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Chile elige presidente en un clima de polarización, con incertidumbre y un casi seguro giro a la derecha

El pronóstico del tiempo anuncia temperaturas máximas de 30 grados y un cielo sin nubes para este domingo en Santiago. Las autoridades recomiendan no olvidar una botella de agua, además del documento necesario para votar en las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile.

En este clima de verano, mientras muchos aquí se apuran este sábado a hacer compras navideñas en los bazares del centro de la capital o en los shoppings de las zonas más exclusivas de Santiago, los analistas políticos no hacen pronósticos. El domingo el país va a una elección presidencial de final abierto y que anticipa un caudal inédito de votantes.

Lo que sí parece seguro es un giro a la derecha cuando asuma el próximo gobierno en Chile, en marzo de 2026.

“Esta es la elección presidencial más incierta desde el retorno de la democracia”, dice a esta enviada el analista Marco Moreno, director del Centro de Democracia y Opinión Pública de la Universidad Central de Chile. Y declara su escepticismo frente a las encuestas de intención de voto, que tantas veces se han equivocado.

El voto obligatorio, que rige por primera vez en una presidencial en Chile desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990, plantea un escenario nuevo. En 2021, cuando ganó Gabriel Boric, votó cerca del 46% del padrón. Ahora se estima que lo hará entre un 85 y un 90%, señaló a esta enviada la analista Marta Lagos, directora de las consultoras Mori y Latinobarómetro.

Jeannette Jara, la cara del oficialismo para las elecciones de este domingo en Chile. Foto: BLOOMBERGJeannette Jara, la cara del oficialismo para las elecciones de este domingo en Chile. Foto: BLOOMBERG

Otros observadores coinciden, recordando que esa fue la participación promedio en los dos plebiscitos constitucionales celebrados en 2022 y 2023, ya con voto obligatorio.

Así, en un padrón de algo más de 15,6 millones de chilenos, podrían votar cerca de 6 millones de personas que nunca antes eligieron presidente.

Son votantes “obligados”, que en muchos casos no tienen fuertes inclinaciones políticas y podrían decidir a último momento qué nombre marcarán en la boleta.

Carteles con información para la elección de este domingo en Chile, en un centro de votación en Santiago. Foto: REUTERS Carteles con información para la elección de este domingo en Chile, en un centro de votación en Santiago. Foto: REUTERS

“Son ciudadanos despolitizados, sin lealtad a un partido, que no dicen a quién van a votar. No tenemos mucha claridad sobre los resultados”, dice Moreno a Clarín. El título principal en la portada del diario La Tercera señalaba este sábado que los chilenos “llegan a las urnas más polarizados y 15% cambió de candidato en la última semana”.

Con todo, en algunas previsiones sí hay consenso. La oficialista Jeannette Jara, una abogada de 51 años, ex ministra de Trabajo del gobierno de Boric, es quien tiene más chances de llegar en primer lugar este domingo. Las encuestas prevén un caudal cercano al 28% de los votos, seguida posiblemente por el conservador liberal José Antonio Kast.

Pero entre los ocho candidatos a la presidencia, otros dos aspirantes de derecha aparecen con posibilidades. Es que a diferencia de la centroizquierda, que celebró primarias en junio y designó a la representante del Partido Comunista, la oposición prefirió no hacerlo y se presenta dividida.

Un afiche promociona a José Antonio Kast, en Santiago, Chile. Foto: EFEUn afiche promociona a José Antonio Kast, en Santiago, Chile. Foto: EFE

Así, la ex alcaldesa de Providencia Evelyn Matthei, representante de la derecha más tradicional y considerada “heredera” del ex presidente Sebastián Piñera, pelea el tercer puesto en los sondeos con el más radical y rupturista Johannes Kaiser, a quien muchos aquí comparan con Donald Trump o Javier Milei, por su estilo frontal, agresivo y un discurso muy duro contra la delincuencia y la inmigración ilegal.

Más allá de cómo se acomoden las fichas, también parece seguro que ningún candidato podrá alcanzar el 50% necesario para ganar la presidencia en esta elección. Así, habrá una segunda vuelta el 14 de diciembre.

Un duelo entre la derecha

La mayor incógnita es entonces quién de estos tres representantes de derecha logrará entrar al balotaje. Sea quien sea, es casi seguro que se impondrá a Jara, que no lograría aumentar su caudal de votos pese a que trató de despegarse del gobierno de Boric, desgastado y con una imagen en franca caída.

El ex líder estudiantil, que fue elegido hace cuatro años por sus promesas de mejoras sociales tras las inéditas protestas de 2019, logró magros avances para dar impulso a una maltrecha economía que nunca se recuperó del todo de la pandemia.

La profunda desigualdad social y la falta de oportunidades para las clases medias, que fue el motor de aquél estallido, no encontró respuestas en estos cuatro años. Y quien asuma el próximo gobierno tendrá el desafío de finalmente modernizar un Estado que no ha logrado sacudirse del todo el legado de la larga dictadura de Pinochet.

El ultraderechista libertario Johannes Kaiser busca su lugar en el balotaje en Chile. Foto: EFE  El ultraderechista libertario Johannes Kaiser busca su lugar en el balotaje en Chile. Foto: EFE

El gobierno de Boric, además, no dio respuestas a la demanda urgente de un freno a la ola de violencia que tiene aterrados a los chilenos, pese a que los índices de delincuencia son aún muy inferiores a los de otros países de la región. El presidente cuenta hoy con un índice de desaprobación de 62%, y ha tenido poco protagonismo en esta campaña.

El auge de la derecha se explica en parte por el aumento de la delincuencia, que se vincula a la llegada de bandas del narcotráfico internacional. Por eso el discurso de mano dura contra la inmigración ilegal y la inseguridad fue protagonista de la campaña de la derecha.

¿Quién podrá representar mejor a “las derechas”? Es la pregunta que sobrevuela esta elección. Pese a la «veda” de encuestas que rige aquí desde hace dos semanas, bajo la mesa circularon estos días cantidad de sondeos que mostraban un salto de Kaiser, que casi alcanza a Kast, aunque desde el comando de Matthei, a la vez, hay una sensación de optimismo y no se descarta su llegada al balotaje.

Para Marta Lagos “es un cambio de época” en Chile. Atrás quedó el tiempo en que la hegemonía era de la centroizquierda. La Concertación de Partidos por la Democracia, que gobernó desde 1990 con la excepción de los dos períodos de Sebastián Piñera, quedó totalmente desdibujada. En la primaria de la centroizquierda este año ganó la candidata del ala más de izquierda dentro de la heterogénea coalición gobernante, en desmedro del sector más de centro.

El acto de cierre de campaña de Evelyn Matthei, este jueves en un estadio de Santiago, Chile. Foto: BLOOMBERGEl acto de cierre de campaña de Evelyn Matthei, este jueves en un estadio de Santiago, Chile. Foto: BLOOMBERG

Y la derecha también se corre hacia el extremo. Los tres rivales de Jara de alguna manera han defendido al régimen de Pinochet, aunque Kaiser fue el que lo hizo con más énfasis. “Chile va a elegir a un candidato que valora positivamente al ex dictador. Incluso Matthei, que para poder competir cometió el error de acercarse más a la derecha extrema”, agrega Lagos.

Además de Jara, Kast, Kaiser y Matthei, también compiten, pero prácticamente sin opciones, el economista Franco Parisi (populismo de derecha), el ex diputado Marco Enríquez-Ominami (izquierda), el exdirigente de fútbol Harold Mayne-Nicholls (liberal) y el profesor Eduardo Artés (extrema izquierda).

Los votantes deberán elegir además a los 155 diputados que integrarán la Cámara Baja los próximos cuatro años y a 23 de los 50 senadores para un mandato de ocho.


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