
Durante la entrevista, Piñero también hizo referencia al clima que, según su visión, se vive dentro del sistema educativo.
Afirmó que muchos trabajadores expresan sus reclamos con cautela por temor a posibles represalias administrativas: «Muchos docentes tienen miedo porque sienten el peso del poder. Por eso las organizaciones sindicales tenemos la responsabilidad de denunciar aquello que ocurre».
En ese sentido, reivindicó el papel de los gremios como herramientas de defensa de los trabajadores y sostuvo que continuarán reclamando por mejores condiciones laborales y presupuestarias.

La situación crítica de la educación técnica

Uno de los pasajes más contundentes de la entrevista estuvo dedicado a la realidad de las escuelas técnicas, ámbito que Piñero conoce en profundidad como dirigente de Amet.
Según explicó, este sector enfrenta dificultades aún mayores que el resto del sistema educativo debido a las características propias de su modalidad.
«La educación técnica necesita talleres equipados, maquinarias actualizadas, herramientas, materiales e inversiones permanentes. Eso prácticamente desapareció», aseveró Piñero.
El dirigente aseguró que la reducción de los fondos destinados a estas instituciones pone en riesgo la calidad de la formación de miles de estudiantes.

«Hoy la inversión en educación técnica es nula»
Añadió que las escuelas continúan funcionando gracias al compromiso cotidiano de docentes, instructores y personal técnico.
«Las escuelas técnicas siguen de pie por el enorme esfuerzo de los trabajadores. Son ellos quienes sostienen el funcionamiento de los talleres y buscan permanentemente alternativas para que los alumnos puedan seguir aprendiendo», dijo.
No obstante, advirtió que esa voluntad no alcanza para compensar la falta de recursos: «Cuando uno recorre las escuelas observa la falta de materiales, de equipamiento y de presupuesto. Esa realidad ya no puede ocultarse».
Piñero recordó que años atrás existían programas nacionales específicos para fortalecer la educación técnica mediante inversiones previstas por ley.
«Antes llegaban recursos que permitían actualizar equipos, comprar herramientas y mejorar los talleres. Hoy esa asistencia prácticamente desapareció y las escuelas lo sienten todos los días», relató.
Asimismo, sostuvo que esta modalidad educativa requiere inversiones permanentes debido a la rápida evolución tecnológica: «Si no se actualizan las maquinarias y los procesos de enseñanza, los estudiantes egresan con conocimientos que rápidamente quedan desactualizados».

«La tecnología
puede transformar
la educación»

En el tramo final de la entrevista, Norberto Piñero también se refirió al avance de las nuevas tecnologías y al impacto que herramientas como la inteligencia artificial pueden tener en el sistema educativo.
Lejos de rechazar su incorporación, sostuvo que representan una oportunidad para mejorar los procesos de enseñanza, aunque advirtió que su implementación debe estar acompañada por políticas públicas que garanticen igualdad de acceso.
Según explicó, la tecnología por sí sola no resolverá los problemas estructurales de la educación si antes no se atienden las necesidades básicas que atraviesan miles de estudiantes.
«Estoy convencido de que hay que aprovechar todo lo que ofrece la tecnología porque forma parte de la realidad. Bien utilizada, puede convertirse en una herramienta extraordinaria para enseñar y aprender», dijo.
Sin embargo, aclaró que la discusión no puede reducirse únicamente a la incorporación de plataformas digitales o inteligencia artificial: «Para que esas herramientas realmente sirvan, todos los estudiantes deben tener las mismas oportunidades de acceder a ellas.
No todo es Resistencia ni todas las localidades cuentan con Internet o con dispositivos tecnológicos».
El dirigente señaló que aún existen numerosas escuelas del interior provincial donde la conectividad continúa siendo deficiente, dificultando cualquier proceso de modernización educativa.
«No podemos hablar de Inteligencia Artificial (IA) cuando todavía hay lugares donde Internet prácticamente no existe», comentó.
Asimismo, consideró que resulta contradictorio debatir sobre innovación tecnológica cuando persisten graves carencias en aspectos esenciales: «¿Cómo vamos a hablar de calidad educativa si hay escuelas que no tienen agua potable, baños en condiciones o alumnos que llegan sin haber comido? Primero hay que garantizar lo básico».
Piñero afirmó que la inclusión tecnológica debe ir acompañada por una fuerte inversión estatal en infraestructura, conectividad, capacitación docente y equipamiento.
«De nada sirve anunciar grandes cambios tecnológicos si después las escuelas no cuentan con las condiciones mínimas para funcionar», relató Piñero.


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