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Michael Olise, el extremo escurridizo que hizo los deberes: “Ve el juego más con el cerebro que con los ojos” | Fútbol | Deportes


Michael Olise (Londres, 24 años) es un joven que abre poco la boca. Un tipo escurridizo, muy parco en palabras, que raciona sus declaraciones y apariciones públicas. “Tiene su propia forma de ver el partido y la vida”, explicaba la semana pasada Thierry Herry, que lo dirigió en la selección olímpica francesa que perdió la final de París 2024 con España. “A veces, la gente fuera del campo no lo entiende, pero es un chaval agradable. No habla mucho fuera, pero cuando tiene el balón, habla muy bien”, comentó el técnico sobre uno de los futbolistas con mayor impacto esta temporada. La ida de los cuartos de Champions del Bernabéu, por el escenario y el momento, amplificó la figura de este extremo diestro del Bayern, el mayor asistente en las cinco grandes Ligas esta temporada (18) y en el global de las dos últimas (33). En Madrid lo padeció Álvaro Carreras y este miércoles en Múnich (21.00, Movistar) podría encarar a Ferland Mendy.

Veljko Paunovic lo acunó, y lo apretó, en sus inicios en el Reading, en la segunda división inglesa, en la 2020-21. “Para mí llegó a ser algo personal, me encanta trabajar con jóvenes como él. Veíamos a un futbolista con una proyección enorme al que, por sus condiciones, había que exigirle más. Nos lo tomamos como un proyecto”, recuerda el serbio, que detalla uno por uno los deberes que le encargó a aquel Olise que había debutado con 17 años y que la campaña anterior no había metido ningún gol en 23 encuentros.

“Le pusimos una serie de tareas: mejorar la eficacia goleadora, el disparo con la derecha, que conociera mejor el juego para comprenderlo y ayudar en defensa, le inculcamos que un centrocampista llegador necesita un buen remate de cabeza y le invitamos a trabajar el físico para ser un ganador de duelos. Desarrolló una mentalidad ganadora que le ha hecho rendir en cualquier escenario, y a eso habría que añadir su disciplina en el día a día. Tres días por semana ensayábamos las jugadas a balón parado, los tiros libres y los penaltis, para que potenciara estas habilidades”, pormenoriza el serbio. El salto de Olise resultó evidente: siete tantos y 12 asistencias. “Dentro de la mejoría a la hora de ubicarse en el campo y en la toma de decisiones, quizá lo que más resaltó fue su efectividad en los últimos metros”, celebra Paunovic. Una crecida que le llevó a la Premier, al Crystal Palace, que pagó 9,3 millones en el verano de 2021.

De padre nigeriano, que había emigrado a Inglaterra, y madre franco-argelina, el retraído Michael Olise había pasado por las canteras del Arsenal, Chelsea y City antes de que el Reading apostara por él. Después de dejar la academia de Mánchester, a los 15 años, había llegado, incluso, a bajar a ligas juveniles amateur. “Si hubiera seguido un camino tradicional, sería una persona muy diferente”, confesó él mismo en una entrevista en L’Equipe en marzo de 2025. Su estreno profesional con el Reading se produjo en marzo de 2019, en el Palace estuvo entre 2021 y 2024, y tras caer en la final olímpica ante España se incorporó al Bayern, que había abonado 53 millones.

Le pusimos unas tareas: mejorar la eficacia goleadora, el disparo con la derecha, comprender mejor el juego, tener un buen remate de cabeza y un físico para ganar duelos

Veljko Paunovic, su técnico en el Reading en la 2020-21

Su condición de zurdo pegado a la banda derecha ha disparado las comparaciones con un ex del Bayern, Arjen Robben. “Sin duda, hay algunos paralelismos. Pero siempre hay que tener cuidado con las comparaciones. Es diferente a mí”, reaccionó este martes el extremo holandés. Mientras, el entrenador muniqués, Vincent Kompany, citó otro paralelismo menos evidente. “Tiene la mentalidad de Kevin de Bruyne [coincidieron en el City entre 2015 y 2019]. Tuve la suerte de verlo convertirse en una superestrella y esa obsesión por el detalle es lo que caracteriza a Michael”, apuntó hace un mes el belga, que describió a Olise como un “jugador muy cerebral que piensa mucho en todo”. Unas palabras en línea con otras recientes de Thierry Henry: “Ve el juego de manera diferente, más con el cerebro que con los ojos. Intenta imaginar qué puede pasar en cuanto el balón sale del portero”, señaló sobre el extremo francés, muy aficionado al ajedrez. En el Crystal Palace, por ejemplo, le enseñó a jugar a Eberechi Eze.

Con 17 tantos y 29 asistencias esta campaña (seis pases de gol en Champions, el que más), hace una semana en el Bernabéu atormentó a Carreras. Hizo 138 aceleraciones y 13 sprint a más de 25 kilómetros por hora. Un escaparate en el que confirmó su pujanza. “Solo había que conducirlo y ayudarle para que su talento saliera y tomara el camino deseado”, valora Veljko Paunovic, con quien asomó la cabeza en la elite. “Él es muy exigente consigo mismo y tiene muchas ganas de seguir mejorando. Así se ha visto en su juego y su condición física los últimos años”, concluye el actual seleccionador de Serbia.


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