las últimas revelaciones y las principales hipótesis de los investigadores

La muerte de cinco buceadores italianos en una cueva submarina de Maldivas sigue rodeada de interrogantes. Sin embargo, aunque aún no se pudo determinar por qué ocurrió la tragedia, se suman revelaciones que robustecen las principales hipótesis de los investigadores.
Uno de los cuerpos ya fue rescatado y los otros cuatro están localizados pero permanecen dentro de la Cueva del Tiburón, cercana a la isla de Alimathà, un popular destino de submarinismo. Este martes y miércoles habrá operativos especiales de alta complejidad para intentar recuperarlos. Luego vendrán las autopsias que podrían confirmar las causas de la tragedia.
Mientras tanto, investigadores del caso y especialistas consultados por medios italianos coinciden en las conjeturas, vinculadas a los riesgos que asumieron al sumergirse a más de 50 metros e ingresar a una caverna con espacios reducidos.
Una de las teorías de mayor peso es la posible desorientación en el interior de los túneles. Son lugares donde la visibilidad puede repentinamente volverse casi nula por efecto de las corrientes marinas que remueven la arena o los sedimentos del fondo. Con esta situación es común perder las referencias, el rumbo y la identificación de las salidas.
Otra posibilidad fuerte que evalúan los expertos es que alguno de los buzos haya sufrido un problema y generado una reacción de pánico colectivo al intentar ayudarlo en un espacio cerrado. Con el estrés, aumenta el ritmo respiratorio y el consumo de las reservas de aire disponibles en los tanques.
El operativo en Maldivas para hallar los cuerpos de los buzos italianos. Foto EFETambién están bajo investigación si las condiciones climáticas con fuertes vientos y las corrientes marinas en esa zona del Océano Indico podrían haber dificultado el ascenso a la superficie, y si la mezcla de gases respiratorios que usaron tenía la proporción adecuada para la profundidad a la que llegaron.
Además, persisten dudas respecto de si los cinco italianos que murieron, más allá de contar con mucha experiencia en submarinismo, tenían los suficientes conocimientos y entrenamiento para el buceo en cavernas, que es uno de los más técnicos y riesgosos.
«A 50 metros de profundidad en el mar, existen varios riesgos. Una mezcla respiratoria inadecuada puede crear una hiperoxia, aumentar la presión parcial de oxígeno en los tejidos y el plasma sanguíneo, lo que puede provocar problemas neurológicos», indicó Alfonso Bolognini, presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Subacuática e Hiperbárica.
«Basta con que un buceador tenga un problema o un ataque de pánico, la agitación provoca que el agua se enturbie y puede dificultar la visibilidad. En estos casos, cualquier error puede ser fatal«, agregó Bolognini.
Los investigadores están tratando de determinar además si el grupo utilizó un «hilo de Ariadna», una cuerda que es de uso obligatorio en ciertas cuevas, para mantenerse juntos y encontrar la salida de las cavidades.
Las víctimas son Monica Montefalcone (51), reconocida científica de la Universidad de Génova especializada en arrecifes de coral; su hija Giorgia Sommacal (22), licenciada en ingeniería biomédica; Muriel Oddenino (31), bióloga; Federico Gualtieri (31), biólogo marino, y Gianluca Benedetti (44), capitán del barco “Duke of York” que los había llevado hasta allí. Los dos últimos también eran instructores de buceo.
El límite de buceo recreativo en las Maldivas es de 30 metros. Según revelaron este lunes las autoridades locales, sólo tres de los cinco buceadores muertos tenían permiso para bajar a una mayor profundidad, aunque no informaron que explorarían una cueva.
Los que no contaban con la autorización eran la hija de la científica y el capitán de la embarcación, que oficiaba como guía principal del grupo.
Descenso a las profundidades
Las autoridades de Maldivas recurrieron a tres especialistas finlandeses en descensos submarinos de hasta 100 metros para encontrar a las víctimas que permanecían en el mar, después de que un buzo militar se descompensara y muriera durante las labores de rescate.
Este grupo de expertos halló los cuatro cuerpos en el mismo lugar, al final de un túnel, en el tercer segmento de la Cueva del Tiburón.
La inmersión de los rescatistas Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist duró aproximadamente tres horas con la ayuda de scooters subacuáticos, un vehículo de propulsión que no tenían los buzos fallecidos. El equipamiento especial que utilizaron incluyó además rebreathers (sistemas submarinos de respiración de circuito cerrado) y gas Trimix (nitrógeno, helio y oxígeno) adecuado para la profundidad.
Laura Marroni, directora ejecutiva de la organización científica Dan Europe que coordina el rescate desde Italia, remarcó que la seguridad de los tres buzos finlandeses es primordial ante las dificultades de su misión.
Rescatistas se preparan para sumergirse en Maldivas. Foto EFE«Alcanzaron los 55 metros e incluso más de profundidad. Se trata de un equipo muy experimentado, pero al mismo tiempo, estamos hablando de una cueva marina donde la luz y la visibilidad pueden ser muy escasas, lo que complica mucho las cosas. Gracias al sistema de rebreather, que utiliza un filtro para recircular el aire o la mezcla respiratoria, pueden permanecer allí abajo mucho más tiempo que con tanques de circuito abierto. Pero depende de lo que encuentren”, afirmó.
«Durante esta primera intervención operativa, el equipo de especialistas exploró con éxito el sistema de cuevas submarinas, evaluó las condiciones ambientales y operativas, localizó a las cuatro víctimas que aún permanecían desaparecidas y recopiló la información esencial necesaria para planificar las siguientes fases de la operación de rescate», agregó.
La tragedia ya muestra un fuerte impacto en el turismo de Maldivas, una de las principales fuentes de ingresos del país. Los operadores locales registran una importante cantidad de cancelaciones de expediciones de buceo que habían sido reservadas desde Italia y España, entre otros lugares.
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