El Celta persigue una tarde mágica en Balaídos para regresar a las semifinales de la Europa League nueve años después | Fútbol | Deportes

Los últimos dos partidos de la temporada han sido un suplicio para el Celta. Primero vio cómo el jueves pasado el Friburgo le pasaba por encima y le clavaba un 3-0 en Alemania en la ida de los cuartos de final de la Europa League. Tres días más tarde fue el Oviedo, el colista de la Liga, el que se impuso por 0-3 en Balaídos en un choque que les hubiera servido a los gallegos para robarle al Betis la quinta posición del torneo en el caso de haber ganado. El equipo de Claudio Giráldez no había encadenado dos derrotas consecutivas de ese calibre en todo el curso, con ningún gol anotado y seis en contra. Con el dolor de esos mazazos todavía en el cuerpo, el técnico de O Porriño compareció en rueda de prensa y lanzó un mensaje para tratar de espolear a la parroquia celtiña de cara a la vuelta de la eliminatoria ante el conjunto teutón (18.45; Movistar) hoy en Vigo: “El que no crea, que no venga el jueves a Balaídos”.
El club presidido por Marián Mouriño, que quiere volver a unas semifinales de la Liga Europa nueve años después, ha tratado de colocar estos últimos días todos los ingredientes emocionales en la mesa para conjurar una remontada de una magnitud desconocida para el Celta en Europa. El equipo jamás ha dado la vuelta a una desventaja de tres goles en una competición continental. Solo lo logró en la Copa del Rey en la campaña 1967-1968, cuando derrotó al Elche por 3-0 en Vigo tras haber caído por el mismo resultado en el Martínez Valero y consiguió colarse en las semifinales. “Lo importante es que nos mantengamos unidos, que confiemos en nuestros jugadores y empujemos desde ya para intentar darle la vuelta a la eliminatoria ante el Friburgo porque tenemos argumentos y fuerza para poder hacerlo”, añadió el domingo Giráldez.

El club ha sacado una campaña en redes bajo el lema “Eu creo no Celta” (yo creo en el Celta, en su traducción al castellano) basada en las 343 veces que el equipo venció por tres o más tantos en Balaídos a su rival desde 1928. Las peñas han convocado a los aficionados para recibir esta tarde a las 17.00 a los jugadores en la rúa Pablo Iglesias con el recuerdo de las goleadas gloriosas en Europa, como el 4-0 a la Juventus de Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane tras perder por 1-0 en Turín. Un tanto de Makelele, un doblete de Benni McCartthy y un gol en propia puerta de Alessandro Birindelli sellaron la gesta en el 2000 y metieron al Celta en cuartos de final de la Copa de la UEFA, donde después cayó frente al Lens.
Hay más proezas continentales que se mantienen en la mente de los celtistas, como el maravilloso 7-0 al Benfica, que entonces era el líder de la Liga portuguesa, en noviembre de 1999; la tormenta perfecta que terminó al año siguiente con el Estrella Roja con cuatro tantos en 20 minutos para firmar el 5-3 definitivo tras el 1-0 de la ida; o el triunfo ante el Liverpool por 3-1 en la primera ronda de la UEFA en 1998.
El ambiente en Vigo se lleva calentando desde la decepción ante el Oviedo para que Balaídos, donde se espera el lleno, sea hoy una caldera. Iago Aspas, el mito del club, dijo el domingo que no se iba a parar “a pensar ni un minuto en ese partido”. “Tenemos otro muy importante el jueves. Desde ya a centrarnos en él y a tratar de darle la vuelta a la eliminatoria”, pidió el referente del celtismo. Desde la llegada de Giráldez hace poco más de dos años, el técnico ha dirigido al equipo en 99 encuentros, con 43 triunfos, 24 empates y 32 derrotas, y hasta en 15 ocasiones el grupo remontó un resultado adverso y se llevó la victoria, según datos de la empresa especializada Opta Stats Perform.
Para el duelo ante el Friburgo, un conjunto muy físico que como el Celta ha edificado su propuesta sobre la cantera también con un entrenador de la casa como Julian Schuster, Giráldez recupera al lateral Javi Rueda, pero no podrá contar con el lesionado Miguel Román, el líder del centro del campo, y muy probablemente tampoco con Carl Starfelt, el jefe de la defensa, todavía con molestias por la lumbalgia que sufrió con su selección, Suecia, en el playoff de clasificación para el Mundial. El equipo ha flaqueado en las últimas citas por la ausencia de dos pilares fundamentales en el esquema de Claudio. El Friburgo lo aprovechó el pasado jueves en Alemania para dejar a los vigueses en la UCI, pero el Celta, que busca una tarde de locura y magia en Balaídos como las de las memorables goleadas europeas de hace décadas, aún no está muerto.
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