El bullying ya no es «cosa de chicos»: crece la preocupación por sus consecuencias

Paola Zabala, directora de la Comunidad Antibullying Argentina, analizó los resultados de las pruebas Aprender 2023 y alertó sobre una preocupante contradicción: niños que dicen tener amigos en la escuela, pero que al mismo tiempo se sienten solos. También llamó a revisar el rol de los adultos frente a un fenómeno cada vez más complejo.
En el marco del análisis de los resultados de las pruebas Aprender 2023, que se realizaron en todo el país a estudiantes de sexto grado tanto de escuelas públicas como privadas, la directora de la Comunidad Antibullying Argentina, Paola Zavala, advirtió sobre una problemática que atraviesa a las infancias: la convivencia entre vínculos sociales y sentimientos de soledad.
«Hay datos que a primera vista parecen contradictorios», señaló. «Por ejemplo, ante la afirmación ‘en la escuela tengo amigas y amigos’, el 75% de los chicos respondió que sí, un 14% dijo que muchas veces y un 9,1% que pocas veces. Sin embargo, cuando se les pregunta si se sienten solos, el 63% asegura que siempre se siente solo», detalló.
Lejos de considerar estos resultados como inconsistentes, Zavala explicó que ambas percepciones coexisten dentro de una misma realidad. «No son datos contradictorios. Los chicos pueden tener amigos o haber generado lazos, pero al mismo tiempo sentirse solos o incluso discriminados», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que uno de los principales problemas es la naturalización de la violencia en los entornos escolares.
«Hemos incorporado como algo normal recibir algún tipo de agresión en la escuela. Para muchos chicos, esto forma parte del paisaje cotidiano», advirtió y agregó: «Esto debería llevarnos a reflexionar sobre por qué naturalizamos la violencia como parte de la vida escolar».
La especialista también cuestionó ciertos discursos sociales que minimizan el bullying. «Todavía escuchamos frases como ‘es cosa de chicos’ o ‘sirve para forjar el carácter’. Pero no necesariamente es así, y en muchos casos puede tener consecuencias muy graves», remarcó.
En esa línea, alertó sobre la relación entre el acoso escolar y problemáticas más profundas. «El bullying está vinculado, en los casos más extremos, con el suicidio, que es la segunda causa de muerte en la adolescencia, después de los accidentes de tránsito. También incide en la deserción escolar y en el aprendizaje», explicó.
Zavala señaló que, si bien el bullying no es un fenómeno nuevo, hoy existe una mayor visibilidad y conciencia social. «Antes no es que no existía, sino que no se hablaba, no se medía ni se definía. Hoy sabemos diferenciar qué es bullying y qué no lo es, y eso hace que parezca más frecuente», indicó.
Sin embargo, reconoció que el contexto actual presenta nuevos desafíos, especialmente por el impacto de las redes sociales. «Han cambiado completamente el escenario. Antes, un chico podía ser víctima de bullying en la escuela, pero al llegar a su casa encontraba un espacio de resguardo. Hoy eso ya no ocurre», sostuvo.
Según explicó, el ciberbullying extiende las agresiones más allá del ámbito escolar. «Las humillaciones continúan fuera del horario de clases, durante los fines de semana o incluso en vacaciones. Además, el entorno virtual no está regulado: alguien puede agredir desde un perfil falso y con un alcance mucho mayor», detalló.
Incluso, afirmó que muchos chicos perciben el ciberbullying como más grave que el bullying presencial. «De todos modos, en la mayoría de los casos, las situaciones comienzan en la escuela y luego se trasladan al ámbito digital», aclaró.
Frente a este escenario, la especialista puso el foco en la responsabilidad de los adultos. «Siempre podemos hacer algo. La escuela es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Si naturalizamos discursos de odio, agresión o burla, los chicos lo replican», advirtió.
En ese sentido, cuestionó el rol de algunos actores sociales. «Esto también se ve en ciertos discursos públicos, incluso en figuras políticas, donde la violencia se utiliza como herramienta para ganar debates. El ejemplo que damos como adultos es permanente», afirmó.
Asimismo, hizo un llamado de atención sobre el tratamiento mediático de estos casos. «Muchas veces, con la intención de visibilizar, se termina exponiendo a los chicos. Cuando se difunden imágenes de situaciones de bullying, se los revictimiza y se amplifica el daño», sostuvo.
Zavala también subrayó la importancia de abordar el problema de manera integral, incluyendo no solo a la víctima sino también al agresor y a los testigos. «Tenemos que trabajar con el chico que ejerce la violencia, porque algo le está pasando o encontró en esa conducta una forma de posicionarse», explicó.
«Es nuestra responsabilidad enseñarles otras formas de relacionarse, desarrollar habilidades sociales y conductas prosociales. Si no intervenimos a tiempo, esas conductas pueden consolidarse y trasladarse a la vida adulta», alertó.
Finalmente, remarcó que el bullying no es un fenómeno aislado entre dos personas. «No es solo una relación entre quien hostiga y quien es hostigado. Todos ocupamos un rol, incluso los testigos. No hacer nada también es una forma de participar», concluyó.
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