la Corte considera ilegal limitar la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos


En un duro revés para el presidente Donald Trump, la Corte Suprema dictaminó este martes que la Constitución garantiza la ciudadanía por nacimiento automática a los niños nacidos en Estados Unidos y frenó así una de las iniciativas más drásticas del jefe de la Casa Blanca para evitar que los niños nacidos de inmigrantes indocumentados y residentes extranjeros temporales se conviertan automáticamente en ciudadanos estadounidenses.
La decisión fue votada por la corte de mayoría conservadora por 6 votos contra 3, con voto negativo de los jueces más ultraconservadores, en la última sesión antes del receso de verano.
El tribunal rechazó rotundamente la orden ejecutiva que Trump emitió el primer día de su segundo mandato. El presidente buscaba prohibir la ciudadanía a los bebés nacidos en EE. UU. de padres que hayan entrado ilegalmente en el país o que vivan y trabajen en territorio estadounidense legalmente con visas temporales. La orden ejecutiva nunca entró en vigor porque todos los jueces de tribunales inferiores que la revisaron concluyeron, en palabras de un juez, que era «flagrantemente inconstitucional».
Trump ha sostenido durante mucho tiempo que la Constitución no garantiza la ciudadanía por nacimiento. Pero, como observó el presidente del Tribunal Supremo John Roberts, los hombres que redactaron la Decimocuarta Enmienda de la constitución tras la Guerra Civil definieron la ciudadanía en términos amplios a propósito, rechazando las opiniones de quienes querían limitar la ciudadanía.
El texto de la enmienda dice: «Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos«.
Trump sostuvo que la disposición estaba destinada a aplicarse solo a los antiguos esclavos, pero «no estaba destinada a que todo el mundo ocupara Estados Unidos». Sin embargo, esa interpretación no ha sido adoptada por los tribunales ni por las normas legales del país en 160 años.
El juez Roberts, señaló este martes: «La ciudadanía, entonces y ahora, era el derecho a tener derechos, a participar libremente en nuestra comunidad política». «Los redactores de la 14ª Enmienda extendieron esa promesa a ‘toda persona libre nacida en esta tierra’.» Añadió: «Hoy cumplimos esa promesa».
El Migration Policy Institute, uno de los principales centros de investigación sobre migración en EE.UU., estima que unos 255.000 niños nacidos cada año en el país podrían haber perdido la ciudadanía automática si hubiera entrado en vigor la orden ejecutiva de Trump.
De hecho, la opinión del juez Roberts destacó la histórica sentencia del tribunal hace más de un siglo en el caso de 1898 Wong Kim Ark, nacido en San Francisco en 1873 de inmigrantes chinos. En aquel entonces, no se requería documentación para los inmigrantes que entraban en Estados Unidos, y los padres dirigían un negocio en San Francisco hasta que finalmente regresaron a China.
En 1895 su hijo visitó a su familia allí, pero se le negó la reentrada a su regreso a Estados Unidos, alegando que no era ciudadano. Impugnó ese rechazo y ganó en el Tribunal Supremo.
Por una votación de 6 a 2, los jueces interpretaron las palabras «sujeto a la jurisdicción de la misma» como que todos los niños nacidos en EE.UU. recibieron automáticamente la ciudadanía.
Los expertos señalan que la decisión en el caso Wong Kim Ark fue tan ampliamente aceptada que, incluso en periodos de gran hostilidad hacia los inmigrantes, la noción de ciudadanía por nacimiento seguía siendo intocable. Tanto es así que, en la Segunda Guerra Mundial, cuando ciudadanos japoneses fueron retenidos como extranjeros enemigos en campos de detención en Estados Unidos, a sus recién nacidos se les concedió automáticamente la ciudadanía estadounidense por haber nacido en suelo estadounidense. Además, el Congreso posteriormente codificó ese entendimiento legal.
Cecillia Wang, de la ACLU, ella misma ciudadana por nacimiento nacida de padres chinos, defendió el caso en abril ante el Tribunal Supremo. En una entrevista con NPR dijo que los hombres que redactaron la Decimocuarta Enmienda eligieron deliberadamente conferir la ciudadanía automática al niño, no al padre, con la idea de que «en Estados Unidos no castigamos a los niños por los pecados de sus padres, sino que limpiamos la pizarra de cero. Cuando naces en este país, todos somos americanos, todos igual.»
La sentencia del Tribunal, que ya falló semanas atrás en contra de la política arancelaria del presidente, seguramente provocará la furia de Trump porque se había involucrado en persona en este caso. En una movida inédita para un presidente, Trump asistió a los debates orales del caso y lleva semanas criticando el tema.
En mayo escribió que una «sentencia negativa sobre la Ciudadanía por Nacimiento, sumada a la reciente catástrofe arancelaria del Tribunal Supremo, no es económicamente sostenible para Estados Unidos de América. E incluso antes de que apareciera la sentencia, publicó esta mañana en redes sociales un artículo que explicaba cómo sus esfuerzos por revertir la ciudadanía por nacimiento podrían seguir teniendo éxito con legislación.
Tres de los conservadores del tribunal –los jueces Clarence Thomas, Neil M. Gorsuch y Samuel A. Alito Jr.—se opusieron. El juez Brett M. Kavanaugh se unió a la mayoría del tribunal para anular la orden ejecutiva, pero dijo que basó su decisión en una ley federal, no en la Constitución.
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