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Dani Olmo: “En el campo hay que pensar en cero coma” | Mundial 2026 de Fútbol

Dani Olmo tiene 28 años. Y su carrera siempre ha estado marcada por cómo ha respondido a la adversidad. Con 16 años dejó la seguridad de la cantera del Barcelona para irse al Dinamo de Zagreb. Una apuesta dentonces arriesgada. Antes de la pandemia, cuando se cayó su fichaje por el Atlético, vio futuro en el proyecto del RB Leipzig. Aunque pocas veces desapareció del radar, tuvo que luchar para mantenerse en la Rojita y en la Roja. La más especial, la Eurocopa de Alemania, donde España se quedó con el título y él con la Bota de Oro. Empezó el torneo de suplente, igual que en el Mundial 2026, en el chasco ante Cabo Verde. Tampoco se vino abajo. Titular en la goleada a Arabia Saudí, quiere aferrarse al once inicial ante Uruguay, cuando España se juega en la madrugada del viernes al sábado (2.00, La1 y Dazn) el primer puesto del Grupo H. Olmo dará pelea. Está en su ADN.

Pregunta. ¿Croacia le contagió ese gen competitivo?

Respuesta. Se podría decir que sí, algo me pegaron. Pero también mi padre y mi hermano. Una familia muy competitiva. En Croacia, que es un país pequeño, siempre compiten al máximo. En todos los deportes. Un buen ejemplo es el Mundial de 2018, en Rusia. Nadie apostaba por Croacia y se plantaron en la final. Me acuerdo de vivirlo allí, en Zagreb.

P. ¿Es verdad que estuvo a punto de jugar ese Mundial con Croacia?

R. No estuve a punto, pero podría haberlo jugado. Me habían venido a buscar. Yo estaba jugando con el primer equipo y me habían nombrado mejor jugador de la liga esa temporada. Por entonces no venía con la selección española, ni a la sub 19 ni a la sub 21. Y ellos intentaron aprovecharse un poco de eso. Me dijeron que me querían nacionalizar para jugar ese Mundial, pero yo lo tenía claro. Si seguía haciendo lo que estaba haciendo, sabía que iba a llegar mi oportunidad con España.

P. ¿Cansa tener que pelear siempre?

R. Siempre me ha costado un poco más. Siempre he tenido que acabar demostrando lo que puedo aportar. Pero al final así ha sido mi vida. Tampoco me quejo. Y ahora he tenido que demostrarlo una vez más. Eso te hace mejor. Y yo sabía que en este Mundial iba a tener mi oportunidad. Esta vez la he tenido en el segundo partido. Creo que la he aprovechado. Y ahora quiero seguir demostrándolo.

P. ¿Cuánto ha influido su padre, que es entrenador, en no perder nunca la confianza?

R. Diría que es más cosa mía. Luego mi padre no es un padre cualquiera. Ha sido futbolista y es entrenador. Ha entrenado en fútbol profesional y charlamos, claro. A mí me gusta, creo que me ayuda muchísimo a mejorar. Pero sé que tengo que seguir demostrándolo constantemente porque a mí nunca me han regalado nada.

P. Ha jugado de extremo, de mediapunta, de interior, de pivote. ¿Es más importante verse en el once o verse jugando en su posición?

R. Evidentemente, es importante jugar. Soy un jugador de equipo, voy a jugar donde el equipo me necesite y donde el míster crea que puedo aportar más. Pero también creo que donde más puedo ayudar es en la posición de 10, de mediapunta. Ya sea detrás del nueve o de falso nueve.

P. ¿Por su capacidad para jugar entre líneas?

R. Sí, ahí es donde me siento mejor.

P. Eso también lo piensa Lamine.

R. Es un jugador con el que me entiendo muy bien. Ya se ha visto en el Barça y ahora con la selección, cuando hemos tenido la oportunidad de jugar juntos. Sé cuándo darle espacio, sé cuándo acercarme para combinar. Es muy fácil, es un gusto jugar con él.

P. Para jugar entre líneas, donde hay poco espacio, ¿cuánto trabajo hay antes de recibir cada balón?

R. Parece que hay poco espacio, pero en verdad hay espacio. Se puede jugar. La precisión tiene que ser máxima, porque no es lo mismo que jugar con todo el campo abierto, pero claro que se puede. Intento referenciar antes de recibir. Primero necesito saber dónde están mis compañeros y luego los rivales. Su línea defensiva, el seis. Y también tener una visión de la amplitud del campo.

P. ¿Por ejemplo?

R. Si Lamine está más abierto o más cerrado, para saber con quién combinar. Para saber si tengo que controlar y luego jugar, o si jugar de primeras. Intento pensar en todo. Pero claro, esto tardo un minuto en explicarlo aquí, y en el campo hay que pensar en cero coma.

P. ¿Eso se entrena?

R. Sí. Yo lo he entrenado. Referenciar, mirar, no estar pendiente solo del balón. Y luego también siento que tengo la calidad para jugar ahí entre líneas, en un espacio más reducido de lo normal. Pero es más de cabeza que de físico.

P. ¿Cómo es ese entrenamiento?

R. Con vídeos. Lo he perfeccionado mirando mis partidos, viéndome a mí mismo, porque sé en lo que estoy pensando en cada momento. A lo mejor en el campo pienso: “Tengo esta opción y esta; elijo esta”. Pero en el vídeo veo que quizá la otra era mejor. Y así vas mejorando, abres la mente a más situaciones.

P. ¿Desde cuándo lo hace?

R. Empecé con 17 o 18 años en Zagreb, con mi padre. Le dije: “Papá, creo que te necesito. Ayúdame a visualizar mejor los partidos”. Necesitaba pasar al siguiente nivel. Y me ha ayudado muchísimo. En el Barça jugaba de extremo y cuando llegué al Dinamo empecé a jugar de mediapunta, por dentro. Yo sabía ver esos espacios, eso me decía mi padre. Pero me faltaba aprender a interpretarlos. A utilizarlos.

P. ¿El gol siempre lo tuvo?

R. Sí. En las categorías inferiores del Barça estuve casi seis años y en cuatro fui máximo goleador.

P. Como en la Eurocopa.

R. Me dijeron que ningún jugador había marcado en todas las eliminatorias. Yo marqué en octavos, en cuartos y en semis. Me faltó en la final. Pero bueno, ganamos, es una anécdota.

P. Tenía una camiseta preparada por si marcaba en la final. ¿Cómo era?

R. Sí, de Ramón. Ramón era un niño de 13 o 14 años que falleció, que en paz descanse. Lo conocí en la Casa dels Xuklis [casa de acogida temporal impulsada por la Asociación de Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Cataluña (AFANOC) en Barcelona]. Era un niño futbolero, como el que más. Y muy de la selección. Yo estaba en el Leipzig en ese entonces. Hicimos un vínculo muy fuerte con él y con su familia, tanto mi padre como yo. Tenía una camiseta suya preparada para la Eurocopa porque entonces ya nos había dejado. Era un homenaje a él y a su familia.

P. No marcó, pero salvó un gol de cabeza sobre la línea.

R. Me lo podrían contar. Unai lo cuenta seguro. Cada vez que ve un vídeo me lo manda siempre [se ríe]. Fue un momento muy rápido. Él para la primera, rematan, él está en el suelo, la deja pasar y ahí voy yo: ¡plac! La recordamos con mucha alegría, como un momento único de la Eurocopa.

P. ¿Por qué estaba en ese sitio?

R. Nuestra táctica es tener un jugador en el palo. Tenía que estar ahí. En un córner anterior me tuvo que llamar la atención porque estaba despistado y me dijo: “Dani, al palo”.

P. También les une el ajedrez.

R. Unai es como mi compañero de batallas. Siempre tenemos la rutina de jugar una partida antes de cada partido en el bus de camino al estadio. El ajedrez también te ayuda a concentrarte.

P. ¿Quién gana?

R. No voy a decir quién gana [ríe]. Bueno, en el Mundial va ganando él, de momento. Espero que juguemos mucho más, porque eso significará que tenemos más partidos por delante.

P. En la Eurocopa les tocó una ruta de eliminatorias dura: Alemania, Francia e Inglaterra. ¿Lo prefiere?

R. Me da igual. Que venga cualquiera. Si quedamos segundos y Argentina primera, jugamos contra Argentina y ya es un choque mundialista. Por preferir, prefiero que nos toque en la final. Pero si nos los encontramos antes, me da igual. Para ganar hay que ganar a los mejores: Alemania, Francia, Argentina o quien sea. Y ahora Uruguay, que necesita ganar para clasificarse. Nosotros queremos ser primeros de grupo. No podemos fallar. Vamos a ir a ganar, como siempre.

P. ¿Es mejor o peor cruzarse con Uruguay en esta situación?

R. Creo que peor, porque van a salir sin miedo. No tienen nada que perder. Van a salir a por todas, seguramente más agresivos.

P. ¿Tiene pensado pedirle algo a Bielsa?

R. Mi padre es muy fan de Bielsa. Creo que es un gran entrenador. Lo tengo muy bien considerado. Me gusta escucharlo en las ruedas de prensa. Tiene una forma distinta de ver el juego. Y de contarlo.


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