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llamadas llenas de reproches y una próxima cita en Versalles

La guerra en Irán, su desprecio por la OTAN y sus aliados europeos lo ha enfrentado a duras conversaciones con sus pares. Donald Trump ha tenido que escuchar opiniones en público del presidente francés Emmanuel Macron, quien confrontó al jefe de Estado estadounidense en llamadas privadas. Trump le reprochaba a Macron la falta de colaboración europea en Irán y en el Estrecho de Ormuz.

Macron es uno de los pocos que enfrenta a Trump y le dice lo que este no quiere escuchar. Generalmente, quien inicia las llamadas es Trump al Palacio del Elíseo. Ambos son noctámbulos y duermen pocas horas por la noche.

El presidente francés le dijo a Trump que la guerra en Irán fue «un grave error», después de que el mandatario estadounidense se quejara de que Francia y otros aliados de la OTAN no se habían sumado a la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán ni habían colaborado en la apertura del Estrecho de Ormuz.

Fue una llamada privada y, en muchas ocasiones, ambos no utilizan los teléfonos oficiales, sino los personales, que pueden estar expuestos a filtraciones.

Trump y Macron en Sharm el-Sheikh, 2025. Foto: AP

En un intercambio reciente, Trump habría llamado para quejarse de que sus aliados de la OTAN, incluida Francia, no habían respaldado su guerra en Irán. Según se informó, Macron respondió: «Mire, ni siquiera me informaron del inicio de la ofensiva, ¿por qué querría que lo acompañara?». Luego añadió: «Y si me hubieran pedido mi opinión, le habría dicho que no lo hiciera, que fue un grave error. Se lo repito hoy: es un grave error».

Esta versión resulta conveniente para el Elíseo, que desde hace tiempo presenta a Macron como uno de los pocos líderes europeos dispuestos a hablar con franqueza con Trump.

Diplomacia y tensiones

Macron añadió que ambas partes compartían un «interés común» en poner fin a la crisis rápidamente, ya que el comportamiento de Irán hacia sus vecinos y sus programas nucleares y de misiles balísticos seguían siendo un problema que debía abordarse «por la vía diplomática».

La disputa surgió cuando la Casa Blanca confirmó que Trump asistiría a la cumbre del G7 del próximo mes en Évian-les-Bains, la ciudad alpina francesa a orillas de un lago, donde los líderes se reunirán del 15 al 17 de junio.

A pesar de sus discrepancias privadas con el presidente estadounidense, Macron ha estado llevando a cabo una campaña de relaciones públicas para atraerlo a Francia, incluyendo la oferta de una cena privada en el Palacio de Versalles, probablemente en el espectacular Salón de los Espejos. Un gesto que no se ha extendido a ningún otro líder mundial.

Dos narcisistas y el Palacio de Versalles

Trump estrecha la mano de Macron en una encuentro en el marco de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Foto: AP

Según los informes, Macron le habla con claridad y brutalidad al presidente estadounidense, quien, al igual que él, tiene un narcisismo elevado. Pero, al mismo tiempo, le ofrece alternativas para su placer personal, como esa comida de gala en Versalles, entre los dorados que Trump tanto ama y la memoria de la reina María Antonieta, que finalizó guillotinada en la Revolución.

La suntuosa cena en el palacio del siglo XVII, construido a las afueras de París por Luis XIV, está prevista para después de la cumbre del G7 y se celebrará en el marco del 250.º aniversario de Estados Unidos el próximo año.

Un alto funcionario de la Casa Blanca confirmó la invitación, declarando: «Macron realmente quiere que vaya. Le ruega que vaya«.

París también habría cambiado las fechas de la cumbre del 14 al 16 de junio al 15 al 17 de junio para «tener en cuenta» la agenda de Trump. El día de la inauguración original coincidía con una pelea de jaula (cage fight) que celebrará en la Casa Blanca el 14 de junio para celebrar el día de su 80.º cumpleaños. La Casa Blanca declaró en enero que Francia había modificado amablemente las fechas para adaptarse a la agenda de Trump.

Una relación explosiva

La relación entre Macron y Trump ha sido explosiva desde el principio. Foto: Reuters

La relación entre Macron y Trump ha sido explosiva desde el principio. Tras un tenso apretón de manos en 2017, se produjo una cordial invitación al Día de la Bastilla y la plantación conjunta de un roble en la Casa Blanca, antes de que Trump rompiera el acuerdo nuclear con Irán, que su par francés le había presionado para que preservara.

En su segundo mandato, Trump ha codiciado Groenlandia y se ha burlado de Brigitte Macron por un video viral de 2025, en el que parecía abofetear a su marido en Vietnam.

Funcionarios franceses citados por Le Parisien describen «una relación tensa, pero no rota». Un aliado de Macron afirmó que cualquier ruptura se produjo entre la primera y la segunda administración Trump, siendo la actual Casa Blanca «más dura y brutal».

Una persona cercana a ambos fue más directa: «Trump es un matón: si no le haces frente, te devora». París cree que Trump busca a Macron precisamente porque este ofrece resistencia en lugar de halagos.

Necesita escuchar otro punto de vista

Un diplomático declaró a Le Parisien que el presidente estadounidense «no convoca a su consejo de seguridad nacional» ni «lee sus archivos», sino que trabaja de forma oral, con un pequeño círculo, en el que «el último en hablar siempre tiene razón». «Por eso pide hablar con el presidente francés», dijo el diplomático. «Necesita escuchar otro punto de vista además del suyo».


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