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El hijo de Nicolás Maduro reconoció que hubo «excesos» durante el régimen y afirmó que «el chavismo tiene que pedir perdón»


A cuatro meses de la detención de Nicolás Maduro, su hijo, que lleva su mismo nombre, consideró que «el chavismo tiene que pedir perdón» por los «excesos y momentos difíciles» que Venezuela vivió durante el gobierno de su padre. También aludió a la situación del mandatario depuesto y contó que se comunica con él a diario desde la prisión de Nueva York en la que está alojado desde enero.

«Es cierto que ha habido momentos difíciles, errores que hemos cometido y excesos por los que, como chavismo, debemos pedir perdón. La responsabilidad de dar el primer paso recae en nosotros», dijo Nicolás Maduro Guerra, en una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel .

Ante la extrañeza que generó su respuesta, el diputado de la Asamblea Nacional venezolana mencionó como ejemplo de los excesos en cuestión a «la actuación de la policía y a la justicia, que no siempre ha garantizado unos procesos justos», así como «el derecho a la defensa». «Es un asunto muy serio», insistió.

El dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela indicó además que su padre, quien está a la espera del juicio en que enfrentará cargos por narcotráfico y narcoterrorismo tras ser capturado en una operación militar en Caracas el 3 de enero, llama por teléfono «todos los días sobre las siete de la tarde».

Consultado sobre los días que lleva en prisión, Maduro Guerra contó que el exmandatario pasa el tiempo «leyendo la Biblia y aprendiendo algo de inglés». Pese a esto, manifestó su preocupación.

«Por supuesto que estoy preocupado, sobre todo por su salud. Mi padre siempre se ha alimentado muy sano: mucha verdura, poco azúcar. Ahora consume sobre todo hidratos de carbono, alimentos muy procesados y demasiada sal», comentó.

En tanto, remarcó que cuando mantienen una conversación telefónica, su papá “intenta transmitir la sensación de que es fuerte» y, según contó, le dice que «hay que mirar hacia adelante» y le pide que «no dejen que nadie les quite la felicidad».

El mandatario capturado junto con su esposa, Cilia Flores, se declaró «no culpable» de las acusaciones que incluyen conspiración para el narcoterrorismo e importación de cocaína. El 26 de marzo asistió a la segunda audiencia del procedimiento que tiene como escenario la Corte del Distrito sur de Nueva York. Como contó Clarín, la jornada duró poco más de una hora y terminó sin decisiones.


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