Elon Musk, un emprendedor imparable y controvertido que quiere dominar la Tierra y el Universo

“SpaceX quiere ser capaz de llevarte a la Luna, llevarte a Marte y, en última instancia, más allá“. Elon Musk se tiene confianza. Está convencido de que podrá conquistar el espacio, como pudo este viernes conquistar Wall Street y convertirse en el primer billonario del mundo. Destacarse no es algo nuevo para él. Ya hace años se había convertido en el hombre más rico del planeta. Ahora, tal vez, quiere no sólo ser una gran figura en la Tierra. Quiere dominar el espacio.
Nacido en Pretoria, Sudáfrica, en 1971, Musk demostró su decisión y su talento para el emprendimiento desde la infancia. Todavía cursaba la escuela primaria cuando iba de puerta en puerta con su hermano vendiendo huevos de Pascua de chocolate caseros. Y a los 12 años desarrolló su primer videojuego.
Hijo de la modelo Maye Musk y el ingeniero electromecánico Errol Musk -a quien describió alguna vez como “un ser humano terrible”- Elon Reeve Musk es el mayor de tres hermanos y ciudadano de Sudáfrica, Canadá y Estados Unidos.
El hombre que ahora acapara las miradas en el mundo financiero y tecnológico no oculta que tuvo una infancia difícil, marcada por el divorcio de sus padres, el acoso escolar y los abusos de su propio padre.
Maye Musk, la madre de Elon Musk, este viernes en la sede de Nasdaq MarketSite, en Nueva York. Foto: BLOOMBERG Musk pasó sus primeros años con la nariz metida en libros y computadoras. Introvertido, de estatura pequeña, fue muchas veces despreciado por sus compañeros en el colegio y golpeado por los grandulones de la clase. El gran cambio llegó en la adolescencia, cuando su estatura dio un salto y comenzó a defenderse. No fue sólo un crecimiento físico. Empezó enseguida a mostrar una personalidad potente e impermeable a las críticas.
Golpes en la nariz
Una biografía de Musk publicada en 2023 por el periodista estadounidense Walter Isaacson describe una infancia difícil, marcada por los abusos de su padre, su obsesión por el trabajo y una adicción al riesgo. La violencia -física y psicológica- que el niño Elon vivió en su casa y en el colegio fue, según su biógrafo, lo que forjó su personalidad y lo convirtió en un joven fuerte y agresivo.
Para poder sobrellevar su difícil infancia, Musk aprendió a “golpear a la gente en la nariz, tan fuerte como podía” y así consiguió que ya no lo maltrataran, señala el libro de Isaacson, titulado simplemente “Elon Musk”.
Apenas tuvo la oportunidad, se fue de su casa para entrar a la universidad. Llegó primero a Canadá y luego a Estados Unidos, donde estudió economía y física en la Universidad de Pensilvania,
Se mudó a Silicon Valley en 1995, y se inscribió en un programa de doctorado en Física Aplicada en la Universidad de Stanford. Pero se retiró después de solo dos días.
Junto con su hermano Kimball, 15 meses menor que él y graduado en finanzas, fundó una “startup” de tecnología durante el “boom de las puntocom” en la década de 1990.
Era una compañía de banca on line que finalmente se convirtió en PayPal, que fue vendida al gigante del comercio electrónico eBay en 2002 por 1.500 millones de dólares.
Elon invirtió su fortuna en una nueva empresa de cohetes, SpaceX, con la que pretendía ofrecer una alternativa rentable a la NASA Y en una compañíade autos eléctricos, Tesla, donde presidió el consejo de administración hasta convertirse en director ejecutivo en 2008.
La imagen de Elon Musk, en una pantalla gigante en Times Square, Nueva York, este viernes. Foto: BLOOMBERGLa humanidad, en riesgo
Según Musk, la supervivencia de la Humanidad está en riesgo a largo plazo si se limita solo a este planeta. Tarde o temprano, argumenta, algún desastre, tal vez un asteroide, un supervolcán o una guerra nuclear, terminará con la existencia de los humanos en la Tierra. Así, fundó Space Exploration Technologies Corp., o SpaceX, en mayo de 2002, con el objetivo de sacar a los seres humanos del planeta.
Creador brillante, con una visión y capacidad extraordinarias, es a la vez, según algunos ex empleados, un hombre muy difícil. Trabajador compulsivo, se dedica a sus empresas 80 horas a la semana y espera que sus ingenieros también mantengan ese horario.
Según señaló el sitio Deutsche Welle, suele ser impaciente con sus compañeros de trabajo, y cuando está estresado no duda en despedir de inmediato a cualquier empleado por lo que considera muestras de incompetencia y que otros verían como errores menores.
Elon Musk con Donald Trump, en un acto en marzo de 2025. Foto: REUTERS Es fama también su afición a los mensajes en su red X (ex Twitter), donde no filtra cataratas de textos incendiarios por los que luego varias veces tuvo que disculparse.
El respaldo de Musk a Donald Trump -con el que terminó enfrentado- y a los populistas de derecha en Europa llevó su figura a la política global y lo convirtió en un personaje profundamente polarizador.
Su paso por el “Departamento de Eficiencia Gubernamental” de la Administración Trump, que Musk ayudó a crear con el propósito de reducir el “despilfarro” y el gasto público, lo convirtió en una figura controversial, odiada por muchos y admirada por otros, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, quien el año pasado en una visita a EE.UU. no dudó en regalarle una motosierra, símbolo del furioso recorte presupuestario del Estado.
Ahora, con su título de billonario, Musk sigue convencido de que puede dominar el mundo. Si para muchos sus promesas de instalar centros de datos en el espacio o llevar humanos a Marte son ciencia ficción, él parece creer que no hay nada que no pueda controlar
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