En medio de la tensión con EE.UU, Maduro canta «Don´t worry be happy» y denuncia «la nueva era de la piratería naval en el Caribe»


Cuando Donald Trump le puso un ultimátum para abandonar el poder en noviembre, Nicolás Maduro salió a la calle y bailó. Ahora, cuando la amenaza estadounidense crece y se acerca a Venezuela, con la incautación de petrolero, Maduro canta. En un acto en Caracas con seguidores entonó, con un caribeño sombrero de paja de ala ancha, «Don’t worry, be happy», la popular canción de Bobby McFerrin compuesta en 1988.
«A los ciudadanos estadounidenses que están en contra de la guerra, les respondo con una canción muy famosa: Don’t worry, be happy«, afirmó Maduro en pleno acto político, antes de acompañar el ritmo con sus movimientos y de interpretar algunos versos a su propia manera: «No a la guerra, sé feliz. No, no a la guerra loca, sé feliz».
Maduro también condenó la incautación del petrolero Skipper por parte de Estados Unidos, el miércoles, calificándolo de acto de «piratería naval» que ha exacerbado las tensiones entre Washington y Caracas.
«Secuestraron a la tripulación, robaron el barco e inauguraron una nueva era, la era de la piratería naval criminal en el Caribe», declaró Maduro y añadió que «Venezuela protegerá todos los buques para garantizar el libre comercio de su petróleo a nivel mundial».
La advertencia sigue a la decisión de Estados Unidos de imponer nuevas sanciones contra tres familiares del líder venezolano y contra seis empresas vinculadas al transporte de crudo del país sudamericano, en una nueva escalada del pulso con Caracas que podría conducir a la incautación de más barcos petroleros.
La tripulación del buque está siendo interrogada y el navío será conducido a un puerto estadounidense, anunció la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
El petrolero, que en el pasado navegaba bajo el nombre de Adisa, había sido identificado por el Departamento del Tesoro en 2022 por presuntos vínculos con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán y Hezbollah.
Al momento de ser abordado transportaba 1,1 millones de barriles de crudo, según registros de MarineTraffic. Maduro alegó este jueves que eran 1,9 millones.
La incautación fue un golpe al «régimen» de Caracas, declaró en el Congreso la secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem.
«Fue una operación exitosa (…) para garantizar que estamos contraatacando a un régimen que sistemáticamente llena nuestro país de drogas mortales», dijo Noem en una audiencia del Congreso.
A diferencia de los ataques letales en altamar contra presuntas narcolanchas, que han causado desde septiembre al menos 87 muertes, esta operación iba acompañada de una orden de decomiso, en manos del FBI.
El secretario general de la ONU, António Guterres, se declaró «preocupado» por la incautación del buque, sancionado desde hacía años por transportar crudo de países como Venezuela e Irán.
Desde Oslo, donde logró aterrizar el jueves tras ser galardonada con el premio Nobel de la Paz, la opositora venezolana María Corina Machado mostró su apoyo al presidente Donald Trump y a su campaña contra Maduro.
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