El FMI obligó a Milei a liberar más pesos y regular la tasa para estabilizar la economía

El Banco Central volvió a emparchar el sistema de encajes, el dinero que tienen que mantener inmovilizados los bancos, para cumplir con la orden del Fondo Monetario Internacional. También vuelve a intervenir en la administración de la liquidez. El FMI condicionó el desembolso de 1.000 millones de dólares a la aprobación de un régimen que estabilice la tasa de interés.
La administración de Javier Milei adoptó el jueves las medidas que le reclamó el Fondo Monetario Internacional para estabilizar la tasa de interés y liberar más pesos para reactivar el mercado, que fueron la condición impuesta para aprobar la segunda revisión del acuerdo y liberar un nuevo desembolso por unos 1.000 millones de dólares, que se esperan para esta misma semana.
También se confirmó la negociación con organismos internacionales para que actúen como garantes de un crédito de entidades financieras por un monto que cubriría los vencimientos de capital de este año, una medida impulsada por el ministro Luis Caputo que es muy mal recibida por los inversores en bonos.
Las medidas tomadas a instancia del FMI deberían poner un piso al valor del dólar, que cayó al mínimo desde octubre del año pasado, y habilitar más margen para que el BCRA intensifique la compra de divisas y cumpla con el compromiso de acumulación de reservas internacionales.
El oficialismo libertario festeja la baja del dólar como un triunfo de la gestión de Milei, sin importar que está generando una profundización de la recesión, por el desaliento a las exportaciones y el incentivo a las importaciones en un contexto de desregulación de la administración del comercio exterior que facilita el ingreso de productos sin ningún tipo de control sobre su calidad.
La baja del dólar también desalienta inversiones, donde la ecuación marca que reciben pocos pesos por las divisas que liquidan sin saber hasta cuándo durará el veranito cambiario y cuál será el costo de salida o repatriación de capitales.
La intervención del FMI en el programa económico colisiona con el discurso del presidente Javier Milei que esta semana frente a ejecutivos y gerentes convocados por la cámara que representa los intereses de empresas de Estados Unidos aseguró que se iba a “atar al poste para evitar escuchar los cantos de sirena” y mantener la ortodoxia monetaria.
Los cambios en el régimen de encajes permitirán a los bancos liberar más recursos para líneas de crédito para consumo y para la actividad comercial y productiva, a menores tasas de interés, lo que debería permitir una recuperación del nivel de actividad económica pero en la visión oficial eso presionaría más a la inflación.
El BCRA informó la medida a través de la Comunicación A8423, que flexibiliza la integración diaria mínima permitida a los bancos (las habían elevado de 50%b a 95% en plena corrida preelectoral, luego bajó a 75% en noviembre y ahora 65%) y quita los plazos mínimos y máximos de los bonos elegibles para ser utilizados como encajes.
“Ambas medidas se enmarcan en el acuerdo técnico alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), anunciado el día de anteayer (miércoles), correspondiente a la segunda revisión del programa vigente bajo el Acuerdo de Facilidades Extendidas para la República Argentina”, informó una fuente de la entidad.
El BCRA tomó también la medida de volver a establecer un sendero de tasas de interés de referencia, una práctica que abandonó el año pasado cuando eliminó las LeFis por presión del presidente Milei, y otra vez interviene administrando la liquidez del sistema a través de la rueda REPO para absorber excedentes y de pases activos para ofrecer liquidez a los bancos que la necesiten.
En la rueda REPO interviene con un piso de 20% de Tasa Nominal Anual que equivale a 22,1% de Tasa Efectiva Anual, este jueves por ejemplo absorbió 4,3 billones de pesos, y en con los pases activos ofreció liquidez a una tasa de 25,05% nominal anual.
El FMI se opone a la integración de encajes con títulos públicos y es partidario de la aplicación de una tasa de política monetaria más transparente que sirva de orientación al mercado, pero se espera que no ponga objeciones a estas medidas tomadas por el BCRA para allanar el camino a la aprobación de la segunda revisión y el desembolso de unos 1.000 millones de dólares demorados desde diciembre del año pasado.
Caputo sigue buscando dólares
Además de los cambios en la política monetaria, el ministro Caputo anunció que negocia con bancos internacionales para que salgan de garantes de un crédito REPO con bancos comerciales por un monto que cubra los vencimientos de capital con los bonistas del próximo 9 de julio.
El Banco Mundial confirmó que está trabajando en una garantía de hasta 2.000 millones de dólares “para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional”.
Esta estrategia que impulsa Caputo busca bajar el costo de refinanciar los vencimientos de capital emitidos con bonos con rendimientos de 4%, pero no es bien valorada por los inversores que perciben que van perdiendo prioridad frente a acreedores privilegiados.
En la lista de acreedores del país, el primero anotado para cobrar es el Fondo Monetario Internacional, después están los bancos de fomento, como el Banco Mundial, el BID o la CAF (las otras entidades que están participando de estas garantías) y los bancos comerciales que participan del REPO. Recién atrás están los inversores con títulos de la deuda, que son en definitiva los que dan valor a los bonos con los que se construye el riesgo país que define las inversiones.
El Destape
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