¿Podría Ucrania lanzar un ataque en la Plaza Roja de Moscú en pleno desfile militar?


La tensión entre Rusia y Ucrania aumenta en los últimos días y podría estallar este sábado. Moscú conmemora ese día con su tradicional desfile militar su victoria contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, victoria en la que más de un tercio de la tropa era ucraniana, entre ellos los dos abuelos, ambos judíos, del actual presidente ucraniano Volodimir Zelenski.
El presidente ruso Vladimir Putin solicitó una tregua de unos días para poder conmemorar la efeméride en paz y Zelenski la aceptó, ordenando por su parte un alto el fuego desde este martes, que se cumple hasta cierto punto, pues el miércoles hubo ataques con drones de uno y otro lado.
El presidente ucraniano dijo el martes que sus tropas actuarían de manera simétrica al comportamiento de las tropas rusas. Si los rusos respetaban el alto el fuego, los ucranianos lo respetarían.
Zelenski anunció en la madrugada del miércoles que Rusia incumplió: “En total, a las 10 de la mañana (del miércoles) el Ejército ruso ha cometido 1.820 violaciones del régimen de silencio (de las armas): bombardeos, intentos de asalto, ataques aéreos y uso de drones”. Así que los ucranianos ya no se sienten vinculados por la tregua y vuelve a dispararse la tensión sobre lo que puede suceder este sábado.
En años anteriores Ucrania no tenía capacidad militar para atacar Moscú y la ayuda militar europea y estadounidense no entregaba armamento que se lo permitiera. Pero la industria ucraniana va muy rápido en el desarrollo de armas modernas y este año sus drones han atacado varias veces Moscú.
En las últimas semanas han llegado a los Urales y Ucrania ya tiene misiles de medio alcance con capacidad de alcanzar objetivos hasta a 3.000 kilómetros. La eficacia de la industria militar ucraniana ha mejorado de tal forma que sus tropas ya saben atacar con drones a los buques rusos del Báltico.
Moscú no quiere suspender el desfile porque sería una humillación, pero ha tenido que prepararlo sin el tradicional paseo de armamento pesado (tanques, misiles intercontinentales y demás artilugios que suelen ponerse a desfilar en este tipo de actos) y sólo desfilarán soldados con armas ligeras y pequeños vehículos. Además, el gobierno ruso ordenó ya el cierre de todos los aeropuertos de la región de Moscú porque teme ataques con misiles balísticos y con drones.
Zelenski no rechaza ninguna idea después de juguetear con la de bombardear la Plaza Roja de Moscú: “Constatamos que la parte rusa saboteó el régimen de alto el fuego. Sobre la base de los informes nocturnos de nuestros militares y de la inteligencia, determinaremos nuestras próximas acciones”.
El líder ucraniano no tendría ni siquiera que atacar la Plaza Roja, declarada, junto a la fortaleza del Kremlin, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990. Le basta con hacer entender a los rusos que sus hombres son capaces de llevar a cabo ese bombardeo para forzar la cancelación del desfile. Lo que sería otra humillación para Putin.
Moscú amenaza con represalias. La Cancillería rusa dijo la noche del miércoles que si Ucrania ataca el desfile habría “un inevitable ataque de represalia”. El Ministerio de Defensa ya había hecho una advertencia similar horas antes.
Además, la cancillería rusa pidió “garantizar la evacuación oportuna del personal de las misiones diplomáticas y de otro tipo, así como de ciudadanos, de Kiev, debido a la inevitabilidad de un ataque de represalia por parte de las Fuerzas Armadas rusas” sobre Kiev si el Gobierno ucraniano “implementa sus planes terroristas”.
Al igual que Kiev denunció que Moscú no respetó el acuerdo de alto el fuego, autoridades rusas denunciaron que los ucranianos tampoco lo cumplieron porque siguieron lanzando ataques con drones sobre territorio ruso.
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