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ERSA suspendió la Línea 2 y la 106 BC: miles de usuarios quedaron sin colectivos y crece la incertidumbre laboral

Sin aviso previo, la empresa dejó de prestar dos recorridos clave en Resistencia. Vecinos, estudiantes y trabajadores quedaron varados, mientras choferes denuncian que fueron notificados por mensaje de texto horas antes de la suspensión.

La crisis del transporte público en Resistencia sumó este jueves un nuevo capítulo. La empresa ERSA suspendió la prestación de la Línea 2 y la Línea 106 BC, dos servicios fundamentales para la conexión de los barrios del sur y oeste de la ciudad con el centro, dejando a miles de usuarios sin alternativas para trasladarse a sus lugares de trabajo, estudio o atención médica.

La medida tomó por sorpresa tanto a pasajeros como a trabajadores. Desde las primeras horas de la mañana, numerosos vecinos aguardaron en las paradas habituales sin obtener respuestas sobre la ausencia de las unidades. Según denunciaron choferes afectados, la decisión fue comunicada apenas horas antes mediante mensajes de texto enviados durante la noche del miércoles. La suspensión alcanzaría también a la Línea 106 BC.

Un conflicto que se profundiza

La interrupción del servicio se produce en medio de una prolongada crisis del sistema de transporte metropolitano. ERSA opera algunas de las líneas más utilizadas del Gran Resistencia, entre ellas las líneas 101, 107, 2, 9, 106, 204 y 205, que conectan la capital chaqueña con Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas.

La situación ya había generado preocupación meses atrás cuando la empresa anunció su intención de retirarse del sistema alegando problemas de rentabilidad. Aunque la intervención del Gobierno provincial permitió la continuidad de los servicios, los conflictos laborales y financieros persistieron.

En mayo, la firma suspendió sin goce de sueldo a 30 choferes durante todo el mes, una medida cuestionada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que denunció arbitrariedad y advirtió sobre el deterioro de las condiciones laborales.

Decenas de trabajadores afectados

De acuerdo con el testimonio de los trabajadores, la Línea 2 funcionaba con apenas cuatro unidades y empleaba entre 10 y 12 choferes. A ellos se suman cerca de 20 trabajadores vinculados a la Línea 106 BC y otros empleados que ya se encontraban suspendidos.

La preocupación crece entre los conductores, quienes aseguran desconocer cuál será su situación laboral en los próximos días. Las estimaciones realizadas por los propios trabajadores indican que alrededor de 60 familias podrían verse directamente afectadas por la incertidumbre laboral que atraviesa la empresa.

Barrios aislados y usuarios perjudicados

La suspensión impacta especialmente en sectores populosos de la zona sur y oeste de Resistencia, donde miles de personas dependen diariamente de estos recorridos para movilizarse.

Vecinos expresaron su malestar por la falta de información oficial y reclamaron respuestas urgentes. Muchos usuarios debieron recurrir a remises, aplicaciones de transporte o caminar largas distancias para llegar a sus destinos, con el consecuente aumento de gastos y demoras.

Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre la continuidad del servicio y sobre la posibilidad de que otras empresas absorban los recorridos abandonados.

Sin respuestas oficiales

Hasta el momento, ni ERSA ni las autoridades provinciales, ni la UTA emitieron comunicados oficiales explicando los motivos de la suspensión ni informaron cuáles serán las medidas para garantizar el transporte en los corredores afectados.

La falta de definiciones mantiene en vilo tanto a los usuarios como a los trabajadores, en un contexto donde el transporte público continúa siendo uno de los principales problemas que enfrentan diariamente los habitantes del Gran Resistencia.


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