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Pellegrino Matarazzo hace historia con la Real y se emociona: “Es el mejor día de mi carrera” | Fútbol | Deportes


Pellegrino Matarazzo, por momentos, se ha quedado sin palabras en su primera comparecencia como el entrenador que ha hecho campeón de Copa del Rey a la Real Sociedad. Sin saberlo, se ha convertido en un héroe en Gipuzkoa y su nombre ya forma parte de una lista de entrenadores selectos compuesta por Alberto Ormaetxea, John Toshack e Imanol Alguacil. “Es difícil decir nada. Es el trabajo diario y la convicción que todos tenemos por este club. Todos involucrados. Ha sido un camino increíble pero mi sentimiento es que es solo el inicio. Esto es real y está pasando. Siempre trabajas y visualizas éxito y tienes confianza pero hasta llegar a la línea de meta no sientes que está pasando”, ha reconocido el estadounidense. “Ese penalti.. es pura alegría para todos”, ha confirmado.

Pese a sus problemas para articular palabras, quizá por el nerviosismo existente, Matarazzo es consciente de lo que supone haber conquistado un título que ha hecho feliz a mucha gente. “Soy consciente de ello y me alegra mucho. En mi caso, probablemente sea el mejor día en lo futbolístico”, ha significado Matarazzo, “agradecido” por el apoyo de todos. “Eskerrik asko —gracias en Euskera— a toda la afición que nos apoya en todo este tiempo, ha sido increíble para el equipo todo este tiempo”, ha asegurado.

Un título, el cuarto de Copa en la historia de la Real Sociedad, aunque la Real Federación Española le otorga uno menos. No da validez al conseguido en 1909. Más que nada se trata de un tema burocrático. Y es que el equipo que conquistó la Copa no compitió bajo el nombre de Real Sociedad, sino como el Club Ciclista de San Sebastián. Esto se debió a que la Real Sociedad como tal aún no estaba formalmente inscrita en la federación correspondiente, un requisito necesario en aquella época para poder participar en competiciones oficiales. Para sortear ese obstáculo, los jugadores donostiarras se integraron en el Club Ciclista, una entidad que sí cumplía con los requisitos administrativos. Por este motivo, aunque en el entorno del club y entre sus aficionados se suele hablar de cuatro Copas —sumando la de 1909—, a efectos oficiales la Real Sociedad cuenta con tres títulos reconocidos por la Federación, el último de los cuales ha llegado este sábado.

Matarazzo tuvo palabras muy bonitas para todos los suyos, sin personificar demasiado, pero evidentemente Marrero era tema del día. “Unai… sea MVP o no… esto va para todos. No había promesa de que jugara, pero decidí que jugara. Confío en él, me gusta darles confianza”, ha contado el entrenador sobre su decisión de apostar por el de Azpeitia.

Sobre el partido, ha dado mucha importancia a la manera de rehacerse del equipo después del varapalo sufrido tras el gol de Julián Álvarez, cuando quedaba poco tiempo para que se cumplieran los 90 minutos. “Era importante controlar que no hubiese contraataques. Defender con 11 hombres. No fue perfecto, tuvimos que sufrir pero eso también define a este equipo, la habilidad para volver a los partidos, lo vimos en prórroga”, ha querido dejar claro.

Cerró la intervención con una reflexión clara sobre su etapa en la Real y lo importante que es para él. Acertó en el paso que dio de llegar a Donostia, pero quiere más. Sabe que ha hecho historia en el club, como otras grandes técnicos muy recordados. “Estoy muy agradecido de ser entrenador de este club. Y ser parte de su historia ahora es muy grande”, ha concluido.

Unai Marrero: “Todavía no me lo creo”

El héroe del partido no ha podido ocultar su satisfacción por el título logrado. “Todavia no me lo creo”, ha reconocido el portero, de primeras. “Confiaba en mí, también lo hacían mis compañeros y los aficionados. El sueño que tenía un niño de triunfar con la Real Sociedad se ha hecho realidad. Estoy muy feliz por toda la afición. Como la Real no creo que haya otro equipo”, se ha sincerado el portero del equipo blanquiazul, que se ha mostrado como un guardameta muy válido a la hora de detener penas máximas. Ya lo hizo frente a Osasuna y esta noche, en la final frente al Atlético de Madrid, lo ha vuelto a hacer. “Tenía chuleta y también he tenido intuición en los penaltis”, ha asegurado el portero que también ha tenido tiempo para calmar a Pablo Marín, autor del último lanzamiento. “Le dije que estuviese tranquilo, que confiase en él. Yo estaba muy tranquilo”.

No ha querido olvidarse tampoco de Mikel Oyarzabal, capitán, que en esta ocasión no ha sido protagonista desde los once metros. “Mikel es un tío de puta madre. Cuida muchos a los chavales de Zubieta. Nos dijo que creyésemos, que lo íbamos a conseguir”, cerró Marrero.


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