Alejandro Pegoraro: «El panorama es malo hoy y no es optimista en el corto plazo»

El director de la consultora Politikon, Alejandro Pegoraro, entrevistado por Radio Natagalá, brindó un pormenorizado análisis sobre la delicada situación que atraviesa el mercado laboral argentino, centrándose específicamente en la pérdida del poder de compra en el sector privado registrado.
El especialista puso de relieve que los trabajadores formales arrastran una mochila de años de retroceso que ha desdibujado el valor real de sus ingresos mensuales.
Para entender la profundidad del pozo actual, Pegoraro señaló que es fundamental mirar hacia atrás y observar cómo se han esfumado las conquistas económicas logradas en la década pasada bajo el peso de la inflación.
La investigación técnica toma como punto de partida un momento de relativa bonanza que hoy parece lejano para el bolsillo del empleado promedio. Según detalló en su intervención, «la comparación se hace tomando como referencia el pico máximo de salario en 2017», año en el que se registró el techo de capacidad adquisitiva de la serie estadística vigente.
Al reconstruir la genealogía de este deterioro, el titular de Politikon identificó hitos claros que marcaron el rumbo de las paritarias y los sueldos en blanco.
Asimismo, Pegoraro explicó que «la recesión de 2018 y 2019 le pegó muy duro al salario» y que ese proceso de descapitalización de los hogares no fue un evento pasajero, sino el inicio de una degradación persistente.
El escenario ya complejo se vio agravado por la irrupción de la crisis sanitaria mundial, que terminó por sepultar las esperanzas de una recomposición inmediata de los haberes.
El especialista remarcó que «ese deterioro continuó con la pandemia», período donde la actividad económica se paralizó y los mecanismos de ajuste salarial quedaron relegados frente a la urgencia de sostener los puestos de trabajo.
Tras el paso de la emergencia sanitaria, los indicadores mostraron una pequeña luz al final del túnel que, lamentablemente, se extinguió antes de lo esperado.
Si bien se observó una leve recuperación entre 2021 y principios de 2023, señaló que «la devaluación de diciembre de 2023 y las políticas actuales hicieron que esa mejora no se sostenga», devolviendo al salario a una zona de peligro.
RADIOGRAFÍA SECTORIAL Y EL IMPACTO DEL FRENO EN EL CONSUMO
La frialdad de los números oficiales del Indec confirma que la situación actual no es una percepción subjetiva, sino una realidad estadística inobjetable. En ese sentido, remarcó que «el índice muestra seis meses consecutivos de caída», lo que refleja un retraso salarial generalizado que afecta la estructura misma del consumo en el país.
El impacto de este fenómeno no es uniforme en todo el mapa productivo, cebándose con mayor saña en aquellas actividades que históricamente han sido el motor del empleo masivo.
El especialista indicó que los sectores que concentran mayor empleo, como la construcción, el comercio y la industria manufacturera, son los más afectados por este combo de recesión e inflación. Estos rubros, que sostienen a gran parte de la clase media y trabajadora, no cuentan con los márgenes de ganancia de los sectores exportadores o financieros, lo que limita severamente su capacidad para ofrecer aumentos que protejan realmente el bolsillo de sus dependientes.
Pegoraro remarcó que el problema de fondo no es solo la falta de voluntad en las mesas de negociación, sino un estancamiento profundo de la rueda económica que impide la circulación de dinero. «No se recuperan porque la demanda interna no se recupera», sostuvo.
Mirando hacia adelante, el panorama que traza el director de la consultora no invita al entusiasmo, al menos en lo que respecta al corto y mediano plazo. Agregó que, aun con una eventual mejora en el segundo semestre, «vamos a estar muy lejos de los niveles de 2017», dejando en claro que la profundidad del daño requiere mucho más que un par de meses de estabilidad para ser reparado.
La brecha entre lo que se percibe hoy y lo que se ganaba hace casi una década es tan ancha que el camino de retorno se prevé largo y lleno de obstáculos para el trabajador de a pie.
En esta misma línea, Pegoraro fue tajante al ser consultado sobre lo que puede esperarse para los próximos meses en términos de poder adquisitivo. Advirtió que las proyecciones de corto plazo «son negativas» para el conjunto de los trabajadores, ya que los factores que impulsan la caída real siguen operando sobre la economía.
COMPARATIVA DE PÉRDIDAS Y REALIDAD DEL EMPLEO PÚBLICO
Para dar rigor a su diagnóstico, el consultor explicó la herramienta que se utiliza para rastrear esta evolución, alejándose de los montos nominales que suelen ser engañosos en contextos de alta inflación.
En cuanto a la metodología, detalló que el análisis se basa en un índice salarial que mide la evolución del ingreso del sector privado registrado, permitiendo una visión comparativa a través del tiempo.
Este número índice actúa como un termómetro que, lamentablemente para el mercado laboral, viene marcando temperaturas cada vez más bajas en términos de capacidad de consumo real.
Sin embargo, el informe de Politikon también revela que, por más difícil que sea la situación del empleado privado, hay otros sectores que han corrido una suerte todavía más esquiva.
También comparó con otros segmentos y afirmó que «el sector público perdió 21 salarios en el mismo período», superando los 17 sueldos que dejó en el camino el trabajador privado.
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