la OTAN enfrenta su cumbre más crítica con Trump, Erdogan y el fantasma de la desunión

Con la presencia del presidente estadounidense Donald Trump y su par turco Recep Tayyip Erdoğan —el nuevo hombre fuerte de la alianza, con el segundo ejército más grande de la OTAN—, se inicia este martes la Cumbre de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en Ankara, en su período de mayor debilidad.
Trump ha amenazado con abandonarla si sus 26 miembros no contribuyen en los gastos de defensa con el 3,5 % del PIB en gasto principal y 1,5 % en gasto relacionado con la defensa.
No todos piensan cumplir, porque hay un punto en común: los europeos dudan de la lealtad de Donald Trump a la alianza, especialmente en el cumplimiento del artículo 5, que establece que «un ataque a uno es un ataque a todos», así como en su verdadera solidaridad con Ucrania y con la Unión Europea en caso de un ataque ruso.
Los ejes de la cumbre
La cumbre de la OTAN en Ankara debería centrar su atención en tres cuestiones: la inversión en defensa, la industria de defensa y el apoyo a Ucrania.
E secretario general de la OTAN, Mark Rutte, es recibido en Turquía, en vísperas de la Cumbre. Foto: EFELos aliados esperan proyectar unidad, determinación y un progreso continuo en la construcción de una Europa más fuerte dentro de una OTAN más fuerte. Sin embargo, persiste el riesgo de que surjan tensiones en la relación transatlántica que empañen la cumbre.
Peligrosas diferencias
La relación transatlántica se ha deteriorado desde que los líderes se reunieron por última vez en La Haya, hace poco más de un año. En noviembre, Estados Unidos publicó una nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que sugería que Europa se enfrentaba a una «aniquilación civilizatoria».
En enero, el presidente Trump se negó a descartar el uso de la fuerza para anexar Groenlandia a sus dominios y amenazó con imponer aranceles a los Estados europeos por apoyar a Dinamarca.
En febrero, Estados Unidos atacó a Irán sin informar a sus aliados, desencadenando una guerra con la que pocos europeos están de acuerdo. El vínculo con el aliado estadounidense es una disputa persistente, así como la exigencia de que los aliados sigan las prioridades de la política exterior de Washington. Los aliados no pueden esperar salvar estas profundas diferencias en Ankara.
La OTAN no publicó nuevos datos oficiales sobre el gasto en defensa antes de la cumbre. Según las cifras del año pasado, los aliados europeos y Canadá aumentaron su gasto total en defensa casi un 16 % entre 2024 y 2025 (a precios constantes de 2021) y un 19 % el año anterior, superando con creces el crecimiento interanual de la década precedente. El secretario general también ha destacado el llamado «billón de Trump»: el aumento del gasto en defensa de los países europeos y Canadá desde 2017.
Es probable que las cifras oficiales de este año reflejen que el gasto en defensa de un pequeño número de aliados ha caído por debajo del 2 % del PIB.
Donald Trump en una rueda de prensa en la cumbre de la OTAN en La Haya. Foto: Reuters En cuanto a las capacidades, los aliados europeos han ampliado considerablemente la lista de fuerzas que pondrán a disposición del SACEUR en situaciones de crisis y conflicto bélico: el Modelo de Fuerzas de la OTAN. Esto incluye nuevas asignaciones, que compensarán en parte las unidades que Estados Unidos anunció que retiraría de la lista.
Este será el segundo eje de atención de la OTAN en la cumbre. La capacidad industrial de defensa deberá seguir aumentando a ambos lados del Atlántico para sustentar tanto el rearme de Europa como su continua asistencia a Ucrania.
El tercer eje de la cumbre será el apoyo a Ucrania, que la OTAN busca hacer más equitativo, previsible y sostenible. En los preparativos, los aliados no han logrado consensuar la propuesta del secretario general de comprometerse a destinar el 0,25 % del PIB a la asistencia a Ucrania.
El reto a Gran Bretaña
La alianza transatlántica entre Estados Unidos y Gran Bretaña se ha hecho trizas bajo la administración Trump. Ni el rey Carlos III pudo realinearla.
El primer ministro Keir Starmer dejará el poder en dos semanas. Se prepara para afrontar una pública reprimenda del presidente Trump por el gasto en defensa durante su asistencia a la cumbre de la OTAN, uno de los últimos actos de su mandato esta semana.
El primer ministro tenía previsto viajar a la cumbre de Ankara para presentar su plan de inversión en defensa (DIP, por sus siglas en inglés). Sin embargo, llegará con un plan sin financiación.
Una fuente del ámbito de la defensa declaró: «Los líderes mundiales no avergonzarán a Starmer. Pero habrá una enorme decepción por el hecho de que Gran Bretaña haya caído tan bajo hasta convertirse en un actor secundario dentro de la OTAN».
Donald Trump y Keir Starmer: una relación rota .Foto: Reuter«Actualmente ocupa el puesto número 12 en cuanto a gasto en defensa y es el país con peor desempeño a la hora de cumplir los compromisos exigidos por la OTAN, a excepción de Islandia, que no cuenta con fuerzas armadas», dijo.
El domingo, Matthew Whitaker, embajador de Estados Unidos ante la OTAN, declaró que el presidente «lideraría la alianza».
«Algunos aliados hacen más que otros. Polonia, los países nórdicos y los bálticos van a la cabeza, y Alemania está en camino de alcanzar el 5 % en 2029», dijo. «Sin embargo, muchos aliados se están quedando atrás y el presidente Trump espera que todos intensifiquen sus esfuerzos de inmediato», insistió.
Vínculos irreparables
Trump compartió una publicación en redes sociales que afirmaba que, hace 100 años, «Inglaterra era el mayor imperio que el mundo había visto jamás». «Unas generaciones más tarde, son una zona de bienestar desindustrializada e incapaz de impedir que hombres del tercer mundo invadan el país en botes de goma. La decadencia ocurre rápido. Líderes débiles y empatía suicida», escribió.
En 2015, el Reino Unido era el tercer país de la OTAN que más invertía en defensa en relación con su PIB, superado únicamente por Estados Unidos y Grecia. El año pasado había descendido al duodécimo puesto, superado por países como Polonia y los Estados bálticos.
El plan de defensa británico (conocido como DIP), publicado la semana pasada tras meses de retraso, fue objeto de duras críticas al revelarse que las propuestas presentaban enormes déficits de financiación.
Un tercio del aumento de 15.000 millones de libras esterlinas en el gasto de defensa —es decir, 4.700 millones— deberá recaudarse en el primer presupuesto de Andy Burnham. Según los planes previstos, el gasto en defensa aumentará del 2,6 % actual al 2,7 % en 2028 y se mantendrá estable hasta el período 2029-2030.
Trump mantendrá conversaciones bilaterales en la cumbre con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y con Ahmed al-Sharaa, presidente de Siria.
Erdoğan, el nuevo hombre fuerte de la OTAN
El presidente Recep Tayyip Erdoğan busca ganar influencia en una OTAN debilitada. El mandatario turco, marginado por Occidente debido a su autoritarismo durante años, es ahora respetado como un actor clave e influyente.
Erdogan recibe al premier belga. Foto: Reuter Hace diez años, el presidente de Turquía estuvo a punto de perderlo todo en un intento de golpe de Estado. Una década después, Erdoğan cobrará protagonismo desde mañana, cuando Turquía reciba en su capital, Ankara, una de las cumbres de la OTAN más trascendentales de los últimos años.
Tras haber sido marginado por las capitales occidentales debido al giro autoritario del país y a su historial en materia de derechos humanos, ha resurgido como uno de los actores regionales más influyentes de la alianza.
La posición estratégica de Turquía, el hecho de contar con el segundo ejército más grande de la OTAN y controlar el acceso al mar Negro, así como su creciente influencia en Oriente Medio, han pesado más que las preocupaciones por su retroceso democrático. La capacidad de Ankara para mantener vínculos tanto con Moscú como con Kiev ha revalorizado aún más su posición.
La estrecha relación del presidente turco con Trump parece haber contribuido incluso a convencer al presidente estadounidense de asistir.
Bajo el mandato de Erdoğan, Turquía ha emergido como un actor clave en la Siria posterior a Bashar al-Ásad, ha desempeñado un papel central en la negociación del acuerdo de cereales del mar Negro y en la acogida de conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania, ha contribuido a definir el desenlace de la guerra civil en Libia, ha ampliado su influencia por toda África y se ha posicionado como una de las voces más críticas contra la guerra de Israel en Gaza.
Los vínculos con Hamas —que en su día fueron un serio problema en Washington— se convirtieron en una ventaja cuando el país logró persuadir a la organización para que aceptara la propuesta de Trump sobre Gaza.
Intercepción británica a un avión ruso
Un avión ruso fue interceptado por dos cazas británicos F-35 tras lanzar sonoboyas en las cercanías del portaaviones británico HMS Prince of Wales el pasado 2 de julio. Al lanzar sonoboyas, buscaban detectar si había también un submarino o cables junto al portaaviones británico.
El incidente se conoció este lunes mientras el portaaviones británico participaba en una misión de disuasión de la OTAN en el Atlántico Norte. El Bear-F es un avión ruso de vigilancia marítima y guerra antisubmarina.
Como resultado, la aeronave rusa «fue interceptada y escoltada por dos F-35 británicos hasta que abandonó la zona», añadió el portavoz.
Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022 y el aumento de las tensiones entre la OTAN y Rusia, la Alianza ha reforzado significativamente su presencia y vigilancia en el Atlántico Norte y la región ártica.
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