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Cuidar la mente de los pilotos, la siguiente frontera en MotoGP: “Suelen decir que estos tíos son superhéroes, pero no es verdad” | Motociclismo | Deportes

“El deporte de motor puede ser peligroso”. Es la alerta, en mayúsculas, que todos los trabajadores del paddock de MotoGP pueden leer a diario en el pase que cuelga de sus cuellos. Se habla del peligro físico intrínseco que implica el motociclismo, que quedó bien claro tras los espeluznantes accidentes de Alex Márquez y Johann Zarco en el GP de Catalunya. Después del susto, no fueron pocos los pilotos que lamentaron haber vuelto a salir a pista, varios reconociendo que su cabeza no estaba donde debía estar, algo peligroso cuando se ponen a más de 300 kilómetros por hora con balas de 160 kilos. Estos días, los distintos actores del campeonato han debatido cómo darle otra vuelta de tuerca a la seguridad: habrá cambios en el espaciado de la parrilla, se abandonarán los artefactos que bajan la altura de la moto en las salidas, diseños con más protección en la parte trasera de las motos y un sistema automatizado de alertas a los pilotos.

Una de las propuestas más interesantes, sin embargo, llega del doctor Ángel Charte González (Badalona, 70 años), especialista en medicina interna, terapia intensiva y director médico del certamen desde 2012. Él es el primero que atiende a los protagonistas dentro y fuera de la pista, y en sus hombros ha visto llorar a muchísimos pilotos, entre ellos el vigente campeón Marc Márquez, cuando las cosas no les sonreían. La cabeza también juega un factor clave en esta discusión, como el 93 recordó a su llegada al circuito, “mentalmente preparado” para encarar su enésimo retorno tras una lesión.

Bajo esa premisa, Charte lleva más de un año trabajando en un protocolo pionero que, una vez aprobado, añadirá una figura de referencia para cuidar la mente de los pilotos en todos los circuitos del calendario.

“Suelen decir que estos tíos son superhéroes, pero no es verdad. Son gente normal, que necesita ir al médico como cualquier otra persona”, explica el doctor a EL PAÍS desde su despacho en el centro de salud móvil de Quirónprevención. Allí suelen acercarse a diario la mayoría de pilotos de la parrilla para tratar cualquier tipo de dolencia y pasar por las manos de los fisioterapeutas que proporciona el certamen. La voluntad es añadir y normalizar el servicio de ayuda psicológica. “Hay mucho escrito sobre salud mental. Es un tema sobre el que todo el mundo habla, pero nadie sabe muy bien cómo enfocarlo. Este cajón de sastre hay que definirlo y acotar dónde podemos actuar nosotros”, añade sobre su iniciativa.

Desde que tomó el mando de los servicios médicos de MotoGP, Charte ha reformulado la atención médica en los trazados y montado un equipo de intervención rápida capaz de atender a un piloto accidentado a los 30 segundos de su caída, tal y como se pudo ver en Montmeló. Cuenta con un equipo médico en cada país que visita: dos médicos intensivistas y dos paramédicos especializados en politraumatismos severos. Aunque ha tenido que lamentar tres accidentes mortales, resalta que la muerte en el circuito ya no existe: “Aquí los pilotos salen con vida, y si las lesiones son incompatibles con la vida es algo que se determina en el hospital”.

Dentro de esta voluntad de mejora constante, un nuevo protocolo desarrollado junto a la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) limita mucho más el retorno de los pilotos tras sufrir un golpe en la cabeza y ser diagnosticados con un traumatismo craneoencefálico. Aunque haya pruebas de seguimiento negativas, el período de adaptación mínimo sin subirse a la moto es de 48 horas. Antes no había una normativa estricta y, por lo tanto, no siempre se cumplía con la prescripción médica. Es otro ejemplo de por qué es importante protocolizar estas circunstancias.

La idea de hacerlo a nivel psicológico surgió hará cosa de un año en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, donde es responsable del departamento de medicina interna. Allí han creado un departamento de salud mental dedicado a los pacientes, centrado especialmente en los oncológicos. “¿Por qué no llevar esto al mundo del motor?”, se preguntó entonces el doctor. En disciplinas como el fútbol o el baloncesto, la figura del psicólogo deportivo es cada vez más habitual, tanto a nivel individual como colectivo. En las motos, hay algunos pilotos que se ponen en manos de especialistas a título personal, pero siguen siendo minoría y un tema tabú. “La idea es que hubiera dentro de los circuitos una persona preparada, que no hay muchas, para tener una relación continua con pilotos y equipos. Con esto podríamos diseccionar, por decirlo de forma quirúrgica, por dónde falla el tema. La intención es que nuestros pilotos se sientan bien y estén seguros de sí mismos”, desarrolla.

Charte pone ejemplos sobre cómo la mente afecta al rendimiento de los pilotos: hay quienes sudan como posesos antes de empezar una carrera, otros incluso sufren desmayos. En líneas generales, gestionar los nervios y la adrenalina es complicado en cualquier ámbito, más todavía en las carreras. “Si ahondas en el asunto, hay una serie de carencias que influyen en este tipo de sintomatología”, cuenta. El cóctel mundialista es explosivo. Chavales jóvenes alcanzan la élite con un entorno familiar y laboral muy particular, también una manera peculiar de pensar. En el paddock suele haber rencillas, al fin y al cabo aquí apenas caben los 80 mejores del mundo de las dos ruedas en las tres categorías. “Imagínate el estrés que puede generar a un piloto el hecho de que cuando empieza la temporada, ya se están firmando los contratos de la siguiente. ‘Si no lo hago bien, me echan a la calle’ es un pensamiento habitual”, ilustra.

Este cómputo de factores determina el estado emocional en cada carrera, incluso cada sesión del fin de semana. Al ser tan delicado, hasta una alteración nutricional puede golpear en la autoestima y la seguridad de los profesionales. “El piloto quiere correr, y cuánto más mejor. Hay muchos aspectos mentales que hacen que su vida profesional sea mejor o peor. Se juegan mucho en cada carrera, y una mala preparación física, una mala gestión del miedo, un simple despiste… puede provocar una desgracia”, insiste Charte.

Las cifras indican que hay más de 1.000 accidentes a lo largo de una temporada, y casi una decena revisten cierta gravedad. Él cree que muchos guardan una relación estrecha con este rompecabezas mental, y por lo tanto se puede trabajar para evitarlos en la medida de lo posible. Esta será la misión de un protocolo y una figura que todavía no existe en ninguna competición de motor. Solo falta terminar de esbozar la propuesta definitiva y presentarla a la promotora del certamen, la estadounidense Liberty Media. “Estoy seguro de me van a apoyar en este aspecto”, concluye el máximo responsable médico del Mundial.


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