Masters de Montecarlo 2026: Alcaraz, con menos dudas y 300 victorias hacia las semifinales de Montecarlo | Tenis | Deportes


Así son los buenos, aquellos que de un día para otro son capaces de darle la vuelta a la tortilla como si nada hubiera pasado, con esa sencillez. ¿Acaso sucedió algo? Renquearon uno y otro el jueves, pero los dos se enmendaron en este viernes congraciador, en línea recta y plácido, esta vez sin curvas ni vaivenes ni estrés alguno. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner ya están en las semifinales de Montecarlo, acercándose hacia ese encuentro que este curso todavía se resiste y que anhela tanto el aficionado, deseoso de emociones fuertes. No las hubo en estos cuartos resueltos a golpe de control y autoridad, sin rasguños para ninguna de las partes. Sí para Alexander Bublik y Felix Auger-Aliassime, los afectados: 6-3 y 6-0 (en 63 minutos) y 6-3 y 6-4 del italiano (en 1h 32m).
Alcaraz se las verá este sábado (no antes de las 15.30, Movistar+) con Alex de Miñaur o Valentin Vacherot, por decidirse aún, y Sinner lo hará (13.00) con el alemán Alexander Zverev, superior al joven João Fonseca (7-5, 6-7(3) y 6-3). Después de las dudas de la jornada anterior, en la que cedieron sendos sets, bálsamo y cifras para uno y otro. Si el transalpino prolongó su secuencia de victorias en el terreno de los Masters 1000 hasta las 20 —algo únicamente logrado por Novak Djokovic (hasta 31), Roger Federer (29) y Rafael Nadal (23)—, el español alcanzó los 300 triunfos (tras 367 partidos) en su carrera. Cómo no, a un ritmo particular. Solo Rod Laver (300-55) y Jimmy Connors (300-63) precisaron de una cifra inferior de encuentros.
“Obviamente, confío en que lleguen muchas más”, comenta Alcaraz durante la charla a pie de pista, satisfecho con una intervención sobria, firme a excepción del pequeño lío (sin consecuencia alguna) del primer set, cuando no ha logrado convertir hasta cuatro opciones de rotura para irse con un 3-0 y acto seguido ha perdido el servicio con un par de dobles faltas. Sin importancia finalmente. Salvo esos instantes en los que parecía seguir por los mismos derroteros del día anterior, el resto se resuelve cuándo y como él quiere. De hecho, esta versión formal de Bublik —más ordenada, menos anárquica y sin las estridencias de un pasado cercano, la que le ha guiado hacia el undécimo peldaño mundial— se queda a cero en el segundo set.
“Sorry, man”, le dice el murciano en el abrazo en la red, dos tenistas cómplices que entienden el deporte como espectáculo, diversión para la gente además de la competición. Larga vida al ingenio. Bublik no quedará en los libros del éxito, a pesar de haber ganado 11 trofeos, pero algunos de sus golpes merecen más la pena que alguna que otra carrea completa. “Quizá pueda ganarte en otra vida…”, bromea el kazajo, a lo que el ganador deja una puerta abierta. Quién sabe, tal vez un día… “Ya habrá oportunidades en la hierba…”. En esta ocasión, el pulso no tiene pliegues y el cartel del fin de semana será atractivo. Amén de los cruces, el pulso por número uno se dilucidará este fin de semana. Recuérdese: 66 semanas en lo más alto cada uno.
Sinner no afloja y continúa apretando, mientras Alcaraz aguanta el envite e iguala ese 300-67 de John McEnroe. “He sido agresivo y sólido contra un jugador con el que no sabes qué va a ser lo siguiente”, se refiere al imprevisible Bublik. En contra de lo que podía esperarse, poquitas dejadas por una y otra parte, poco toma y daca; tiros, eso sí, de alta calidad y alguna que otra virguería, como una devolución de espaldas muy difícil de ejecutar y un globo perfecto a un tipo que roza los dos metros; también la reincidencia en el error por parte del kazajo, hasta 28 no forzados. “Estoy contento de estar en otra semifinal”, transmite Alcaraz, al que de un día al otro le cambia el gesto. Sin alardes, sensaciones bastante más positivas.
Carlos Alcaraz
vs
Alexander Bublik
Sets:
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