Provinciales

Ersa suspendió líneas y servicios y precipita la caída del transporte

La crisis del transporte público en la provincia sumó ayer un nuevo capítulo luego de que la empresa Ersa suspendiera de manera sorpresiva los servicios correspondientes a la línea 2 y a los ramales B y C de la línea 106, recorridos fundamentales para la conexión de distintos barrios de Resistencia y del área metropolitana.
La decisión tomó por sorpresa tanto a los usuarios como a los trabajadores. Desde las primeras horas de la mañana, cientos de personas aguardaron en las paradas sin obtener respuestas sobre la ausencia de las unidades. La situación afectó especialmente a vecinos que utilizan diariamente estos servicios para trasladarse a sus lugares de trabajo, estudio, atención médica y actividades cotidianas.
La medida se produjo en un contexto de fuerte deterioro del sistema de transporte provincial, atravesado por la caída de pasajeros, la reducción de subsidios nacionales, los problemas financieros de las empresas concesionarias y una creciente preocupación por la continuidad de los puestos de trabajo.
El secretario general de la UTA Chaco, Raúl Abraham, confirmó que el gremio tomó conocimiento de la situación durante la noche del miércoles, cuando trabajadores de la empresa alertaron sobre movimientos inusuales en las unidades afectadas.
«Nos causó mucha sorpresa. Los compañeros que estaban trabajando nos informaron que existía una orden para que determinados coches no salieran a prestar servicio», sostuvo el dirigente sindical.
Según explicó, los empleados observaron que varias unidades estaban siendo acondicionadas y se les retiraban los carteles identificatorios, lo que generó preocupación respecto de un eventual traslado fuera de la provincia.

Miles de pasajeros sin alternativas
La interrupción de los recorridos impactó directamente en numerosos sectores del área metropolitana.
En el caso de la línea 2, los usuarios de barrios como Barberán, Tatú Carreta, villa Prosperidad y sectores cercanos a Rojas Acosta quedaron sin una de sus principales alternativas de movilidad.
Por su parte, la suspensión de la línea 106 BC afectó a vecinos que viven sobre los corredores de las avenidas Belgrano y 9 de Julio, además de los barrios 500 Viviendas, Los Milagros y otras zonas densamente pobladas.
La situación generó complicaciones inmediatas para miles de personas que debieron recurrir a remises, aplicaciones de transporte o incluso caminar largas distancias para llegar a destino.
Desde distintos sectores sociales advirtieron que el impacto es particularmente severo en una provincia donde amplios segmentos de la población dependen exclusivamente del transporte público para desarrollar sus actividades diarias.
Abraham remarcó esta realidad al señalar que «los usuarios no utilizan el colectivo para pasear; lo usan para ir a trabajar y para cumplir actividades esenciales».

una crisis estructural
La suspensión de servicios no constituye un hecho aislado. Por el contrario, forma parte de un proceso de deterioro que viene desarrollándose desde hace varios años y que se profundizó con la eliminación del Fondo Compensador del Interior impulsada por el gobierno nacional.
La quita de subsidios provocó un fuerte impacto en los sistemas de transporte de todo el país, especialmente en las provincias del interior, donde las empresas dependen en gran medida de esos recursos para sostener sus operaciones.
En el caso chaqueño, las dificultades se agravaron por la caída en la cantidad de pasajeros transportados, el aumento de los costos operativos y las limitaciones presupuestarias de las empresas prestatarias.
«Cuando se eliminaron los subsidios nacionales comenzó un perjuicio enorme para todas las jurisdicciones del interior. Eso generó una situación que hoy se volvió insostenible», afirmó Abraham.
El dirigente sostuvo, además, que la provincia careció durante años de una política integral de transporte capaz de anticipar y corregir las dificultades estructurales del sistema.
«No hubo una planificación seria. Se dejó pasar demasiado tiempo y hoy estamos viendo las consecuencias», afirmó.

la transición frustrada
La situación actual también encuentra explicación en la decisión que Ersa había manifestado meses atrás de abandonar el sistema de transporte metropolitano del Chaco.
La empresa ya había comunicado formalmente sus dificultades para continuar operando y había iniciado conversaciones con el gobierno provincial para organizar una transición ordenada.
En ese contexto, las autoridades solicitaron una prórroga de seis meses con el objetivo de garantizar la continuidad del servicio mientras se analizaban alternativas para reemplazar a la prestataria.
Sin embargo, la suspensión repentina de recorridos generó preocupación porque parece contradecir ese esquema de transición consensuada.
«Nosotros entendíamos que iba a existir un proceso ordenado para que otra empresa pudiera hacerse cargo del servicio sin afectar a los trabajadores ni a los usuarios», manifestó Abraham.
El sindicalista añadió que la decisión sorprendió incluso a funcionarios provinciales.
«Cuando hablé con el subsecretario de Transporte me dijo que para ellos también fue como un balde de agua fría», aseguró.

un centenar de trabajadores
Uno de los aspectos que más preocupa al gremio es el impacto que la crisis puede tener sobre los trabajadores del sector.
Actualmente ERSA emplea a alrededor de 130 personas en la provincia, muchas de las cuales ya atravesaron períodos de suspensiones y reducciones salariales en los últimos meses.
Según explicó Abraham, durante 2025 y principios de 2026 los empleados aceptaron diversos acuerdos extraordinarios para evitar despidos masivos.
«Los trabajadores hicieron un enorme esfuerzo. Aceptaron reducciones y distintas medidas para preservar los puestos laborales», recordó.
No obstante, advirtió que el margen de sacrificio ya se encuentra agotado.
«Los compañeros colaboraron demasiado. Ahora tienen que poder trabajar normalmente y cobrar lo que corresponde», sostuvo.

Un sistema cuestionado
La crisis de ERSA se suma a las dificultades que atraviesan otras empresas del sector.
Desde la UTA señalaron que distintas prestatarias enfrentan problemas financieros derivados de la caída de pasajeros y del incremento constante de los costos operativos.
A ello se agregan las críticas de los usuarios por la frecuencia insuficiente, el aumento sostenido del boleto y las deficiencias en la calidad del servicio.
Actualmente, el valor del pasaje urbano se ubica entre los más elevados de la región en relación con los ingresos promedio de la población.
Para Abraham, esta situación termina generando un círculo vicioso.
«Si el boleto aumenta demasiado, la gente deja de usar el colectivo porque no puede pagarlo. Entonces baja la cantidad de pasajeros y el sistema se vuelve todavía menos sustentable», explicó.
El dirigente también observó que muchos ciudadanos optan por trasladarse en motocicletas debido al costo y a las limitaciones del transporte público.
«Se ve permanentemente a familias enteras circulando en moto. No es porque quieran hacerlo así, sino porque no tienen otra alternativa», afirmó.

las posibles sanciones
Tras conocerse la suspensión de los recorridos, la Subsecretaría de Transporte y Logística de la provincia dispuso controles e inspecciones para determinar el alcance de la medida y evaluar posibles sanciones.
Las autoridades también analizan el marco legal correspondiente luego de que la empresa presentara documentación vinculada a su intención de rescindir anticipadamente el contrato de concesión.
Mientras tanto, el Gobierno provincial enfrenta el desafío de garantizar la continuidad del servicio para miles de usuarios afectados.
La búsqueda de operadores alternativos aparece como una de las principales opciones en estudio, aunque todavía no existen definiciones concretas sobre los plazos ni sobre el mecanismo que se implementará para cubrir los recorridos abandonados.

Un servicio esencial en riesgo
La crisis del transporte público en el Chaco excede el conflicto puntual con ERSA y expone problemas estructurales que afectan a todo el sistema metropolitano.
La combinación de subsidios insuficientes, caída de pasajeros, dificultades empresariales, aumentos tarifarios y falta de planificación generó un escenario que hoy amenaza la continuidad de servicios esenciales para miles de ciudadanos.
Mientras usuarios esperan respuestas para recuperar los recorridos suspendidos.


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