Provinciales

Triplete de Messi, partido 200 e hito histórico en la cima de los mundiales

La vigencia de lo extraordinario no entiende de plazos ni de calendarios. En el estadio de Kansas City, la Selección Argentina puso en marcha su ilusión mundialista con una sólida victoria por 3-0 ante Argelia, en un estreno por el Grupo J que guardará un lugar de privilegio en los libros del fútbol moderno.
No fue un debut más: fue la noche en la que Lionel Messi, a las puertas de cumplir 39 años, celebró sus 200 partidos internacionales con la camiseta mayor regalándose -y regalando- una función antológica.
El arranque del encuentro entregó vértigo y emociones anuladas. A los cuatro minutos, el árbitro ahogó el primer grito de Messi por una posición adelantada; apenas tres minutos después, el VAR intervino para invalidar un gol del argelino Tarifas Chaibi por la misma vía. Superado ese tramo de paridad y zozobra, el equipo de Lionel Scaloni tomó las riendas del juego y empezó a edificar su superioridad.
A los 17 minutos llegó la apertura del marcador y el desahogo. Con un zurdazo teledirigido al ángulo que doblegó la resistencia del arquero Luca Zidane, el rosarino firmó el 1-0. El festejo del capitán, visiblemente emocionado, resumía el peso de la historia: era su grito número 118 con la Selección en el inicio de su sexta Copa del Mundo.
Ese impacto inicial no hizo más que agrandar la figura del ‘10’, quien a lo largo del partido destrozó cuanta estadística se le cruzó por delante. Con ese primer tanto, se transformó en el único futbolista en toda la historia de los Mundiales en marcarle a once selecciones distintas (Serbia, México, Nigeria, Bosnia, Irán, Croacia, Australia, Holanda, Francia, Arabia Saudí y Argelia) e igualó al brasileño Rivelino con el récord de más goles anotados desde afuera del área en este certamen, alcanzando la línea de los cinco festejos.

EL GOLPE DE GRACIA Y
LA CAPTURA DEL RÉCORD
Argentina manejó los tiempos con jerarquía y, cuando Argelia intentó adelantarse, la Albiceleste lastimó de contragolpe. La jugada del tercer gol fue una marca registrada de la casa: Nicolás González asistió al capitán, quien encaró de derecha hacia el centro y sacó un latigazo al ras del suelo, ajustado contra el palo, inalcanzable para Zidane.
Ese tercer tanto selló el triplete en su cuenta personal, decretó el 3-0 definitivo y desató la locura en las tribunas al alcanzar los 16 goles en Copas del Mundo, igualando la mítica marca del alemán Miroslav Klose como máximo goleador histórico de la competición.
Además, al alcanzar los 27 partidos disputados en Mundiales, el astro argentino estiró su ventaja en el liderato de presencias, dejando atrás a leyendas de la talla de Lothar Matthäus (25), el propio Klose (24), Paolo Maldini (23) y Cristiano Ronaldo (22), el único de ese selecto grupo que se mantiene en actividad.

OVACIÓN Y ROTACIÓN
PENSANDO EN LO QUE VIENE
A falta de poco más de diez minutos para el cierre, Scaloni decidió que era momento de dosificar energías y regalarle al estadio la oportunidad de rendirse ante su ídolo. Messi dejó el campo de juego bajo una estruendosa ovación para darle pista al juvenil Nico Paz, quien hizo su debut absoluto en una cita mundialista. En la misma ventana de cambios, Nicolás Otamendi ingresó por Cristian Romero y heredó la cinta de capitán para blindar el tramo final del partido.
Con los primeros tres puntos en el bolsillo y el liderazgo provisorio del Grupo J, los campeones del mundo ya miran hacia adelante. El próximo desafío de la Selección Argentina será el lunes 22 de junio frente a Austria, desde las 14, en la ciudad de Dallas, donde buscará dar un paso clave hacia la clasificación a los octavos de final.


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