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Usuarios del transporte en Resistencia: entre apps que fallan, esperas eternas y el Gobierno que no soluciona

Reclamos por demoras, desconocimiento del cambio a ChacoBus y críticas al sistema actual marcan el pulso en las paradas. LA VOZ DEL CHACO habló con la gente en la calle. Los usuarios del transporte público de pasajeros son los que tienen el verdadero termómetro de lo que sucede en el Gran Resistencia con el servicio público que no funciona como debería.

En medio de la crisis del transporte público y los cambios anunciados en el sistema, los usuarios empiezan a poner en palabras lo que viven todos los días: largas esperas, aplicaciones que no responden y poca información sobre lo que viene.

Un relevamiento de LA VOZ DEL CHACO en distintas paradas de la ciudad de Resistencia dejó al descubierto una realidad repetida: el servicio es irregular y la tecnología, que debería facilitar la experiencia, no logra compensar las fallas del sistema.

Entre 40 minutos y una hora: la espera que se volvió rutina

Para muchos usuarios, tomar el colectivo implica tiempo e incertidumbre. “Generalmente espero entre 40 minutos y una hora”, contó una vecina consultada, reflejando una situación que se repite en distintos barrios.

Otros pasajeros, en cambio, aseguran tener tiempos más cortos, aunque igualmente condicionados por la irregularidad: “Entre 10 y 20 minutos de espera, pero el viaje completo me lleva una hora y media”, explicó un estudiante que utiliza el servicio todos los días.

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SITAM: de útil a cuestionada

La aplicación SITAM, pensada como herramienta para conocer recorridos y horarios, genera opiniones divididas. Algunos usuarios reconocen que en sus inicios funcionaba correctamente: “Al principio estaba re bien en cuanto a tiempo y forma”, señalaron.

Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron los problemas: “Ahora está fallando”, resumió una pasajera, que lamentablemente no estaba enterada que el gobierno provincial dio de baja al SITAM, pero sin tanta propaganda. La comunicación con la gente es en lo que también se está fallando.

Otros usuarios fueron más críticos y apuntaron a cuestiones técnicas: “Está medio obsoleta, no está bien programada”, expresó otro usuario.

Incluso hay quienes directamente no la conocen: “No, la verdad que no, es la primera vez que escucho del sistema”, admitió un vecino, que tampoco sabía que pronto habrá otra app. De nuevo el que falla acá es el gobierno porque no está comunicando bien los servicios que brinda a los chaqueños.

ChacoBus: un cambio que llega sin información

El reemplazo de SITAM por la nueva app ChacoBus es una de las apuestas oficiales para modernizar el sistema. Pero en la calle, la novedad todavía no termina de instalarse.

“Algo escuché, pero no sé bien cómo va a ser”, dijo una usuaria. Otro pasajero fue más directo: “Hace una semana me enteré que iban a cambiar la aplicación”.

La falta de información clara genera incertidumbre, especialmente entre quienes dependen del colectivo a diario.

Más que una app: el reclamo por un mejor servicio

Más allá de la tecnología, los usuarios coinciden en un punto central: el problema no es solo la aplicación, sino el servicio en sí.

“Deberían mejorar el sistema de colectivos, no solo la app”, planteó una pasajera, que además remarcó la necesidad de mayor infraestructura: “Hay paradas que no están señalizadas, sobre todo para personas mayores”.

Otro usuario fue en la misma línea: “Ojalá mejore, pero también tienen que ponerse las pilas con el servicio”.

Una deuda pendiente

El recambio tecnológico aparece como una oportunidad, pero también como un riesgo si no viene acompañado de mejoras reales en la frecuencia, cobertura y calidad del transporte.

Mientras tanto, en las paradas de Resistencia, la expectativa convive con el escepticismo. Porque para quienes esperan el colectivo todos los días, la solución no pasa solo por una app: pasa por un servicio que funcione.

Percepción de improvisación y se profundiza la incertidumbre

En este contexto, también queda expuesta una falla comunicacional del gobierno de Leandro Zdero: el cambio de una herramienta clave como SITAM a ChacoBus avanza sin una estrategia clara de información hacia los usuarios. La ausencia de campañas visibles, explicaciones simples y canales oficiales activos genera un vacío que se llena con rumores y versiones parciales. El resultado es un sistema que no solo presenta dificultades operativas, sino que además suma incertidumbre en quienes dependen del servicio a diario, evidenciando que la modernización tecnológica, sin comunicación efectiva, pierde gran parte de su impacto.

A esto se suma el cambio de funcionario en un área sensible, que tampoco fue acompañado por una comunicación clara sobre objetivos, plazos o medidas concretas. La designación de José Luis Picaluk, dispuesta por el gobernador Leandro Zdero, se conoció de manera formal pero sin un mensaje político que explique qué se busca corregir o mejorar en el sistema. En un escenario de conflicto abierto y servicio deteriorado, el recambio aparece desanclado de una estrategia visible, lo que refuerza la percepción de improvisación y profundiza la incertidumbre tanto en usuarios como en el propio sector del transporte.


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