La gloria le vuelve a dar un portazo al Arsenal en la Champions


El equipo que nunca había ganado la Champions tenía dos campeones en sus filas. Uno, Kepa Arrizabalaga, era guardameta suplente cuando el Chelsea se la arrebató al favorito Manchester City en una final jugada bajo los rigores de la pandemia en Oporto. Aquel partido lo decidió un gol de Kai Havertz, el segundo campeón europeo del Arsenal. “Nunca lo olvidaré. Era mi sueño de niño”, explicó antes de otra final en la que volvió a dejar su huella. Porque Havertz volvió a marcar y mostrar que, inclasificable como es por su ductilidad sobre el césped, lo que parece evidente es que es un jugador de partidos importantes. De momentos importantes, como ese en el que este mismo mes apareció a la salida de un córner para darle a su equipo un gol contra el Burnley que al final sirvió para poner la rúbrica al triunfo en la Premier League.
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