Masters de Madrid 2026: Jódar vence a De Miñaur y avanza en Madrid | Tenis | Deportes


Así se las gasta Rafael Jódar, ese chico que, por momentos, parece un hombretón que domina absolutamente la escena: toalla a mí, pasa tú, plátano aquí, puño arriba, bola allá… ¿Miedo? ¿Quién dijo miedo? ¿Novato? ¿Alguien dijo novato? Son 19 años, pero imposible para Alex de Miñaur contener la efervescencia primaveral de este joven que, en poco más que un visto y no visto, parece haberse acostumbrado a ganar. Si ya reunía varias victorias de mérito, el 6-3 y 6-1 (tras 1h 15m) contra el australiano supone otro giro de tuerca más. Se trata del primer top-10 al que derriba —en este caso, octavo del mundo— y le guía hacia el cruce con otro diecinueveañero que promete, João Fonseca.
Después del jarro de agua fría recibido a media tarde, con la baja de Carlos Alcaraz para Roland Garros, los presentes encuentran consuelo, estímulo y diversión en otra soberbia actuación de Jódar, un principiante (así lo dice la teoría, no la práctica) que está metiéndose a todo el mundo en el bolsillo. De nuevo, un sugerente muestrario de golpes, madurez y control impropio de un jugador de su edad, que apenas lleva cuatro meses en el circuito de élite y asombra día sí y día también. ¿Ya? Así es, efectivamente. Ya. Tan rápido lo consigue otra vez que sabe a poco, la gente quería más. En cualquier caso, se queda la grada entusiasmada y lo saborea: señor espectáculo el que han visto.
Lo contempla en vivo Jannik Sinner, analítico él y pendiente siempre de toda amenaza. Rebota el nombre del español desde algunas semanas —campeón en Marrakech, semifinalista en el Godó, una ascensión de 129 puestos desde enero…— y el número uno toma nota, que nunca se sabe, que todo puede ser, y aunque Alcaraz vaya a estar en la reserva durante una temporada —sin concretar la duración de la baja, pero al menos hasta después de Roland Garros— lo mismo llega el otro y lo lía todo. No sería la primera vez. Argumentos para intimidar no faltan: ahí hay ritmo, tiros, colocación, fuerza, disciplina, hambre. El velocímetro cifra uno de sus saques en 220 km/h y De Miñaur, confundido, no sabe por dónde le viene la pelota y hace lo que buenamente puede, que no son buenos tiempos para él.
El oceánico, de 27 años, firmó una gira pobre en marzo y el salto a la tierra de abril no ha cambiado nada. No termina de estar fino en este primer tercio del curso y la espera sigue y sigue y sigue, cual hámster haciendo girar eternamente la rueda y estirándose la dinámica de nunca acabar: De Miñaur, algún día llegará. No hay alegría para él en Madrid, donde se topa con este Jódar que la rompe y que encuentra soluciones en cada intercambio, agudo intérprete de la situación y convertido en una katana desde el principio. Carga con placer contra la pelota y si el primer parcial es poco más que un aperitivo, el segundo queda reducido a un suspiro. Wake up (despierta), Alex!”, se escucha. Pese al empeño, el aussie sabe perfectamente que enfila la salida.
Rafael Jódar
vs
Álex de Miñaur
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