un triunfo ajustado que deja a Abelardo De la Espriella con un poder limitado


La primera batalla terminó. Pero vendrán otras desde este mismo lunes y, más aún, desde el 7 de agosto, cuando Gustavo Petro termine su mandato y deje su oficina en la Casa de Nariño a su adversario y ahora sucesor, quien deberá mostrar gran cintura política en los cuatro años de gobierno que tiene por delante.
Abelardo De la Espriella, un abogado y empresario que llega a la presidencia sin experiencia en puestos políticos, no la tendrá fácil. Se encontrará con un camino sinuoso y plagado de obstáculos para manejar las riendas de este país de más de 53 millones de habitantes, con una historia de violencia, desigualdades, una enorme diversidad social y que enfrenta ahora serios desafíos económicos y de seguridad, entre otros.
El futuro presidente recibe un país partido en dos. Y deberá tener bien claro que su victoria no le da vía libre para hacer realidad sus promesas de campaña. Su margen de maniobra será bien ajustado y encontrará frenos en el Parlamento y en la Justicia para poder implementar algunas de sus propuestas más polémicas, especialmente en temas de seguridad.
Gran parte de los votos que recibió no fueron por convicción o adhesión ciega, sino más bien por rechazo a la opción contraria. Son muchos aquí los que han elegido por lo que creían “menos malo” y no le darán un apoyo sin condiciones.
“No va a ser una transición tranquila”, vaticinó el analista y columnista político Héctor Riveros, en diálogo con Clarín. El nuevo presidente enfrentará resistencias, y luego de una campaña que se basó en los discursos encendidos, acusaciones y golpes de efecto más que en propuestas concretas, es incierto por ahora de qué manera encarará la tarea de gobernar.
“Es posible que encuentre resistencia en las calles. No porque el gobierno vaya a convocar a manifestaciones, pero se han visto en las últimas semanas grupos de jóvenes, militantes de izquierda, que han salido espontáneamente a protestar contra De la Espriella. Y es posible que veamos más protestas en estos días”, señaló el experto.
El analista político Carlos Augusto Chacón, director ejecutivo del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, coincide. “Va a ser una transición difícil. Es posible que Petro desconozca los resultados, como hizo en la primera vuelta”, afirmó.
Los retos para el próximo gobierno no son simples. El país atraviesa su peor ola de violencia en la última década. Esta campaña quedó marcada desde el comienzo por el asesinato a tiros del candidato presidencia Miguel Uribe Turbay, en junio del año pasado, y de una serie de ataques con bombas y drones explosivos.
Las autoridades contabilizaron 14.780 homicidios el año pasado, la cifra más alta desde 2015. Las extorsiones también se han disparado a 13.417 casos en 2025, más del doble de las registradas una década atrás.
En este contexto, De la Espriella se presentó como el abanderado del orden, el único capaz de devolver la seguridad al país. Pero el camino que plantea para lograr ese objetivo es resistido por una porción importante de la población y la clase política.
EL LEÓN Y EL TIGRE RUGEN EN LATINOAMÉRICA…!!!
Felicito enormemente a @ABDELAESPRIELLA por su histórica victoria en Colombia.
Hoy la mayoría de los colombianos eligieron el camino de la libertad económica, la prosperidad, la seguridad implacable y decirle BASTA al crimen…
— Javier Milei (@JMilei) June 21, 2026
Por ejemplo, prevé cortar de cuajo con los fracasados esfuerzos de diálogo con los grupos armados en cambio combatirlos con “la fuerza de las armas”. Además, promete construir “mega cárceles”, inspiradas en las del presidente salvadoreño Nayib Bukele, para criminales y narcotraficantes.
Para terminar con la producción de cocaína, quiere fumigar con herbicidas biológicos los plantíos de hoja de coca. Además, adhiere a la política antidrogas de Donald Trump, incluyendo los bombardeos a embarcaciones que presuntamente trafican drogas.
Pero el futuro presidente deberá lograr consensos y negociar con un Parlamento dividido, donde las fuerzas políticas están fragmentadas y pondrán seguramente un freno a su plan de gobierno.
De la Espriella tendrá a su favor que la derecha aparece como el bloque ideológico más numeroso del Congreso. Así, ya cuenta con una base legislativa propia gracias al respaldo de Salvación Nacional, partido de ultraderecha que obtuvo cuatro escaños en el Senado en las elecciones legislativas de marzo. Y se suman los respaldos que ha recibido para la segunda vuelta de dirigentes y sectores de partidos tradicionales.
Pero tendrá en frente a una oposición de izquierda fortalecida respecto al actual Congreso, y de manera inevitable tendrá que consensuar apoyos, en especial para las medidas más polémicas que ha presentado en temas de seguridad.
De la Espriella también promete medidas drásticas para reducir el inmenso déficit fiscal del país, que se amplió en los últimos años por las políticas sociales de Petro, que logró reducir la pobreza y la desigualdad a costa de un enorme endeudamiento.
El mandatario electo admira la política de la “motosierra” de Javier Milei y ha prometido un ajuste feroz. Queda por ver qué margen tendrá para implementar sus propuestas. Es claro que su gobierno comienza debilitado, con una firme oposición por delante y un futuro vidrioso.
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