El gran estancamiento de Camavinga, el jugador que reconoce que puede rendir más | Fútbol | Deportes


“Yo puedo ser ese jugador que organiza el equipo”, proclamó hace casi dos meses un Eduardo Camavinga juguetón con la prensa. Aquella frase la pronunció en Lisboa, pero la realidad es que esa eliminatoria de playoff con el Benfica fueron los últimos partidos de peso que ha disputado como titular. La irrupción de Thiago Pitarch lo terminó de mandar a la trastienda en los días grandes y desde entonces su participación en la Champions se ha reducido a media hora con el Manchester City y cero minutos el martes ante el Bayern. Por confección de plantilla, él debería ser el sustituto del sancionado Tchouameni en la vuelta del miércoles en Múnich, aunque esa es una decisión que todavía está por ver. De momento, Álvaro Arbeloa sí confirmó su presencia en el once de este viernes frente al Girona (21.00, Movistar), igual que con Bellingham y Militão.
Después de cinco temporadas en el Madrid, la carrera del pivote francés lleva dos años empantanada. Los intentos en el trabajo diario de Valdebebas de corregir sus errores y despistes no han dado los resultados esperados, y algunos técnicos han lamentado su falta de cabeza para ofrecer más garantías. Pese a la gran crítica externa que ha caído sobre Tchouameni, todos los entrenadores del Madrid y la selección (Ancelotti, Deschamps, Xabi Alonso y Arbeloa) han preferido a este por delante de Camavinga (23 años) para ejercer de ancla, y como interior tampoco ha sido la solución en una medular con más físico que toque. Su mejor momento de este curso fue pegado a la banda derecha en el clásico de Liga en casa y en las últimas semanas se ha visto relegado por Thiago.
Nadie le podrá decir tampoco que le ha faltado autocrítica pública. La misma tarde en la que aseguró que no era necesario un fichaje en el centro del campo y que él se sentía capaz de asumir la organización del juego, reconoció que su rendimiento no era satisfactorio. “Creo que tengo que hacer mucho más, soy consciente. Puedo hacer más. Me gusta jugar de seis y para ser titular me falta regularidad, estar más concentrado en el campo porque a veces hago fallos”, admitió sin reparos. Y no era la primera vez que hablaba de sus carencias. “Necesito tener más concentración, marcar más goles, dar más asistencias y mejorar la pierna derecha”, afirmó dos años antes.
Lesiones habituales
El primer día que llegó a Valdebebas en el verano de 2021 a cambio de 30 millones al Rennes, en la ciudad deportiva lo describieron como un chaval (entonces de 18 años) sin complejos ni miedo a nada. Una actitud que la ha trasladado al césped, para lo bueno y lo malo, para la valentía y la temeridad a la hora de tomar decisiones. La desatención defensiva del pasado sábado en Mallorca en la acción del 1-0 de Manu Morlanes agudizó todavía más su mal momento.
Las lesiones continuas de las últimas dos temporadas también le han frenado. Desde el esguince en la rodilla izquierda que sufrió el día previo a la Supercopa de Europa de 2024 en Varsovia, ha ido enlazando molestias físicas. La temporada pasada tuvo tres parones más y esta la empezó en el parte médico. En diciembre fue a la enfermería por un problema en el tobillo izquierdo y el último percance se debió a un dolor en una muela del juicio que le dejó fuera un par de partidos, justo los que necesitó Thiago Pitarch para irrumpir en el once. El remate fue una información de L’Equipe, al calor del caso Mbappé, en la que se aseguraba que el club también se había equivocado de pie el pasado diciembre cuando el pivote se lesionó el tobillo. En total, se ha perdido 45 partidos entre el Madrid y la selección francesa en este periodo.
“Yo estoy contento con su rendimiento. Tiene la confianza de todo el mundo y va a seguir siendo importante en el futuro”, despejó este jueves Arbeloa, sin querer entrar en muchas profundidades con el asunto Camavinga. Lo confirmó en el once contra el Girona, algo que no suele hacer, pero no dijo nada sobre el Allianz.
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