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Argentina desafía la maldición del campeón en el Mundial: ningún país repite el título desde Brasil 1962


A comienzos de los sesenta, en los Mundiales —y en el fútbol en general— no existían las tarjetas amarillas ni rojas. Tampoco los cambios estaban permitidos. El equipo que ganaba sumaba dos puntos. Los partidos de las Copas del Mundo se jugaban íntegramente de día, sin luz artificial. En caso de empate en un cruce de playoffs, no había definición por penales: se jugaba un desempate a las 48 horas.

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