Iraola desquicia otra vez al Arsenal en la lucha por la Premier | Fútbol | Deportes

Iraola puso en jaque a Arteta en el Emirates y el Arsenal perdió. Perdió ante su público anhelante y desesperado. Perdió sin paliativos ante un Bournemouth inferior en los libros de contabilidad pero superior en todos los órdenes del juego frente a un rival ansioso que vuelve a desperdiciar en primavera la ventaja que le aseguraba la Liga al cabo del otoño y el invierno. Por tercer año consecutivo, el equipo que dirige Mikel Arteta desde 2019 con el presupuesto en fichajes más elevado del mundo después del Chelsea en el mismo periodo, no consiguió dominar el vértigo que le produce la proximidad de una cumbre que alcanzó por última vez en 2004.

1
David Raya, Myles Lewis-Skelly, Ben White (Cristhian Mosquera, min. 75), Gabriel Magalhães, William Saliba, Gabriel Martinelli (Leandro Trossard, min. 53), Declan Rice, Martín Zubimendi (Gabriel Jesus, min. 75), Kai Havertz (Eberechi Eze, min. 53), Noni Madueke (Max Dowman, min. 53) y Viktor Gyökeres
2

Djordje Petrovic, James Hill, Adrien Truffert, Marcos Senesi, Álex Jiménez (Adam Smith, min. 89), Marcus Tavernier, Rayan (David Brooks, min. 69), Alex Scott, Ryan Christie (Tyler Adams, min. 69), Junior Kroupi (Alex Tóth, min. 84) y Evanilson (Enes Ünal, min. 89)
Goles
0-1 min. 16: Junior Kroupi. 1-1 min. 34: Viktor Gyokeres. 1-2 min. 73: Alex Scott
Arbitro Michael Oliver
Tarjetas amarillas
Adrien Truffert (min. 76), Junior Kroupi (min. 78), Viktor Gyokeres (min. 79), James Hill (min. 95)
Ahora el Arsenal suma 70 puntos en 32 partidos y el Manchester City tiene 61 en 30. Las cuentas indican que el City tiene el título en sus manos. Si vence al Chelsea este domingo en Stamford Bridge y se impone al Arsenal el próximo domingo en el Etihad, Guardiola se encontrará a un paso de levantar su séptima Premier League. No sería la primera que consigue después de una cabalgada en los últimos metros.
La tarde bañada por el sol de Londres comenzó con un codazo. Gabriel Magalhaes no esperó a una segunda oportunidad y a la primera que Evanilson se le puso en distancia le propinó un golpe que le tumbó en la hierba. La acción, ignorada por el árbitro, recordó que Magalhaes no hace prisioneros, que Evanilson es un punta de cuidado, y que el Arsenal saltaba al campo cargado de tensión. Había consigna de marcar el territorio. Poco a poco, sin embargo, se advirtió que esa adrenalina no se traducía en más y mejores desmarques, ni en más y mejores controles, ni en más y mejores pases. Fue el Bournemouth el que comenzó a adueñarse del campo y de la pelota. El balance puede simplificarse así: Christie, Scott y Tavernier, los administradores del mediocampo, fueron más creativos, más imaginativos, más empáticos y mejor coordinados que Rice, Zubimendi y Havertz, sus contrapartes locales.
El Arsenal posee la que, para muchos analistas, es la plantilla más completa de Europa. Pero la baja de Odegaard, al parecer lesionado, abrió un cráter sin fondo. Que Arteta lo reemplazara con Havertz no solo no solucionó nada sino que instaló en el equipo una sensación de orfandad. Havertz, autor del gol en Lisboa que esta semana encauzó la eliminatoria de Champions, permaneció expectante. Lejos de comportarse como un interior, función para la que originariamente fue fichado, el hombre se instaló en las inmediaciones del área de Petrovic junto con Goykeres, y el Arsenal se descubrió con dos palomeros contemplativos que solo se activaban cuando la pelota entraba en zona de gol. Mientras tanto, miraban. Y por más que veían a sus compañeros superados, no hicieron nada. Gyokeres, porque no es muy capaz; Havertz porque no se le ocurrió que le necesitaban.
IRAOLA METE UN KO AL ARSENAL QUE LO PUEDE DEJAR SIN LA PREMIER 💥
El Bournemouth conquista el Emirates… ¡y ahora el Manchester City depende de sí mismo para ganar el título!#PremierLeagueDAZN ⚽🏴 pic.twitter.com/Vy8oX89ohd
— DAZN España (@DAZN_ES) April 11, 2026
Así fue como el Bournemouth siempre encontró apoyos para ir defendiéndose y elaborando alternativamente en comunidad. Con la ayuda del abnegado Evanilson y el dinámico Kroupi, Tavernier, Christie y Scott, siempre encontraron formas ordenadas de avanzar. Cuando Christie rompió líneas con un pase que permitió a Truffert romper el fuera de juego, y Kroupi empujó el rechace a gol en el 0-1, se materializó el dominio de los visitantes. La respuesta del Arsenal fue más desesperada que ordenada. Como siempre, el público y los jugadores se aferraron a la ciencia del balón parado. El famoso laboratorio de Arteta.
Durante más de una hora, el Arsenal se agarró al tiro libre y al córner, y en una de esas el árbitro pitó penalti por mano de Christie. El gol de Gyokeres, verdugo implacable, fue celebrado con júbilo en una tribuna que debió suponer que a falta de una hora de acción todo acabaría en victoria. La fe mueve voluntades ajenas, pero el Arsenal siguió empeñado en el juego directo.
“Un puñetazo en la cara”
Es difícil determinar algo en lo que el Arsenal superase a su adversario. El Bournemouth escapó mejor de la presión y luego contrarrestó la circulación de su rival con una presión más eficaz. No necesitó más. ¿Hay algo más? La rendición de Raya puso de manifiesto una anomalía cuando en la segunda mitad comenzó a sacar siempre en largo. Pelotazo tras pelotazo, a la búsqueda de Gyokeres y el lánguido Havertz, la renuncia del portero y sus centrales a salir con el balón controlado reveló que no podían escapar de la red del Bournemouth. En el otro extremo de la cancha, Senesi y Hill, se imponían con regularidad.
El dominio del equipo de Iraola resultó hasta cierto punto extravagante. Solo Declan Rice y Trossard parecieron rebelarse ante la fatalidad. Pero ni fue suficiente ni fue a tiempo. Fue después de que Alex Scott recibiera un pase de tacón de Evanilson y atornillara el 1-2 definitivo. Constatación de un hecho llamativo: igual que hace un año, el Bournemouth volvió a ganar en Londres cuando el Arsenal se sofocaba en los días decisivos de la lucha por el título. Arteta dice que no están en pánico. La historia no se repite, pero rima. La segunda Apocolocyntosis del divino Arsenal está cerca de consumarse. Sin Martin Odegaard en el centro de la orquesta es difícil concebir un desenlace feliz.
“Estoy extremadamente decepcionado”, lamentó Arteta, durante la conferencia que sucedió al partido. “Esto es un gran puñetazo en la cara. Pido perdón a los aficionados porque hubo momentos en los que estuvimos muy lejos de nuestro nivel. No quiero criticar a ningún jugador, y mucho menos aquí en público”.



