Deportes

Así han vuelto los Knicks a las Finales de la NBA: un cambio de filosofía, una estrella improbable y un nuevo entrenador | Baloncesto | Deportes


En pleno corazón de Manhattan, entre la sexta avenida y la calle 50, la canción ‘1999’ de Prince retumbó por los bafles del Radio City Music Hall. Centenares de aficionados de los New York Knicks se reunían sobre la jungla de cemento, bullicio y luces de neón por todos lados, minutos después de la undécima victoria consecutiva de su equipo en estos playoffs. Su paliza por 93-130 sobre los Cleveland Cavaliers para barrer la final del Este por 4-0 no era un triunfo cualquiera. 27 años después, por primera vez en el siglo XXI, volverán a disfrutar de una Finales de la NBA. El reto que les espera será mayúsculo: lograr el primer título de la franquicia en más de medio siglo, los dos únicos de su historia todavía en blanco y negro en 1970 y 1973.

Mientras esperan rival, con la eliminatoria del Oeste entre los Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs alargándose como mínimo hasta el sexto encuentro, los jugadores y cuerpo técnico de los Knicks se permitieron celebrar un hito que devuelve la esperanza a una de las franquicias más relevantes y desgraciadas de la competición. Solo hace falta recordar la enorme decepción del curso pasado, cuando lo tenían todo de cara y este mismo grupo cayó a las puertas de la batalla por el anillo ante los Indiana Pacers.

Dos piezas resultan clave al tratar de resumir esta recuperación y su vuelta a la élite: en primer lugar, el reclutamiento en 2022 y posterior ascenso de Jalen Brunson, una estrella poco común e improbable que dejó 113 millones de dólares encima de la mesa para fichar por el equipo; el segundo, la llegada de Mike Brown, entrenador que liberó a la experimentada plantilla de las cadenas impuestas por Tom Thibodeau, demasiado rígido con la pizarra y proclive a extenuar al quinteto titular del grupo, que no ha variado ni un ápice respecto al año pasado y sin embargo ha llegado mucho más lejos.

El punto de inflexión para estos Knicks se remonta, sin embargo, a 2020. Fue entonces cuando el propietario del equipo, James Dolan, entregó las riendas del proyecto a Leon Rose, exagente de jugadores de la talla de LeBron James. Aunque jamás había trabajado para un equipo, el flamante presidente de Nueva York logró devolver a la franquicia a los playoffs en su primera campaña a cargo del grupo. En los últimos cuatro años el crecimiento ha sido constante y progresivo: 47 victorias en 2023, el primer curso de Brunson en la plantilla; 50 en 2024 y revés en las semifinales de conferencia; 51 en 2025 y primer viaje desde 1999 a las finales de conferencia; finalmente, 53 triunfos este año para ser terceros en la Conferencia Este y arrollar rumbo a la gran cita por el título.

Un vistazo a los precedentes pone de relieve el gran trabajo desde las oficinas: en las dos décadas previas, y a pesar de pagar el impuesto de lujo por sobrepasar los límites salariales en diez ocasiones con fichajes de póster como el de Carmelo Anthony, el grupo apenas había juntado tres campañas ganadoras y un triunfo en la fase final de la liga.

Con Brunson, en cuatro cursos, ya han superado con creces ese balance. El base de 29 años promedia 27 puntos y cerca de siete asistencias en estos playoffs, siempre dispuesto a repartir protagonismo con sus compañeros de equipo. Rodeado por Josh Hart y Mikal Bridges, con quienes ganó campeonatos universitarios en Villanova, y OG Anunoby, campeón de la NBA con los Toronto Raptors en 2019, tiene las espaldas más que cubiertas en defensa. En ataque, el pívot triplista Karl-Anthony Towns acumula tres visitas seguidas a las finales de conferencia y ejerce como segunda opción ofensiva del grupo, con promedios de 17 puntos, 10 rebotes y seis asistencias en estos arrolladores playoffs. En el banquillo destacan figuras como Landry Shamet, Mitchell Robinson o Miles McBride.

Con los mayores márgenes de victoria de la historia para cualquier racha de 11 triunfos (262 puntos a favor), los Knicks llevan un mes sin conocer la derrota. Las dos únicas en esta fase final llegaron en la primera ronda, contra los Atlanta Hawks, y por tan solo un punto. Luego vapulearon sin miramientos a los Philadelphia 76ers y los Cavs. Los dos precedentes equivalentes en el siglo XXI, los Lakers de 2001 y los Warriors de 2017, tuvieron final feliz, así que los motivos para festejar sobran ahora mismo en la Gran Manzana.

“Es algo mágico, histórico, algo que Nueva York venía deseando durante mucho tiempo. Está bien que la ciudad, la afición, nosotros y nuestras familias disfrutemos de este momento”, convenía Towns tras el rotundo triunfo en Cleveland. “Pero para nosotros, como jugadores, el trabajo no está terminado”, subrayaba.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba