una fractura en uno de los rieles de las vías causó el accidente ferroviario, según la hipótesis preliminar


La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) de España, que investiga el choque de dos formaciones de alta velocidad en Adamuz el domingo pasado, considera que las muescas encontradas en las ruedas del tren Iryo que descarriló y la deformación observada en el carril son compatibles con que el riel estuviese fracturado.
En un informe preliminar, la entidad encargada de averiguar las causas que provocaron este accidente ferroviario, que causó 45 muertos, apunta que esta hipótesis deberá ser corroborada por cálculos y análisis detallados posteriores.
Adicionalmente a las muescas encontradas en el tren descarrilado, la CIAF ha detectado otras con un patrón geométrico compatible en las bandas de rodadura de algunas ruedas derechas de tres unidades ferroviarias diferentes que habían circulado por la zona con anterioridad al siniestro.
«Se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y por lo tanto al descarrilamiento», indica.
El documento sostiene que las muescas que presentan en las ruedas del lado derecho de los vagones 2, 3, 4 y 5 del Iryo y que son “presumiblemente coincidentes” con la sección del carril roto.
El documento explica que las muescas presentes en estos cuatro vagones tienen un patrón idéntico, salvo la del coche 5, que es “diferente”.
El informe explica que «el hecho de que estas muescas se encuentren en el coche 5, y que el coche 6 fuese el primero descarrilado de la composición es compatible con que el carril se estuviese volcando hacia el exterior (lado derecho según el sentido de avance) durante el paso del coche 5, de manera que el coche 6 descarriló debido a una falta completa de continuidad en la rodadura”.
El accidente ocurrió el domingo, a la altura de Adamuz, un pueblo de la provincia de Córdoba de unos 4.000 vecinos, cuando el choque entre los trenes, que circulaban en sentidos opuestos a más de 200 kilómetros por hora, provocó el desprendimiento de unos tres vagones que cayeron por un terraplén de cuatro metros.
El impacto fue tan brutal, que quedaron separados unos 500 metros unos de otros.
“Fue imposible actuar”, dijo Alvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe, la empresa pública española que opera los trenes y el traslado de pasajeros y mercancías.
Con información de EFE y El País
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