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la inflación se acelera en Estados Unidos con el aumento del precio de los combustibles

Horas antes de su partida hacia una reunión clave en China, el presidente Donald Trump recibió este martes una noticia que golpea duro en el corazón de su programa de gobierno: la estampida de precios del combustible por la guerra en Irán impulsó la inflación en Estados Unidos a un 3,8% el mes pasado respecto al año anterior, el índice más alto en tres años.

La cifra representa un fuerte revés para el presidente, que había ganado la Casa Blanca en noviembre de 2024 con la promesa de reducir los precios: no solo no bajan, sino que se escapan, mientras la alarma de los estadounidenses ante los surtidores y las góndolas de los supermercados es cada vez mayor, una realidad que seguramente impactará en los resultados de las elecciones legislativas de noviembre.

El 3,8% de abril publicado este martes por el Departamento de Trabajo superó el aumento reportado del 3,3% del mes de marzo. Fue aún mayor que lo que estimaban economistas encuestados por The Wall Street Journal, un 3,7%.

Los precios, excluyendo las categorías de alimentos y energía —la medida que los economistas observan para captar mejor la tendencia subyacente de la inflación—subieron un 2,8%, sobre un 2,6% del mes anterior.

El aumento general supone el aumento interanual más pronunciado desde mayo de 2023 — cuando la inflación alcanzó un ritmo del 4% — y el segundo mes consecutivo en el que el conflicto en Oriente Medio impacta en los consumidores estadounidenses.

Antes de la guerra en Irán, a fines de febrero, la inflación era de 2,4% por lo que la Reserva Federal había producido varios recortes de la tasa de interés. Estos últimos meses la Fed frenó los recortes y las mantuvo estables, pero los expertos estiman que si la guerra se prolonga el organismo podría retornar a una suba de tipos para enfriar la economía.

Pero la solución del conflicto no parece estar cerca y Trump viaja a China a su reunión con Xi Jimping golpeado en el frente externo e interno.

Los precios altos y en aumento es un tema candente para los estadounidenses, que esperaban que la fuerte inflación que afectó a EE. UU. después de la pandemia (llegó a picos anuales de 9,5%) ya se hubiera dejado definitivamente atrás. Las subas de precios han sido especialmente pronunciadas para algunos productos que la gente compra constantemente, como el café (por la política arancelaria) y el combustible (por la guerra con Irán).

La Casa Blanca, a través del portavoz Kush Desai, reconoció el aumento de la inflación, pero afirmó que el salto es solo temporario por el conflicto en Irán, que mantiene cerrado el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo del mundo.

Señaló la caída de los precios de los medicamentos y los hospitales, así como las subidas salariales en la manufactura y la construcción, como evidencia de que la agenda económica más amplia del presidente Trump sigue en la senda correcta. “El gobierno de Trump sigue centrado en lograr crecimiento y asequibilidad en el frente interno mientras trabaja para eliminar la amenaza nuclear iraní», dijo Desai.

Malos números

Sin embargo, el panorama luce complicado para el bolsillo porque el aumento de sueldos no sigue a la inflación, algo que no es habitual en Estados Unidos. Ya desde el mes pasado, el crecimiento salarial medio por hora ajustado por inflación anual se volvió negativo por primera vez desde abril de 2023. Mientras que los precios subieron un 3,8% en abril, los salarios crecieron un 3,6% respecto a abril del año pasado.

Siempre atento a las encuestas, el presidente sabe que la situación es complicada. De hecho, un sondeo de CNN/SSRS publicado también este martes señaló que un 77% de los estadounidenses –incluida una mayoría de republicanos—señalan que las políticas de Trump han incrementado el costo de vida, mientras que los índices de aprobación del manejo de la economía del presidente caen a un 30%, la cifra más baja de su mandato.

Esta sensación representa un panorama complicado para los republicanos en las legislativas de noviembre, donde el oficialismo podría perder la mayoría en la cámara de representantes e incluso el senado. Sin el parlamento a su favor, la gobernabilidad de Trump se vería afectada en el último tramo de su mandato.

Al conocerse la cifra de este martes, el presidente no se quedó quieto. Propuso suspender el impuesto federal sobre el combustible para mitigar el impacto del aumento en los bolsillos de los consumidores.

Pero el tema no es solo el aumento del combustible por el cierre del estrecho de Ormuz. Esa vía clave interrumpió el flujo de otros minerales críticos y también fertilizantes, aluminio y helio.

Un globo alude a Trump y el aumento de precios. Foto: AP

Los precios de la nafta subieron un 5,4% en abril, mucho menos que el fuerte pico de marzo, cuando se dispararon un récord del 21,2%. Pero es un golpe muy fuerte para la economía familiar en un país donde todo el mundo se mueve en automóvil y cuando los estadounidenses manejan un promedio de unos 1.200 kilómetros por mes en autos o camionetas inmensas.

Además, los precios de la electricidad —que subieron el año pasado debido a factores como la demanda de centros de datos, el tiempo y los costos de infraestructura— ahora se enfrentan a presiones adicionales por el shock global del petróleo y el gas. En abril, los precios de la electricidad subieron un 2,1%, el incremento mensual más fuerte en más de cuatro años.

En general, los precios de los alimentos subieron un 0,5% (los productos de alimentación subieron un 0,7%) el mes pasado y han subido respectivamente un 3,2% y un 3,6% respecto al año anterior.

Algunos economistas afirmaron que los aranceles que el presidente Trump anunció hace un año todavía se están filtrando lentamente a algunos bienes, pero la guerra contra Irán, superpuesta a eso, significó un shock mucho más rápido y evidente que podría ser difícil de revertir.

«La economía estadounidense ha entrado en un nuevo capítulo en el que la inflación parece haberse intensificado», dijo Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM a The Wall Street Journal. Prevé que la tasa subirá al 4% más adelante este año. «Las familias de clase media estadounidenses van a encontrar muy difícil adaptarse de cara a la segunda mitad del año.»

Michael Strain, director de estudios de política económica del conservador American Enterprise Institute, dijo a The Washington Post que el informe sobre inflación agrava un problema político ya serio para el gobierno. La aprobación de Trump sobre la gestión de la economía está por debajo del agua, dijo Strain, que agregó que la Casa Blanca agravó sus dificultades por fallos de comunicación “autoinfligidos”, subestimando las preocupaciones de la gente sobre la asequibilidad como “un engaño demócrata” y sin presentar un argumento convincente ante los estadounidenses sobre los motivos de la guerra en Irán. «Este es un gran problema político para él», dijo, refiriéndose al presidente.


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