El balón rueda en México y da pie a una gran fiesta

Victoria en el Azteca, tormenta breve y desmadre festivo sin altercados graves. La secuencia deseada para el día de la inauguración del Mundial y por la que tanto empeño había puesto el Gobierno, con los focos del mundo entero puestos sobre México. La visibilidad que da el evento deportivo está siendo un imán para un torrente de causas que buscan aprovechar el momento con marchas y bloqueos en la, ya de por sí, caótica capital. Solo para este jueves, el día de la inauguración, estaban convocadas hasta 20 protestas, todas con el objetivo de llegar al estadio y hacer ruido. Desde colectivos de madres de desaparecidos, al sindicato de maestros que batalla por mejorar sus pensiones y hasta satélites de la oposición a Morena. Un crisol de demandas y dolores que encarnan el complejo mapa de tensiones del país. Los maestros, con una larga experiencia en apretar duro al Gobierno, amenazaron un día antes con que no iba “a rodar el balón” tras la enésima negociación in extremis sin apenas resultados. Finalmente, el balón sí que rodó en la inauguración, pero aún queda por delante más de un mes con partidos en las tres sedes mexicanas.





